Dormir menos de cinco horas podría aumentar el riesgo de desarrollar 37 enfermedades
Descansar menos de cinco horas por noche se asocia con un mayor riesgo de sufrir hasta 37 enfermedades, según un estudio que analiza la relación entre la duración del sueño y la salud. Sus resultados refuerzan la importancia de mantener un descanso regular y suficiente como parte de un estilo de vida saludable.
La investigación recomienda dormir entre seis y ocho horas cada noche. Esta horquilla se sitúa en un punto de equilibrio que permitiría reducir los efectos negativos relacionados tanto con la falta de sueño como con los descansos excesivamente prolongados.
El sueño insuficiente, un factor que afecta a todo el organismo
Dormir no es únicamente una pausa para recuperar energía. Durante la noche, el organismo regula procesos esenciales, como el funcionamiento del sistema inmunitario, el metabolismo, la memoria y la respuesta al estrés. Cuando el descanso es insuficiente de forma habitual, estos mecanismos pueden verse alterados.
La asociación entre dormir menos de cinco horas y un mayor riesgo de enfermedad no significa que la falta de sueño sea, por sí sola, la causa directa de todos los problemas de salud analizados. Sin embargo, sí apunta a que la duración del descanso puede ser un indicador relevante del estado general del organismo.
Además, las personas que duermen poco pueden presentar otros factores que también influyen en la salud, como horarios irregulares, estrés, sedentarismo, turnos laborales o hábitos alimentarios poco saludables. Por este motivo, los resultados deben interpretarse dentro del conjunto de circunstancias de cada persona.
Cuántas horas conviene dormir
La recomendación general del estudio es dormir entre seis y ocho horas. No obstante, las necesidades pueden variar según la edad, el estado de salud, la actividad diaria y las características individuales. Más que alcanzar una cifra exacta todas las noches, es importante mantener una rutina estable y despertarse con sensación de descanso.
- Adultos: la mayoría necesita un descanso nocturno regular dentro de la horquilla de seis a ocho horas.
- Personas mayores: pueden experimentar cambios en la continuidad y la profundidad del sueño, aunque siguen necesitando un descanso suficiente.
- Trabajadores a turnos: deben prestar especial atención a la regularidad de sus horarios y a la calidad del entorno de descanso.
Dormir más durante el fin de semana no siempre compensa una falta de sueño acumulada. Las variaciones importantes entre los horarios de los días laborables y los días libres pueden desajustar el ritmo circadiano y dificultar el descanso posterior.
Señales de que el descanso no es suficiente
La somnolencia durante el día, la dificultad para concentrarse, los cambios de humor y la necesidad constante de recurrir a estimulantes pueden indicar que el sueño no está siendo reparador. También conviene prestar atención a los despertares frecuentes, el insomnio persistente o la sensación de cansancio al levantarse.
Estas señales no deben normalizarse, especialmente cuando se mantienen durante semanas. En algunos casos, pueden estar relacionadas con trastornos del sueño u otros problemas médicos que requieren valoración profesional.
Hábitos que ayudan a dormir mejor
Mejorar la higiene del sueño puede facilitar que el descanso sea más largo y reparador. Las medidas más eficaces suelen ser sencillas, pero requieren constancia:
- Mantener horarios parecidos para acostarse y levantarse, también durante los fines de semana.
- Evitar las pantallas y la exposición intensa a la luz en los momentos previos a dormir.
- Limitar el consumo de café, té, bebidas energéticas y otros estimulantes por la tarde.
- Reservar el dormitorio para dormir y mantenerlo oscuro, silencioso y a una temperatura agradable.
- Practicar actividad física con regularidad, evitando el ejercicio intenso justo antes de acostarse.
- Cenar de forma ligera y dejar tiempo suficiente para hacer la digestión.
También puede ser útil establecer una rutina de desconexión, con actividades tranquilas como leer en papel, realizar ejercicios de respiración o tomar una ducha templada. El objetivo es enviar al organismo señales claras de que se aproxima el momento de descansar.
Cuándo consultar a un profesional
Si una persona duerme menos de cinco horas de manera habitual o no consigue mejorar su descanso pese a cambiar sus hábitos, debe comentarlo con un profesional sanitario. La consulta es especialmente importante cuando existen ronquidos intensos, pausas respiratorias, sensación de ahogo durante la noche o somnolencia que interfiere con la conducción y el trabajo.
La relación entre sueño y salud no debe abordarse desde la alarma, sino desde la prevención. Priorizar un descanso regular de entre seis y ocho horas, observar las señales del organismo y buscar ayuda cuando sea necesario puede contribuir a proteger la salud a largo plazo.



