Anthropic multiplica sus ingresos, pero sus compromisos de computación alcanzan los 518.000 millones de dólares
Anthropic, la compañía responsable de Claude, se prepara para afrontar una de las salidas a bolsa más ambiciosas de la historia. Las cuentas conocidas hasta ahora muestran un crecimiento extraordinario de los ingresos, pero también un nivel de gasto y de compromisos futuros que reabre el debate sobre la sostenibilidad económica de la inteligencia artificial generativa.
La empresa ingresó alrededor de 4.600 millones de dólares en 2025, doce veces más que el año anterior. El avance confirma la fuerte demanda de sus modelos de IA, utilizados para generar texto, analizar documentos, programar y automatizar tareas empresariales. Sin embargo, Anthropic gastó 12.650 millones de dólares durante el ejercicio y registró una pérdida operativa de aproximadamente 8.060 millones.
Una pérdida contable de 42.000 millones que necesita contexto
Una de las cifras más llamativas de la documentación financiera es una pérdida total cercana a los 42.000 millones de dólares. No obstante, esa cantidad no representa todo el dinero que la compañía salió a gastar durante el año.
Alrededor de 34.000 millones proceden de un ajuste contable relacionado con inversiones anteriores. El valor de Anthropic aumentó de forma considerable y, como consecuencia, también se revalorizó sobre el papel la cantidad que la empresa podría tener que entregar a algunos inversores mediante acuerdos convertibles en acciones.
Estos acuerdos permiten transformar una inversión inicial en participaciones de la compañía en determinadas circunstancias, como una salida a bolsa. Cuando cambia la valoración estimada de la empresa, las obligaciones asociadas pueden generar pérdidas contables aunque no haya una salida equivalente de efectivo.
Por eso, para medir el dinero que realmente pierde el negocio resulta más útil observar la pérdida operativa: los 8.060 millones de dólares que separan sus gastos de sus ingresos antes de otros ajustes financieros y contables. La cifra sigue siendo muy elevada y apunta a un problema estructural: por ahora, Anthropic gasta más deprisa de lo que consigue facturar.
El coste de entrenar y ejecutar los modelos de Claude
El principal motor de ese gasto es la infraestructura necesaria para desarrollar y ofrecer servicios de IA. Los modelos de lenguaje requieren enormes centros de datos, chips especializados y grandes cantidades de electricidad tanto durante su entrenamiento como cada vez que responden a una petición.
Anthropic destinó 7.330 millones de dólares a computación e infraestructura en 2025, casi el triple que el año anterior. Ese importe representó aproximadamente el 58% de sus gastos operativos, una proporción que refleja hasta qué punto el negocio depende de disponer de capacidad de cálculo suficiente.
La cifra más preocupante, sin embargo, aparece en los compromisos futuros. La empresa habría firmado contratos relacionados con capacidad de cómputo e infraestructura por valor de 518.000 millones de dólares. No se trata de un pago inmediato ni de una deuda que deba liquidarse en un solo ejercicio: los acuerdos se extienden durante varios años.
Aun así, la comparación permite entender la dimensión del riesgo. El volumen comprometido equivale a unas 113 veces los ingresos obtenidos por Anthropic en 2025. Si el crecimiento se ralentiza o los precios de los servicios caen, mantener esos contratos podría convertirse en una carga financiera difícil de sostener.
Una OPV histórica no resolvería todo el problema
Anthropic terminó 2025 con unos 20.280 millones de dólares entre efectivo e inversiones a corto plazo. La compañía confía en que una oferta pública de venta, conocida como OPV, le permita captar capital adicional para financiar su expansión.
Las previsiones más optimistas apuntan a una valoración de hasta dos billones de dólares. Esa cifra representa el valor teórico de toda la empresa, no el dinero que entraría directamente en sus cuentas. Si Anthropic colocase acciones nuevas equivalentes al 5% del capital, la operación podría generar unos 100.000 millones de dólares.
Incluso en ese escenario, la cantidad cubriría solo una parte de los compromisos futuros. La empresa tendría que recurrir también a deuda, nuevas ampliaciones de capital o acuerdos con grandes socios tecnológicos y financieros. El acceso a esa financiación dependerá de que los mercados sigan confiando en que la demanda de IA crecerá durante años.
El crecimiento de Claude también tiene puntos débiles
La expansión de los ingresos es incuestionable, pero todavía existe una concentración importante de clientes. Cerca del 25% de la facturación de 2025 procedió de solo dos empresas, según la información financiera disponible.
Además, muchos de los principales clientes no tienen contratos a largo plazo. Eso significa que podrían reducir su consumo o dejar de utilizar los servicios si cambian sus prioridades, encuentran alternativas más baratas o consideran que los modelos de IA no generan un retorno suficiente.
La situación habría mejorado durante 2026. Los ingresos del segundo trimestre alcanzarían los 11.600 millones de dólares y la empresa podría cerrar también el tercer trimestre con beneficios operativos ajustados. Estos resultados muestran que el negocio puede acercarse a la rentabilidad, pero no eliminan los compromisos asumidos para los próximos años.
La tecnología funciona, pero el modelo financiero sigue en duda
El caso de Anthropic resume una contradicción central de la actual carrera por la inteligencia artificial. Los productos son útiles, la demanda está creciendo y los ingresos se multiplican, pero el coste de construir y mantener los modelos aumenta a una velocidad todavía mayor.
La historia económica ofrece precedentes similares. Internet y el ferrocarril transformaron sectores enteros, pero también provocaron inversiones excesivas y grandes quiebras. La IA puede seguir una trayectoria parecida: convertirse en una tecnología decisiva y, al mismo tiempo, generar una burbuja alrededor de algunas de las empresas que la desarrollan.
Anthropic apuesta a que Claude crecerá lo suficiente para justificar cientos de miles de millones de dólares en capacidad de cálculo. El reto no será únicamente conseguir nuevos usuarios, sino demostrar que cada dólar invertido en infraestructura puede convertirse en ingresos y beneficios sostenibles.



