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Telefónica convierte Alemania en su banco de pruebas para adelgazar el negocio con inteligencia artificial

Telefónica Deutschland prepara una reestructuración profunda de su filial O2 en Alemania tras la pérdida de uno de sus principales clientes mayoristas. El plan combina hasta 150 casos de uso de inteligencia artificial, reducción de plantilla, cierre de tiendas y simplificación de procesos con un objetivo financiero concreto: alcanzar 185 millones de euros de ahorro anual a partir de 2028.

La compañía ya ha acordado eliminar hasta 1.100 puestos de trabajo antes de que termine 2026 y contempla el cierre de alrededor de 60 establecimientos. Documentos internos apuntan a que la reducción podría alcanzar los 1.650 empleos hasta 2028, aunque la empresa no atribuye todos estos ajustes directamente a la inteligencia artificial.

La crisis empezó antes de la automatización

El origen de la reestructuración se remonta a 2023, cuando Telefónica Deutschland perdió a 1&1 como cliente mayorista. Ese contrato podía generar hasta 500 millones de euros anuales y su desaparición ha golpeado con fuerza a las cuentas de O2.

Los ingresos de la filial alemana cayeron un 3,8% en 2025 y volvieron a retroceder un 9,8% durante el primer semestre de 2026. Por tanto, la inteligencia artificial no ha provocado la crisis, sino que forma parte de la respuesta diseñada para operar con una estructura más pequeña y unos costes inferiores.

La estrategia también incluye la digitalización de las ventas, la reorganización de los equipos y la eliminación de procesos duplicados. El resultado previsto es una empresa con menos oficinas físicas, más operaciones digitales y una mayor automatización de las tareas internas.

150 aplicaciones de IA en la red, la atención al cliente y la gestión

Telefónica está desplegando aproximadamente 150 casos de uso de inteligencia artificial en áreas como la gestión de red, la atención al cliente, la personalización de servicios y los procesos corporativos.

Un caso especialmente visible se encuentra en la infraestructura móvil. Los sistemas de IA pueden analizar la demanda de tráfico en tiempo real y ajustar de forma automática las frecuencias y la capacidad de las antenas. Según la compañía, estas funciones permiten reducir en torno a un 10% el consumo eléctrico de la red.

En este contexto, un caso de uso es una aplicación concreta de una tecnología para resolver una tarea determinada. No se trata necesariamente de un robot conversacional, sino de modelos capaces de detectar patrones, hacer predicciones o recomendar decisiones a partir de grandes volúmenes de datos.

En atención al cliente, por ejemplo, la IA puede clasificar consultas, anticipar incidencias y ayudar a los agentes humanos a encontrar respuestas. En la red, puede prever picos de demanda o localizar anomalías antes de que se conviertan en una avería generalizada.

Un plan con costes iniciales elevados

La filial alemana ha reservado 265 millones de euros para la primera fase de la reestructuración, incluidas las salidas de personal. Además, podría destinar hasta 155 millones adicionales a nuevas medidas.

El desembolso inicial refleja que la automatización no produce ahorros inmediatos. La empresa debe invertir en software, infraestructura informática, integración de datos, formación y posibles indemnizaciones. El retorno llegará, si se cumplen las previsiones, mediante menores costes operativos y una organización más sencilla.

La reducción de plantilla tampoco puede atribuirse exclusivamente a la IA. La pérdida de 1&1, la caída de ingresos, el menor peso de las tiendas físicas y la simplificación de las estructuras internas explican buena parte de las decisiones laborales.

España comparte la misma hoja de ruta

Telefónica no ha anunciado que vaya a replicar en España exactamente los recortes de O2 Alemania. Sin embargo, el grupo ha colocado a España, Alemania, Reino Unido y Brasil como sus mercados centrales dentro del plan estratégico Transform Grow 2026-2030.

Uno de los pilares de esta estrategia es simplificar el modelo operativo. Telefónica calcula que esa transformación podría generar hasta 2.300 millones de euros en eficiencias en 2028 y elevar la cifra hasta 3.000 millones en 2030.

El plan incluye, además, la automatización de las operaciones de red y de las áreas empresariales mediante IA, junto con programas de formación para que la plantilla utilice estas herramientas. La intención es que los empleados puedan asumir tareas de mayor valor mientras los sistemas se encargan de procesos repetitivos y previsibles.

El objetivo final: redes autónomas y agentes especializados

La visión de Telefónica para 2035 va más allá de incorporar asistentes de IA en departamentos concretos. La compañía aspira a desarrollar redes autónomas, capaces de supervisar y optimizar su funcionamiento con una intervención humana limitada.

También plantea utilizar agentes de inteligencia artificial especializados que colaboren entre sí. Un agente de IA es un sistema diseñado para interpretar una petición, consultar información, tomar decisiones dentro de unos límites y ejecutar una acción. Varios agentes coordinados podrían gestionar incidencias, ajustar recursos de red o tramitar operaciones administrativas de principio a fin.

Alemania será uno de los primeros escenarios para comprobar si este modelo genera los ahorros esperados sin deteriorar la calidad del servicio. Si los resultados son positivos, la experiencia de O2 podría acelerar la implantación de soluciones similares en España y en el resto del grupo.

El caso muestra, en cualquier caso, que la IA no está actuando de forma aislada. En las grandes empresas tecnológicas, su despliegue suele coincidir con procesos de concentración, digitalización y reducción de costes. La cuestión decisiva será si la automatización permite ofrecer mejores servicios con menos recursos o si termina convirtiéndose principalmente en otro instrumento para reducir estructuras.

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