
Mijas, 24 de septiembre de 2026.– En el CEIP Jardín Botánico de La Cala de Mijas hay actualmente nueve aulas ubicadas en módulos prefabricados, según la información trasladada sobre el centro. Dos de ellas son aulas específicas: espacios en los que su alumnado pasa buena parte de su vida escolar, curso tras curso. Su estado no puede tratarse como un detalle provisional sin importancia.
Hace aproximadamente dos años, las lluvias causaron una entrada importante de agua en algunas aulas prefabricadas. El Ayuntamiento reparó las goteras y no consta que las familias que utilizaron aquellas aulas el pasado curso comunicaran nuevas filtraciones. La reparación resolvió, según la información disponible, el problema visible. La pregunta es si también se comprobó qué había sucedido dentro de los módulos mientras entraba agua.
Según los materiales y la construcción de cada aula, una filtración puede alcanzar zonas ocultas tras los paneles, el aislamiento, el suelo o la cubierta. Eso no demuestra que hoy exista un daño interior. Significa que una pared seca y recién pintada no basta, por sí sola, para saber hasta dónde llegó la humedad ni qué elementos se revisaron después.
Dos aulas específicas que también necesitan respuestas
A la preocupación por las antiguas filtraciones se añaden las condiciones descritas en las aulas específicas: frío en invierno, calor en verano, humedades y un eco acusado que dificulta el confort acústico. No constan mediciones de temperatura, humedad o ruido que permitan cuantificar esos problemas. Precisamente por eso deberían evaluarse.
El alumnado de estas aulas necesita espacios adecuados para aprender y desarrollar su rutina diaria. Si una sala amplifica las voces y los sonidos, o resulta difícil mantener una temperatura confortable, la respuesta no debería limitarse a recordar que el módulo es una solución temporal. Para los niños que vuelven a esa misma aula cada curso, lo temporal ocupa años de su escolarización.
La Agencia Pública Andaluza de Educación documentó en 2020 cuatro módulos prefabricados con ocho aulas en el Jardín Botánico. La cifra de nueve aulas actuales requiere confirmación oficial, así como el detalle de cuáles son aulas específicas y qué revisión ha recibido cada módulo. La ampliación del colegio continúa pendiente. genui{«citation»:{«refs»:[«turn3search4″,»turn4search0»]}}
La dirección y la Administración educativa pueden despejar las dudas con información concreta: qué inspecciones se realizaron tras las filtraciones, si se comprobó el estado de los elementos ocultos y cuándo se evaluaron por última vez la temperatura, la humedad y la acústica de las aulas específicas. Si una inspección inicial no permite conocer el estado interior de los módulos, corresponderá a los técnicos decidir si hacen falta catas u otras pruebas.
Las goteras se repararon. Ahora toca acreditar que las nueve aulas, incluidas las dos específicas, ofrecen condiciones adecuadas a los niños que las utilizan cada día.



