El Hospital Reina Sofía de Córdoba pone el foco en la prevención cardiovascular con la iniciativa Latido
El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba ha unido esfuerzos con Siemens para impulsar Latido, una iniciativa de divulgación centrada en la salud cardiovascular. La propuesta utiliza el dominó como recurso visual y cercano para explicar cómo los hábitos cotidianos influyen en el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos.
El mensaje principal de la campaña es claro: una parte importante de las enfermedades cardiovasculares puede prevenirse. La alimentación, la actividad física, el descanso, el abandono del tabaco y el control de factores como la tensión arterial, el colesterol o la diabetes desempeñan un papel decisivo en la protección de la salud.
El efecto dominó de los hábitos diarios
La iniciativa Latido recurre a la imagen de las fichas de dominó para mostrar que una decisión puede desencadenar otras. Del mismo modo que una pieza empuja a la siguiente, mantener conductas poco saludables durante años puede favorecer la aparición de varios factores de riesgo que terminan afectando al sistema cardiovascular.
En sentido contrario, incorporar cambios positivos también puede generar un efecto beneficioso. Caminar con regularidad, escoger alimentos frescos, reducir la sal, dormir lo suficiente o pedir ayuda para dejar de fumar son medidas que, sumadas, contribuyen a disminuir el riesgo cardiovascular.
El formato pretende acercar la información sanitaria a la población mediante un lenguaje sencillo. La prevención no depende únicamente de grandes decisiones, sino también de pequeñas elecciones repetidas cada día.
Prevenir antes de que aparezcan los síntomas
Las enfermedades cardiovasculares pueden avanzar durante años sin producir señales evidentes. En ocasiones, el primer aviso llega en forma de infarto, ictus u otra complicación grave. Por ello, los profesionales sanitarios insisten en la importancia de revisar periódicamente los principales factores de riesgo, incluso cuando la persona se encuentra bien.
Controlar la presión arterial y los niveles de colesterol permite detectar alteraciones que no siempre provocan molestias. También resulta importante conocer la glucosa, especialmente cuando existen antecedentes familiares, sobrepeso, sedentarismo u otros factores asociados a la diabetes.
Las revisiones médicas ayudan a anticiparse, pero no sustituyen a los hábitos saludables. La prevención cardiovascular requiere una combinación de seguimiento sanitario y compromiso personal, adaptada a la edad, el estado de salud y las circunstancias de cada individuo.
Alimentación, ejercicio y tabaco: tres pilares esenciales
Una dieta equilibrada debe basarse principalmente en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva. También conviene priorizar el pescado y limitar el consumo de carnes procesadas, productos ultraprocesados, bebidas azucaradas y alimentos con un exceso de sal o grasas poco saludables.
La actividad física regular es otro de los pilares de la protección cardiovascular. No es necesario comenzar con entrenamientos intensos: caminar a buen ritmo, utilizar las escaleras o reducir el tiempo sentado ya puede ser un primer paso. La constancia es más importante que la exigencia puntual.
El tabaco, por su parte, daña las arterias, favorece la formación de placas y aumenta el riesgo de infarto e ictus. Abandonarlo aporta beneficios a cualquier edad. Las personas que necesiten apoyo pueden recurrir a los profesionales de atención primaria y a los programas específicos para dejar de fumar.
Una herramienta de divulgación para todos los públicos
Con Latido, el Hospital Reina Sofía y Siemens buscan transmitir que la salud cardiovascular no es una cuestión exclusiva de las consultas o los hospitales. La prevención también se construye en el hogar, en el trabajo y en los espacios de ocio.
El uso del dominó facilita una explicación intuitiva de conceptos que pueden resultar complejos. Cada ficha representa un hábito, un factor de riesgo o una consecuencia, y permite visualizar cómo una cadena de decisiones puede conducir a un resultado desfavorable o, si se interviene a tiempo, interrumpirse.
La campaña pone así el acento en la responsabilidad compartida. Las instituciones sanitarias deben ofrecer información accesible y recursos de prevención, mientras que la ciudadanía puede participar activamente en el cuidado de su corazón.
La prevención empieza con un primer cambio
El enfoque de la iniciativa recuerda que nunca es demasiado pronto para cuidar la salud cardiovascular. Tampoco es demasiado tarde para modificar rutinas, consultar dudas o recuperar hábitos que se hayan abandonado.
Un primer paseo, una revisión médica, una comida más equilibrada o la decisión de dejar el tabaco pueden convertirse en la primera ficha de una cadena positiva. El objetivo es que ese cambio se mantenga en el tiempo y ayude a reducir la aparición de enfermedades cardiovasculares prevenibles.



