Donde el mito y la tecnología dialogan en torno al mosaico romano
El espacio arqueológico acoge hasta abril una intervención de la artista palentina Marina Núñez, concebida específicamente para este contexto. La propuesta reúne dos instalaciones que toman como punto de partida el mosaico romano Océano y las Nereidas, una pieza en la que la tradición mitológica se convierte en materia para explorar nuevas formas de representación.
La intervención plantea un encuentro entre pasado y presente sin convertir la tecnología en un simple recurso decorativo. Las obras de Núñez parten de la memoria visual del mosaico y la trasladan a un lenguaje contemporáneo, marcado por la transformación de las imágenes, el movimiento y la sensación de estar ante algo que cambia de manera constante.
Un mosaico romano como punto de partida
Océano y las Nereidas funciona como eje conceptual y visual de la propuesta. La escena, vinculada al imaginario mitológico del mundo acuático, permite conectar la arqueología con cuestiones que siguen presentes en la cultura actual: la relación con la naturaleza, la representación del cuerpo, la fuerza de las imágenes y la necesidad de interpretar los relatos heredados.
Frente a la contemplación estática que suele asociarse a una pieza arqueológica, las instalaciones introducen una mirada abierta y dinámica. El mosaico deja de ser únicamente un vestigio del pasado para convertirse en un estímulo desde el que pensar cómo construimos hoy nuestras propias imágenes del mito.
La artista palentina trabaja así sobre la tensión entre lo reconocible y lo extraño. Los elementos asociados a la tradición clásica no desaparecen, pero adquieren otra apariencia al pasar por un entorno tecnológico. El resultado invita a observar con atención y a preguntarse qué permanece cuando una imagen cambia de forma, de escala o de comportamiento.
Dos instalaciones creadas para el espacio
Uno de los rasgos principales de la propuesta es que sus dos instalaciones han sido creadas expresamente para el centro. No se trata, por tanto, de una selección de obras trasladadas a un nuevo escenario, sino de un proyecto pensado para establecer una relación directa con el espacio arqueológico y con la pieza romana que lo articula.
Esta adaptación permite que la arquitectura, el recorrido de los visitantes y la presencia del mosaico formen parte de la experiencia. Las obras no se presentan como elementos aislados, sino como una intervención que amplía la lectura del conjunto y propone nuevas conexiones entre el patrimonio conservado y las prácticas artísticas contemporáneas.
La tecnología aparece en este contexto como una herramienta para activar la mirada. Su función no es competir con el mosaico ni sustituirlo, sino generar una experiencia distinta alrededor de él. El visitante puede reconocer referencias al universo clásico y, al mismo tiempo, enfrentarse a imágenes que rompen con la forma habitual de contemplar una obra arqueológica.
Del relato mitológico a la imagen contemporánea
La mitología ocupa un lugar central en el trabajo de Marina Núñez, especialmente por su capacidad para reunir belleza, transformación y conflicto. Los personajes y símbolos del mundo clásico sobreviven porque continúan ofreciendo formas de hablar sobre el presente. En esta intervención, ese legado se relaciona con una sensibilidad contemporánea atenta a lo digital, lo artificial y lo cambiante.
El diálogo entre el mosaico y las instalaciones también pone el foco en la evolución de los lenguajes visuales. Las teselas romanas construyen una imagen mediante fragmentos; las tecnologías actuales hacen algo parecido a través de píxeles, capas, datos y movimiento. En ambos casos, la representación surge de la suma de pequeñas unidades que el espectador interpreta como un todo.
Ese paralelismo permite leer la pieza arqueológica desde una perspectiva renovada. El mosaico conserva la huella de una civilización y de una forma concreta de entender el mundo, mientras que las instalaciones plantean cómo se transforma esa herencia cuando se observa desde el presente.
Una experiencia para detenerse y observar
La intervención estará abierta al público hasta abril y propone un recorrido que combina divulgación patrimonial y creación contemporánea. La iniciativa permite acercarse al mosaico Océano y las Nereidas desde un ángulo diferente, sin perder de vista su valor histórico y artístico.
Más que ilustrar el contenido mitológico de la pieza, Marina Núñez lo utiliza como materia de experimentación. Sus instalaciones abren un espacio para la duda, la sorpresa y la interpretación personal. Cada visitante puede establecer su propio vínculo entre las figuras del pasado y las imágenes tecnológicas del presente.
En esa conversación entre arqueología y arte digital se encuentra el principal interés de la propuesta. El patrimonio no aparece como una realidad inmóvil, sino como un territorio capaz de generar nuevas preguntas. El mito permanece, pero cambia la forma de acercarse a él.



