Las enfermedades isquémicas del corazón siguen siendo la principal causa de muerte en Colombia: cómo prevenirlas
Las enfermedades isquémicas del corazón continúan encabezando las causas de muerte en Colombia. Estas patologías provocan una reducción o interrupción del flujo de sangre y oxígeno que llega al músculo cardiaco, generalmente por el estrechamiento de las arterias coronarias.
La tasa registrada alcanza los 92,7 fallecimientos por cada 100.000 habitantes. Aunque el riesgo aumenta con la edad, los especialistas recuerdan que la prevención debe comenzar mucho antes, ya que los hábitos mantenidos durante años influyen directamente en la salud cardiovascular.
Qué son las enfermedades isquémicas del corazón
La enfermedad isquémica del corazón aparece, en la mayoría de los casos, cuando se acumulan grasas, colesterol y otras sustancias en las paredes de las arterias. Este proceso, conocido como aterosclerosis, puede dificultar el paso de la sangre y provocar dolor en el pecho, falta de aire o un infarto.
Entre las principales manifestaciones se encuentran la angina de pecho, el infarto agudo de miocardio y otras complicaciones derivadas de una circulación insuficiente. El riesgo es mayor cuando coinciden varios factores, como hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo, obesidad o antecedentes familiares.
Factores de riesgo que sí se pueden modificar
Una parte importante de los casos está relacionada con factores que pueden prevenirse o controlarse. No se trata de eliminar por completo el riesgo, sino de reducirlo mediante cambios constantes y seguimiento médico.
- Tabaco: fumar daña las arterias, favorece la formación de coágulos y aumenta la presión arterial. Abandonar el consumo aporta beneficios desde las primeras semanas.
- Alimentación poco equilibrada: el exceso de sal, azúcares, grasas saturadas y productos ultraprocesados puede elevar el colesterol y la tensión.
- Sedentarismo: la falta de actividad física se relaciona con un mayor riesgo de obesidad, diabetes e hipertensión.
- Hipertensión arterial: a menudo no produce síntomas, pero mantiene una presión excesiva sobre las paredes de los vasos sanguíneos.
- Colesterol elevado: puede contribuir a la formación de placas en las arterias coronarias.
- Diabetes: los niveles altos de glucosa dañan progresivamente los vasos y aumentan la probabilidad de enfermedad cardiovascular.
Medidas para cuidar la salud cardiovascular
La prevención de las enfermedades del corazón comienza con decisiones cotidianas. Una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado y frutos secos puede ayudar a proteger las arterias.
También conviene limitar el consumo de carnes procesadas, fritos, bollería industrial, bebidas azucaradas y alimentos con un alto contenido en sal. En personas con hipertensión o colesterol elevado, el médico puede recomendar pautas específicas y, si es necesario, tratamiento farmacológico.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada, o entre 75 y 150 minutos de ejercicio intenso, siempre adaptados a la condición de cada persona. Caminar a paso ligero, montar en bicicleta, nadar o bailar son opciones accesibles para mejorar la capacidad cardiorrespiratoria.
Además, es importante mantener un peso saludable, dormir bien y gestionar el estrés. Estos factores no sustituyen al tratamiento médico, pero contribuyen a controlar la presión arterial, la glucosa y el colesterol.
Revisiones que pueden detectar el riesgo a tiempo
Las revisiones periódicas permiten identificar alteraciones antes de que aparezcan complicaciones. La medición de la presión arterial, los análisis de glucosa y colesterol y la valoración del peso y del perímetro abdominal forman parte de una evaluación básica.
Las personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, diabetes, hipertensión o colesterol alto pueden necesitar controles más frecuentes. No se deben suspender ni modificar los medicamentos sin consultar previamente con un profesional sanitario.
Cuándo acudir a urgencias
Un dolor o presión intensa en el centro del pecho, especialmente si se extiende al brazo, la espalda, el cuello o la mandíbula, puede ser señal de un infarto. También son síntomas de alarma la falta de aire, la sudoración fría, las náuseas, los mareos o una debilidad repentina.
Ante estos signos, es fundamental llamar inmediatamente a los servicios de emergencias y no esperar a que el malestar desaparezca. En mujeres, personas mayores y pacientes con diabetes, los síntomas pueden ser menos evidentes y presentarse principalmente como cansancio extremo, dificultad respiratoria o malestar digestivo.
Reducir la mortalidad por enfermedades isquémicas del corazón exige combinar prevención, diagnóstico temprano y atención rápida. Con hábitos saludables y un control médico adecuado, es posible disminuir de forma significativa el riesgo cardiovascular.



