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La Diputación de Córdoba refuerza sus programas para promover la autonomía y el envejecimiento saludable

La Diputación de Córdoba ha reafirmado su compromiso con las personas mayores a través de los programas impulsados por el Instituto Provincial de Bienestar Social (IPBS). El objetivo es favorecer que este colectivo pueda mantener el mayor grado posible de autonomía, participación y bienestar en su entorno habitual.

La presentación de estas líneas de actuación coincide con la celebración, el 1 de octubre, del Día Internacional de las Personas Mayores. La delegada de Derechos Sociales de la institución provincial y presidenta del IPBS, Irene Aguilera, ha puesto en valor la necesidad de reforzar las políticas públicas dirigidas a una población cada vez más numerosa y diversa.

La autonomía, una prioridad de las políticas sociales

El envejecimiento de la población plantea nuevos retos para las administraciones. Más allá de la atención a las situaciones de dependencia, la Diputación apuesta por medidas preventivas que ayuden a las personas mayores a conservar sus capacidades, tomar decisiones sobre su vida cotidiana y permanecer vinculadas a sus municipios.

En este sentido, los programas del IPBS combinan la atención social con actuaciones destinadas a mejorar la calidad de vida. La finalidad es ofrecer respuestas adaptadas a las necesidades de cada persona, teniendo en cuenta tanto sus circunstancias individuales como la realidad de los municipios, especialmente en las zonas rurales.

La estrategia provincial pone el foco en la cercanía. Los servicios sociales comunitarios desempeñan un papel esencial para detectar necesidades, orientar a las familias y facilitar el acceso a los recursos disponibles. Esta labor resulta especialmente importante para quienes viven solos, presentan dificultades de movilidad o residen en localidades con menos servicios especializados.

Prevención, bienestar y envejecimiento activo

El envejecimiento saludable no se limita a la ausencia de enfermedad. También implica conservar la autonomía funcional, mantener relaciones sociales y participar en actividades que contribuyan al bienestar emocional. Por ello, las iniciativas promovidas desde el ámbito provincial inciden en la prevención y en la promoción de hábitos de vida saludables.

La actividad física adaptada, la estimulación cognitiva, la formación y la participación social son algunos de los ámbitos que permiten afrontar el paso del tiempo con mayores garantías. Estas acciones ayudan a prevenir el aislamiento y favorecen que las personas mayores continúen ocupando un papel activo dentro de sus comunidades.

La Diputación también destaca la importancia de combatir una visión exclusivamente asistencial de la vejez. Las personas mayores no son únicamente destinatarias de cuidados, sino ciudadanos con derechos, experiencia y capacidad para contribuir a la vida social, cultural y económica de sus pueblos.

Apoyo a los municipios y atención a las familias

El IPBS articula buena parte de sus actuaciones en colaboración con los ayuntamientos y con los profesionales de los servicios sociales. Esta coordinación permite acercar los recursos a la ciudadanía y mejorar la respuesta ante situaciones de vulnerabilidad, dependencia o soledad no deseada.

El apoyo a las familias cuidadoras constituye otra de las áreas relevantes. La atención continuada a una persona mayor puede generar desgaste físico y emocional, por lo que resulta necesario facilitar orientación, acompañamiento y recursos que permitan desarrollar los cuidados con mayor seguridad y sin sobrecargar a quienes los prestan.

Desde la institución provincial se considera fundamental que las personas mayores puedan seguir viviendo en su entorno siempre que sea posible y así lo deseen. Para ello, las políticas sociales deben adaptarse a las características de cada territorio y reforzar la atención de proximidad.

Una población mayor más participativa

La celebración del Día Internacional de las Personas Mayores sirve también para reivindicar su participación en las decisiones que les afectan. Escuchar sus demandas y reconocer la diversidad de sus trayectorias vitales son pasos imprescindibles para diseñar programas eficaces.

Las necesidades de una persona de 65 años no son las mismas que las de otra que supera los 85. Tampoco son iguales las circunstancias de quienes viven en un núcleo urbano, en una localidad pequeña o en una zona rural dispersa. La planificación de los servicios debe tener en cuenta esta diversidad.

La Diputación de Córdoba plantea así una atención centrada en la persona, con medidas que pretenden reforzar la independencia, prevenir situaciones de riesgo y fomentar la convivencia. El reto pasa por garantizar que el aumento de la esperanza de vida vaya acompañado de más años vividos con salud, dignidad y capacidad de elección.

El reto frente a la soledad y la despoblación

La soledad no deseada es uno de los principales desafíos asociados al envejecimiento. La pérdida de vínculos familiares, la falta de transporte o la reducción de servicios en algunos municipios pueden agravar el aislamiento. Por eso, las políticas de mayores deben abordar tanto las necesidades sociales como las sanitarias y comunitarias.

El compromiso expresado por la Diputación persigue consolidar una red de apoyo que permita detectar antes las dificultades y ofrecer respuestas coordinadas. La prioridad, según la institución, es que ninguna persona mayor quede al margen de los recursos públicos por vivir lejos de los grandes núcleos de población o por carecer de una red familiar suficiente.

Con motivo del 1 de octubre, la provincia reivindica una vejez activa, protegida y plenamente integrada. Los programas del IPBS buscan convertir ese compromiso en actuaciones concretas, con la autonomía personal y el bienestar como ejes de una política social próxima y adaptada a la realidad cordobesa.

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