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Muere Bob Pettit a los 93 años, una de las primeras grandes leyendas de la NBA

Bob Pettit, histórico ala-pívot de los St. Louis Hawks y primer ganador del premio al Jugador Más Valioso de la NBA, ha fallecido a los 93 años. Su figura pertenece a la primera gran generación de estrellas de la competición, una época en la que el baloncesto profesional comenzó a consolidarse como uno de los grandes espectáculos deportivos de Estados Unidos.

Pettit fue un anotador poderoso, un reboteador dominante y uno de los interiores más completos de los años cincuenta y sesenta. Su impacto trascendió los números: ayudó a definir el perfil de la primera superestrella moderna de la NBA y dejó una huella decisiva en la historia de la liga.

El primer MVP de la historia de la NBA

El gran reconocimiento individual llegó en la temporada 1955-56, cuando la NBA entregó por primera vez el premio al MVP. Pettit fue el elegido después de liderar a los Hawks con su combinación de fuerza, talento ofensivo y capacidad para dominar el rebote.

Aquel galardón inauguró una relación histórica con el premio. El jugador de Luisiana volvió a ser nombrado MVP en 1958, 1959 y 1962, hasta sumar cuatro reconocimientos. Durante décadas, únicamente Kareem Abdul-Jabbar había igualado esa cifra, antes de que otros nombres de la era moderna ampliaran el listado de grandes dominadores del galardón.

Su primer MVP también tuvo un valor simbólico. Pettit se convirtió en el rostro de una NBA todavía joven, que buscaba establecerse en el panorama deportivo nacional. Su estilo, basado en la potencia física, el juego de pies y una notable capacidad para anotar desde diferentes posiciones, contribuyó a elevar la relevancia de la competición.

Una carrera ligada a los Hawks

Bob Pettit fue seleccionado en el segundo puesto del Draft de 1954 por los Milwaukee Hawks, franquicia que posteriormente se trasladó a St. Louis. En su primera temporada ya dejó claro que estaba preparado para competir al máximo nivel y fue elegido Novato del Año.

Su carrera profesional transcurrió íntegramente en la franquicia de los Hawks. En once temporadas se convirtió en el principal referente del equipo y en uno de los jugadores más respetados por sus rivales. Su liderazgo alcanzó el punto culminante en 1958, cuando St. Louis conquistó el campeonato de la NBA.

En aquellas Finales, los Hawks superaron a los Boston Celtics, que comenzaban a construir la dinastía que marcaría la siguiente década. El título convirtió a Pettit en el primer gran pívot o ala-pívot de la NBA capaz de liderar a su equipo hasta lo más alto frente a una plantilla que pronto dominaría la competición.

Once veces All Star y una producción histórica

La regularidad de Pettit fue uno de los rasgos más impresionantes de su trayectoria. Participó en el All Star en las once temporadas que disputó y fue elegido MVP del Partido de las Estrellas en cuatro ocasiones. Además, formó parte diez veces del mejor quinteto de la NBA, una muestra de su extraordinario nivel sostenido.

Su influencia no se limitaba al ataque. Pettit podía jugar de espaldas al aro, atacar desde el perímetro de la pintura y finalizar con ambas manos, pero también era capaz de imponerse en el rebote ante jugadores más altos. En una época marcada por el juego interior, su intensidad y su lectura del partido le permitieron competir contra los pívots más dominantes.

  • Cuatro veces MVP de la temporada: 1956, 1958, 1959 y 1962.
  • Campeón de la NBA con los St. Louis Hawks en 1958.
  • Once selecciones para el All Star.
  • Cuatro veces MVP del Partido de las Estrellas.
  • Diez elecciones en el mejor quinteto de la NBA.
  • Más de 20.000 puntos y cerca de 13.000 rebotes en su carrera.

Una figura esencial en los orígenes de la liga

Pettit se retiró en 1965, con 32 años, después de once temporadas en la NBA. Terminó su carrera con 20.880 puntos y 12.849 rebotes, cifras que reflejan la dimensión de un jugador capaz de producir en las dos zonas y de mantener un nivel de élite desde su llegada hasta su despedida.

Su legado fue reconocido con la entrada en el Salón de la Fama del Baloncesto en 1971. También forma parte del selecto grupo de jugadores incluidos en los equipos históricos de la NBA, una distinción reservada a quienes cambiaron la percepción del juego y dejaron una influencia duradera.

La muerte de Bob Pettit supone la despedida de uno de los últimos grandes protagonistas de la primera etapa de la NBA. Antes de la expansión internacional de la liga, de las retransmisiones globales y de las actuales superestrellas, Pettit ayudó a construir el prestigio de la competición desde la pista.

Su nombre queda unido para siempre al primer MVP de la historia, al campeonato de los Hawks en 1958 y a una generación que convirtió el baloncesto profesional en una liga con identidad propia. La NBA pierde a una leyenda, pero la figura de Bob Pettit permanecerá entre sus grandes pioneros.

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