Honda no encuentra ninguna anomalía en el motor de Fernando Alonso tras el susto de Bakú
Honda ha descartado, por ahora, un fallo evidente en la unidad de potencia de Fernando Alonso después del problema que afectó al Aston Martin durante el Gran Premio de Azerbaiyán. El piloto asturiano perdió velocidad en las rectas de Bakú y la situación encendió las alarmas dentro del equipo, que decidió analizar con detalle los datos del motor.
Shintaro Orihara, responsable de Honda, confirmó que el fabricante japonés ha revisado los registros de funcionamiento de la unidad de potencia sin detectar un comportamiento anómalo. La conclusión inicial es clara: el motor está bien y no hay indicios que apunten a una avería interna.
La pérdida de velocidad preocupa en un circuito tan exigente
El episodio se produjo en uno de los escenarios más sensibles para el rendimiento del motor. El circuito urbano de Bakú combina zonas lentas y técnicas con una de las rectas más largas del calendario, un tramo en el que la velocidad punta y la eficiencia aerodinámica resultan decisivas.
En ese contexto, cualquier pérdida de rendimiento en las rectas puede comprometer varias vueltas y dejar al piloto expuesto frente a sus rivales. En el caso de Alonso, la falta de velocidad llamó especialmente la atención porque no parecía responder a una situación normal de carrera y obligó a Aston Martin a buscar una explicación técnica.
La primera preocupación se centró en la unidad de potencia suministrada por Honda. Un problema en el motor eléctrico, en el sistema de recuperación de energía o en la entrega de potencia habría podido explicar la merma de prestaciones. Sin embargo, el análisis posterior de los datos no ha confirmado ninguna de esas hipótesis.
Honda revisa los datos y descarta un fallo del propulsor
El fabricante japonés examinó los parámetros registrados durante la sesión para comprobar si existía alguna desviación en el funcionamiento del conjunto híbrido. La revisión incluyó el comportamiento del motor y las distintas fases de entrega de energía, con especial atención a los momentos en los que el Aston Martin perdió velocidad.
La valoración de Shintaro Orihara apunta a que los valores se mantuvieron dentro de los márgenes esperados. No se ha identificado un defecto concreto ni una señal que permita vincular directamente el problema de Bakú con una avería de la unidad de potencia.
Para Honda, el resultado del análisis supone un alivio, aunque no cierra por completo la investigación. Que el motor funcione correctamente no significa necesariamente que el equipo ya conozca el origen exacto de la pérdida de velocidad. Aston Martin deberá seguir estudiando el coche para determinar si el incidente estuvo relacionado con otro sistema o con las condiciones concretas de la pista.
Aston Martin mantiene abierta la investigación
La escudería británica afronta ahora una segunda fase de diagnóstico. Si la unidad de potencia no presenta anomalías, los técnicos tendrán que revisar otros elementos capaces de influir en la velocidad punta y en la aceleración del monoplaza.
Entre las áreas bajo vigilancia se encuentran la gestión electrónica, el despliegue de la energía eléctrica, la configuración aerodinámica y los sistemas que controlan la entrega de potencia. También será necesario comprobar si existió alguna limitación puntual activada por seguridad o una lectura incorrecta de los sensores.
En un circuito urbano como el de Bakú, además, pequeños cambios en la configuración pueden tener un efecto importante. Un exceso de carga aerodinámica mejora el paso por curva, pero penaliza la velocidad en la recta. Del mismo modo, una gestión conservadora de la energía puede proteger los componentes, aunque reduzca la capacidad de ataque o defensa del piloto.
La incógnita no queda resuelta
La conclusión de Honda permite descartar uno de los escenarios más preocupantes para Aston Martin, pero deja abierta la pregunta principal: qué provocó exactamente la pérdida de velocidad de Fernando Alonso. El equipo todavía no dispone de una explicación definitiva y tendrá que contrastar los datos del motor con el resto de sistemas del coche.
El análisis también será importante para evitar que el episodio se repita en próximas carreras. Una incidencia aislada puede tener un impacto limitado, pero cualquier pérdida de rendimiento no explicada supone un riesgo añadido para la fiabilidad y la estrategia del equipo.
Por el momento, Honda sostiene que la unidad de potencia no muestra problemas. Aston Martin, mientras tanto, continuará trabajando para identificar el origen de lo ocurrido en Bakú y recuperar la confianza en un apartado que resulta esencial para las prestaciones de Alonso.



