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El DIF Puebla Capital pide reforzar la prevención para proteger la salud del corazón

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo uno de los principales problemas de salud pública y, en muchos casos, evolucionan durante años sin síntomas claros. Ante esta realidad, el DIF Puebla Capital ha hecho un llamamiento a la población para que incorpore la prevención a sus hábitos cotidianos y no espere a la aparición de molestias para consultar con un profesional sanitario.

La recomendación pone el foco en tres medidas básicas: realizar revisiones médicas periódicas, controlar la presión arterial y someterse a los estudios clínicos que correspondan según la edad, los antecedentes familiares y el estado general de salud. Detectar a tiempo alteraciones como la hipertensión, el colesterol elevado o la diabetes puede contribuir a reducir el riesgo de infarto, ictus y otras complicaciones.

La prevención permite identificar riesgos antes de que aparezcan síntomas

La hipertensión arterial es conocida como una enfermedad silenciosa porque puede no causar señales evidentes durante mucho tiempo. Sin embargo, obliga al corazón a trabajar más y puede dañar progresivamente los vasos sanguíneos. Por este motivo, medir la presión con regularidad es una de las actuaciones más sencillas y útiles para conocer el estado cardiovascular.

Una lectura aislada no siempre basta para establecer un diagnóstico. Si los valores aparecen elevados, es necesario repetir las mediciones y acudir a un centro sanitario para que un profesional valore los resultados. También pueden solicitarse análisis de sangre para comprobar los niveles de glucosa, colesterol y triglicéridos, además de otras pruebas cuando existan factores de riesgo.

Las revisiones adquieren especial importancia en personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, sobrepeso u obesidad, diabetes, tabaquismo, sedentarismo o estrés mantenido. La edad también influye, aunque el cuidado del corazón debe comenzar desde etapas tempranas mediante hábitos saludables.

Hábitos que ayudan a cuidar el corazón

La prevención no depende únicamente de las consultas médicas. Las decisiones diarias tienen un impacto directo sobre la salud cardiovascular y pueden complementar el seguimiento indicado por los profesionales. Entre las medidas más recomendables se encuentran:

  • Seguir una alimentación equilibrada: priorizar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado y frutos secos, y limitar la sal, los azúcares añadidos y las grasas saturadas.
  • Realizar actividad física: caminar, montar en bicicleta, nadar o practicar otro ejercicio adaptado a la condición de cada persona ayuda a controlar el peso, la presión arterial y la glucosa.
  • Evitar el tabaco: fumar deteriora las arterias y aumenta de forma importante el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular. Abandonar este hábito aporta beneficios desde las primeras semanas.
  • Moderar el consumo de alcohol: reducirlo contribuye a controlar la presión arterial y a prevenir otros problemas de salud.
  • Dormir y descansar adecuadamente: mantener horarios regulares y atender los problemas de sueño favorece el bienestar general y el equilibrio cardiovascular.

Antes de iniciar una rutina de ejercicio intensa, especialmente si existe una enfermedad previa o una larga historia de inactividad, conviene solicitar orientación sanitaria. La actividad debe adaptarse a las capacidades y necesidades de cada persona, con una progresión gradual.

Cuándo solicitar atención urgente

Aunque las revisiones son esenciales, también es importante reconocer los signos que pueden indicar una emergencia cardiovascular. Un dolor o presión intensa en el pecho, dificultad repentina para respirar, sudor frío, náuseas, mareo o dolor que se extiende al brazo, la espalda, el cuello o la mandíbula requieren atención médica inmediata.

En el caso de un posible ictus, la aparición súbita de debilidad o adormecimiento en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, pérdida de visión, confusión o problemas para caminar debe considerarse una urgencia. Ante cualquiera de estos síntomas, es fundamental solicitar ayuda sin demora y no intentar trasladar a la persona por medios propios si su estado es grave.

Un compromiso que debe mantenerse en el tiempo

Cuidar el corazón no consiste en realizar una revisión puntual, sino en mantener un seguimiento continuado. Conocer la presión arterial, controlar los niveles de colesterol y glucosa, cumplir el tratamiento prescrito y acudir a las citas médicas son pasos que permiten actuar antes de que aparezcan daños mayores.

El DIF Puebla Capital anima a la ciudadanía a tomar un papel activo en el cuidado de su salud. La prevención, basada en controles periódicos y hábitos sostenibles, puede reducir factores de riesgo y mejorar la calidad de vida. Consultar las dudas con personal sanitario y no interrumpir ningún tratamiento sin indicación médica son dos claves para proteger la salud cardiovascular.

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