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Aqualia desarrolla una tecnología para reducir los nitratos que llegan al Mar Menor

Aqualia está desarrollando y validando una nueva tecnología destinada a eliminar nitratos presentes en aguas continentales salobres antes de que puedan alcanzar el Mar Menor. La iniciativa pone el foco en uno de los principales retos ambientales de la laguna: controlar la llegada de nutrientes procedentes de la cuenca vertiente y mejorar la calidad del agua.

El proyecto se encuentra en fase de desarrollo y validación. Su objetivo es comprobar que el sistema puede funcionar de forma eficaz en aguas con una concentración relevante de sales, un factor que complica los procesos convencionales de tratamiento y exige soluciones adaptadas a las características del territorio murciano.

Una tecnología pensada para aguas salobres

Los nitratos son compuestos nitrogenados que pueden llegar al medio acuático a través de distintas vías, entre ellas la escorrentía agrícola, los retornos de riego o las aguas subterráneas. En cantidades elevadas, favorecen el crecimiento excesivo de algas y alteran el equilibrio de los ecosistemas acuáticos.

En el caso del Mar Menor, la reducción de estos aportes es una de las líneas de actuación vinculadas a la protección de la laguna. La dificultad aumenta cuando el agua que debe tratarse contiene sales, ya que la salinidad puede afectar al rendimiento de los procesos de eliminación de nitratos y elevar las exigencias técnicas de las instalaciones.

La propuesta de Aqualia busca responder precisamente a ese desafío. El sistema se está evaluando sobre aguas continentales salobres, con la intención de determinar su capacidad para retirar los nitratos y producir un agua con mejores condiciones antes de su posible retorno al entorno o de su utilización en otros procesos autorizados.

La importancia de actuar antes de que el nitrato llegue a la laguna

La estrategia de tratamiento en origen o en puntos intermedios puede complementar otras medidas de recuperación ambiental. Reducir la carga de nitratos antes de que alcance el Mar Menor permite abordar el problema desde la cuenca y no únicamente cuando sus efectos ya se han manifestado en la laguna.

Esta perspectiva resulta especialmente relevante en episodios de lluvias intensas. Las precipitaciones pueden arrastrar nutrientes acumulados en el suelo y movilizar aguas hacia ramblas, acuíferos y canales de drenaje. Una solución capaz de operar sobre caudales salobres podría contribuir a limitar parte de esa presión, siempre que la validación confirme su eficacia y viabilidad a escala real.

Validación técnica y aplicación futura

El proceso de validación permitirá analizar aspectos como la capacidad de eliminación de nitratos, el comportamiento del sistema ante variaciones en la salinidad y la estabilidad de la operación. También será necesario valorar el consumo energético, la gestión de los posibles residuos y los costes asociados a la implantación y el mantenimiento.

Estos factores serán determinantes para que la tecnología pueda pasar de una fase experimental a una aplicación práctica. En los tratamientos de agua, alcanzar buenos resultados en condiciones controladas es solo el primer paso. La solución debe mantener su rendimiento cuando cambian el caudal, la composición del agua o las condiciones meteorológicas.

La elección del proceso también deberá tener en cuenta el destino del agua tratada. No requiere las mismas garantías un agua que se devuelve al medio natural que otra destinada a un uso industrial o a una etapa posterior de tratamiento. Por ello, la validación debe estudiar tanto la eliminación del nitrato como la calidad final del agua.

Una respuesta tecnológica a un problema ambiental complejo

La tecnología no sustituye a las medidas de prevención destinadas a reducir la generación de nitratos, pero puede convertirse en una herramienta adicional dentro de una estrategia más amplia. La mejora de las prácticas agrícolas, el control de los aportes de nutrientes, la gestión de las aguas subterráneas y la restauración de los sistemas naturales son igualmente importantes para aliviar la presión sobre el Mar Menor.

El interés de la iniciativa reside en abordar una dificultad muy concreta: tratar aguas que no son completamente dulces y que, al mismo tiempo, presentan una carga de nitratos susceptible de afectar a un ecosistema vulnerable. Si las pruebas confirman su funcionamiento, el sistema podría abrir nuevas opciones para la gestión de aguas salobres en zonas con problemas similares.

La protección del Mar Menor exige soluciones coordinadas y sostenidas en el tiempo. La eliminación de nitratos en determinados puntos de la cuenca puede aportar una barrera adicional frente a la contaminación y ayudar a mejorar la calidad del agua que circula hacia la laguna. El siguiente paso será determinar el alcance real de la tecnología y las condiciones necesarias para que pueda implantarse de manera eficiente y ambientalmente segura.

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