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China reclama más peso para el Sur Global y defiende el multilateralismo ante la ONU

China ha aprovechado el debate de la Asamblea General de Naciones Unidas para reivindicar un orden internacional basado en el multilateralismo, la cooperación y una representación más equilibrada de los países en desarrollo. El vicepresidente chino ha advertido de que el proteccionismo comercial no ofrece soluciones y ha defendido la necesidad de avanzar hacia un modelo de prosperidad común.

En su intervención, el dirigente asiático también ha reclamado una ampliación real de la voz del Sur Global en los organismos internacionales. La petición llega en un momento marcado por las tensiones geopolíticas, el aumento de los conflictos armados y la disputa económica entre grandes potencias.

Críticas al proteccionismo y a la confrontación económica

La delegación china ha situado el comercio internacional en el centro de su mensaje. Pekín sostiene que las barreras comerciales, las restricciones tecnológicas y las políticas de desacoplamiento perjudican al conjunto de la economía mundial y dificultan el desarrollo de los países con menos recursos.

El vicepresidente ha defendido que el proteccionismo no genera vencedores y ha llamado a sustituir la confrontación por el diálogo. Según la posición trasladada ante la Asamblea General, las relaciones económicas deben basarse en la apertura, la cooperación y unas reglas comunes que se apliquen de manera equilibrada.

China considera que la fragmentación de las cadenas de suministro y la utilización de la economía como instrumento de presión política pueden agravar las desigualdades. Por ello, ha reclamado que las decisiones con impacto global no queden limitadas a un reducido grupo de potencias.

Una reforma para dar más espacio al Sur Global

La intervención también ha puesto el foco en la representatividad de Naciones Unidas. China ha pedido ampliar verdaderamente la participación de los países del Sur Global en la toma de decisiones internacionales, especialmente en aquellas instituciones que fijan las reglas financieras, comerciales y de seguridad.

El concepto de Sur Global engloba a buena parte de los Estados de Asia, África, América Latina y otras regiones en desarrollo. Sus gobiernos denuncian desde hace años que el actual sistema internacional mantiene desequilibrios heredados y que sus intereses no siempre quedan reflejados en las decisiones de las grandes organizaciones multilaterales.

En este contexto, Pekín ha defendido una reforma que permita aumentar la influencia de esos países y reforzar su capacidad para participar en la gestión de los asuntos mundiales. La propuesta se vincula con la idea de una prosperidad común, una prioridad que China presenta como alternativa a la competencia entre bloques.

Petición para acabar con el bloqueo a Cuba

El Gobierno chino también ha reclamado el fin del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por Estados Unidos. Pekín ha reiterado su rechazo a las medidas unilaterales que, a su juicio, afectan a la población y limitan el desarrollo de los países sometidos a este tipo de restricciones.

La posición china coincide con la condena que la Asamblea General ha expresado en distintas ocasiones contra el embargo estadounidense. Aunque las resoluciones de este órgano no tienen carácter vinculante, reflejan el respaldo mayoritario de los Estados miembros a la eliminación de las sanciones contra la isla.

Para China, el caso cubano evidencia la necesidad de revisar el uso de medidas coercitivas fuera del marco del Consejo de Seguridad. El Ejecutivo de Pekín sostiene que cualquier actuación internacional debe respetar la soberanía de los Estados y evitar impactos desproporcionados sobre la población civil.

Defensa de una solución de dos Estados en Oriente Próximo

La crisis de Oriente Próximo ha ocupado otro de los principales apartados del mensaje. China ha defendido una solución política al conflicto entre palestinos e israelíes basada en la creación de dos Estados, con garantías de seguridad y derechos para ambas partes.

La propuesta contempla un Estado palestino viable junto a Israel, dentro de unas fronteras reconocidas y con Jerusalén Este como capital palestina, de acuerdo con los parámetros habitualmente respaldados por Naciones Unidas. Pekín ha insistido en que la salida al conflicto no puede depender únicamente de la fuerza militar.

El vicepresidente ha reclamado mayores esfuerzos diplomáticos para proteger a la población civil, facilitar la ayuda humanitaria y promover negociaciones creíbles. China considera que la comunidad internacional debe actuar para evitar que la crisis se prolongue y para abordar las causas políticas que alimentan el conflicto.

Un mensaje de estabilidad en un escenario internacional tenso

El discurso chino se produce en un contexto de creciente rivalidad entre potencias, guerras abiertas y dificultades para alcanzar acuerdos en los principales foros internacionales. Frente a esta situación, Pekín ha presentado el multilateralismo como la vía necesaria para afrontar problemas que ningún país puede resolver por separado.

La defensa de la prosperidad común, la ampliación del papel del Sur Global y el rechazo a las sanciones unilaterales forman parte de una estrategia con la que China busca reforzar su influencia diplomática. Al mismo tiempo, el país asiático trata de proyectarse como un actor partidario de la estabilidad y de una gobernanza mundial menos dependiente de las potencias occidentales.

El mensaje ante la Asamblea General deja así tres prioridades: contener la escalada de la confrontación económica, reformar las instituciones internacionales para hacerlas más representativas y promover soluciones políticas para los conflictos que siguen condicionando la seguridad global.

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