Las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en Querétaro
Las enfermedades cardiovasculares se mantienen como la principal causa de muerte en Querétaro. Entre 3.000 y 4.000 de las aproximadamente 12.000 defunciones que se registran cada año en la entidad están relacionadas con problemas del corazón y de los vasos sanguíneos.
La cifra refleja el impacto de patologías como el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular, la insuficiencia cardiaca y otras enfermedades que afectan al sistema circulatorio. Aunque muchas pueden prevenirse o controlarse, con frecuencia evolucionan durante años sin síntomas claros.
Un problema de salud que afecta a toda la población
El riesgo cardiovascular aumenta con la edad, pero no se limita a las personas mayores. La hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el sobrepeso, el tabaquismo y la falta de actividad física pueden dañar progresivamente las arterias y sobrecargar el corazón.
Además, los antecedentes familiares, el estrés mantenido, una alimentación desequilibrada y el consumo excesivo de alcohol también pueden influir. La combinación de varios factores incrementa notablemente la probabilidad de sufrir una complicación grave.
Uno de los principales retos es que la hipertensión y el colesterol alto suelen no causar molestias durante mucho tiempo. Por este motivo, una persona puede considerarse sana y, sin embargo, presentar un riesgo elevado de infarto o de ictus sin saberlo.
La prevención comienza con controles periódicos
La detección temprana permite actuar antes de que aparezcan daños irreversibles. Las revisiones médicas deben incluir, según la edad y las características de cada persona, la medición de la presión arterial y controles de glucosa y colesterol.
También es importante revisar el peso, la circunferencia abdominal, los hábitos de sueño y el nivel de actividad física. Quienes ya tienen hipertensión, diabetes o antecedentes de enfermedad cardiovascular deben seguir las indicaciones médicas y no abandonar el tratamiento aunque se encuentren bien.
- Reducir el consumo de sal, alimentos ultraprocesados, grasas saturadas y bebidas azucaradas.
- Priorizar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado y frutos secos.
- Realizar actividad física de forma regular, adaptada a la edad y al estado de salud.
- No fumar y evitar la exposición habitual al humo del tabaco.
- Moderar el consumo de alcohol y mantener un peso saludable.
- Controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa.
Reconocer las señales de alarma puede salvar vidas
Una atención rápida es decisiva ante un infarto o un accidente cerebrovascular. El dolor o la presión intensa en el pecho, especialmente si se extiende al brazo, la espalda, el cuello o la mandíbula, requiere atención urgente. También deben considerarse señales de alarma la falta de aire, la sudoración fría, las náuseas o un desmayo repentino.
En el caso del ictus, los síntomas pueden incluir la pérdida brusca de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar o entender, alteración de la visión, pérdida de equilibrio o una cefalea intensa y repentina.
Ante cualquiera de estos signos, no se debe esperar a que desaparezcan ni intentar trasladar al paciente por medios propios si existe una alternativa más rápida. Es necesario llamar inmediatamente a los servicios de emergencia, en el número 911, y anotar la hora aproximada de inicio de los síntomas.
Más prevención y educación sanitaria
La elevada mortalidad cardiovascular en Querétaro plantea la necesidad de reforzar la prevención desde la atención primaria, los centros educativos, los lugares de trabajo y las comunidades. Facilitar el acceso a revisiones, promover la actividad física y mejorar la información sobre alimentación saludable son medidas esenciales.
La responsabilidad no recae únicamente en los servicios sanitarios. Las familias pueden contribuir creando entornos que favorezcan hábitos saludables y acompañando a quienes necesitan dejar de fumar, perder peso o mantener un tratamiento crónico.
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las mayores amenazas para la salud pública, pero una parte importante de su impacto puede reducirse. Con controles médicos, cambios sostenidos en el estilo de vida y una respuesta rápida ante los primeros síntomas, es posible disminuir el número de complicaciones y de muertes evitables en Querétaro.



