Joan Groizard avanza el resultado de la planificación eléctrica de Galicia hasta 2030 tras las alegaciones
El Gobierno prepara el resultado de la nueva Propuesta de planificación de la red eléctrica con horizonte 2030 para Galicia una vez finalizado el periodo de alegaciones. Joan Groizard ha avanzado las líneas de la revisión, que deberá determinar qué actuaciones se incorporan finalmente al documento y cuáles quedan fuera por razones técnicas, económicas o de impacto territorial.
La planificación será clave para definir la capacidad de la red gallega durante los próximos años. El documento debe ordenar las necesidades de transporte y distribución de electricidad en un contexto marcado por el crecimiento de las energías renovables, la electrificación de la industria y el aumento de la demanda asociado a nuevos proyectos empresariales.
Las alegaciones, en el centro de la revisión
El trámite de alegaciones permite a administraciones, empresas, organizaciones sociales y particulares formular observaciones sobre las actuaciones previstas. Sus aportaciones pueden plantear cambios en el trazado de infraestructuras, modificaciones en las prioridades de inversión o nuevas necesidades de conexión a la red.
Tras analizar estas propuestas, el Ejecutivo debe concretar qué ajustes incorpora a la planificación eléctrica de Galicia. El resultado tendrá que ofrecer una respuesta a las demandas de capacidad sin perder de vista la protección ambiental, la ordenación del territorio y la aceptación social de los proyectos.
La revisión también resulta relevante por el volumen de inversión pública y privada que puede movilizar. Cada nueva subestación, línea de transporte o ampliación de capacidad condiciona el desarrollo de determinadas zonas y puede facilitar la instalación de industrias electrointensivas, parques renovables o infraestructuras vinculadas a la transición energética.
Una red preparada para más renovables y más consumo
Galicia cuenta con un peso destacado de la generación eólica e hidráulica, pero el despliegue de nuevas instalaciones exige reforzar las conexiones y mejorar la capacidad de evacuación. Sin esas actuaciones, parte de la electricidad producida podría encontrar dificultades para llegar a los centros de consumo.
La planificación con horizonte 2030 debe equilibrar varios objetivos: garantizar el suministro, reducir los cuellos de botella, permitir la integración de energías limpias y evitar inversiones sobredimensionadas. También tendrá que contemplar el avance del autoconsumo, el almacenamiento y la electrificación de sectores que todavía dependen de combustibles fósiles.
Entre las cuestiones que previsiblemente concentran el interés se encuentran las conexiones para nuevos proyectos industriales y energéticos. La disponibilidad de red se ha convertido en un factor decisivo para atraer inversiones, aunque la asignación de esa capacidad debe realizarse con criterios transparentes, verificables y compatibles con la normativa.
Transparencia sobre las decisiones y los proyectos
La fase posterior a las alegaciones será especialmente importante para conocer la justificación de cada decisión. La Administración deberá explicar por qué acepta o rechaza las principales propuestas y qué criterios utiliza para establecer el orden de prioridad.
En una planificación que puede afectar a miles de millones de euros y a numerosos municipios, la información pública no puede limitarse a un listado de infraestructuras. Es necesario detallar los costes estimados, los plazos, los responsables de cada actuación y los mecanismos de seguimiento previstos.
La publicación de estos datos contribuiría a reforzar la confianza en el proceso y a prevenir conflictos de interés. Además, permitiría comprobar si las inversiones responden a necesidades reales del sistema o si benefician de manera desproporcionada a determinados proyectos o territorios.
El impacto territorial marcará la ejecución
La llegada de nuevas líneas y subestaciones suele generar debate en las zonas afectadas. Las administraciones locales y las entidades vecinales reclaman que se estudien alternativas, se minimice la ocupación de suelo y se compensen adecuadamente los efectos sobre el paisaje, las actividades agrarias y los espacios protegidos.
El documento definitivo tendrá que coordinarse con la planificación energética, industrial y ambiental de Galicia. También deberá adaptarse a la evolución de la demanda, ya que algunos proyectos pueden retrasarse, cambiar de ubicación o no llegar a ejecutarse.
Próximos pasos de la planificación eléctrica
Una vez incorporadas las conclusiones del periodo de participación, la propuesta deberá avanzar por las fases administrativas correspondientes hasta su aprobación. El calendario final determinará cuándo empiezan a ejecutarse las actuaciones consideradas prioritarias y cuándo podrán disponer de nueva capacidad los proyectos pendientes.
El reto será convertir la planificación en una herramienta útil y controlable, con objetivos medibles y revisiones periódicas. Para Galicia, la red eléctrica no solo representa una infraestructura energética: también es una pieza esencial para decidir qué modelo industrial y territorial quiere desarrollar la comunidad hasta 2030.



