Cádiz prueba tecnología LED para frenar la plaga de la Tuta absoluta en los tomates
Los invernaderos de la Costa Noroeste de Cádiz están poniendo a prueba una solución tecnológica basada en iluminación LED para combatir la Tuta absoluta, una de las principales amenazas para el cultivo del tomate. El proyecto, desarrollado por COAG Cádiz y financiado por la Diputación, ha alcanzado hasta un 98% de capturas en una de las evaluaciones realizadas.
La iniciativa busca comprobar si el uso de luz LED puede mejorar la detección y el control de esta plaga sin depender exclusivamente de tratamientos convencionales. La experiencia se desarrolla directamente en explotaciones agrícolas, con el objetivo de analizar su comportamiento en condiciones reales de cultivo.
Una plaga especialmente dañina para el tomate
La Tuta absoluta, conocida también como polilla del tomate, es un pequeño insecto capaz de provocar importantes daños en las plantas. Sus larvas penetran en las hojas, los tallos y los frutos, donde crean galerías que debilitan el cultivo y reducen su valor comercial.
El problema se agrava porque el insecto puede reproducirse con rapidez y permanecer activo durante buena parte del ciclo agrícola. Una detección tardía dificulta el control y puede obligar a los agricultores a incrementar las intervenciones sobre las plantas.
Por ese motivo, la identificación temprana y el seguimiento constante de las poblaciones resultan esenciales. Las trampas utilizadas en el proyecto permiten evaluar la presencia de la plaga y estudiar si la iluminación LED puede aumentar la eficacia de las capturas.
La tecnología LED como apoyo al control biológico
El proyecto plantea el uso de dispositivos luminosos como herramienta complementaria dentro de una estrategia de gestión integrada. Esta fórmula combina la vigilancia de los cultivos con medidas destinadas a reducir el impacto de la plaga y a limitar el uso innecesario de productos fitosanitarios.
La iluminación LED ofrece, además, la posibilidad de trabajar con distintas intensidades y configuraciones. Esa capacidad facilita la adaptación de las pruebas a las características del invernadero y permite observar qué condiciones favorecen una mayor atracción de la Tuta absoluta.
El dato más destacado hasta ahora se ha registrado en una de las evaluaciones, con un 98% de capturas. Este resultado apunta al potencial de la tecnología, aunque será necesario mantener las pruebas durante más tiempo para comprobar su regularidad y su utilidad en diferentes situaciones.
Ensayos en la Costa Noroeste de Cádiz
La elección de la Costa Noroeste responde a la importancia de la actividad hortícola en la zona y al peso que tiene el tomate dentro de la producción bajo invernadero. Evaluar la solución sobre el terreno permite tener en cuenta factores que no siempre aparecen en un entorno de laboratorio.
Entre ellos se encuentran las condiciones ambientales, la distribución de las plantas, la ventilación de las estructuras y la evolución de la plaga a lo largo de la campaña. Todos estos elementos pueden influir en el comportamiento de los insectos y en el rendimiento de las trampas.
El seguimiento también puede ayudar a determinar si el sistema LED funciona de forma estable o si su eficacia varía según el momento del cultivo. Estos datos serán relevantes para valorar una posible aplicación más amplia en las explotaciones agrícolas de la provincia.
Menos dependencia de tratamientos
El interés de esta investigación no se limita a mejorar el número de capturas. Una detección más precisa puede ayudar a intervenir únicamente cuando sea necesario y a reforzar otras medidas de prevención y control.
- Facilitar la localización temprana de la Tuta absoluta.
- Mejorar el seguimiento de la evolución de la plaga.
- Reducir aplicaciones innecesarias en los cultivos.
- Complementar las estrategias de control integrado.
La reducción del uso de tratamientos puede aportar ventajas tanto económicas como ambientales. Para los productores, supone la posibilidad de optimizar recursos y proteger la calidad de la cosecha. Para el entorno, implica avanzar hacia modelos de producción con un uso más ajustado de productos fitosanitarios.
Una prueba con recorrido por delante
El 98% de capturas registrado en una de las evaluaciones representa un resultado relevante, pero no constituye por sí solo una conclusión definitiva. Será necesario comparar nuevas mediciones y observar el funcionamiento de la tecnología durante distintas fases del cultivo.
También habrá que analizar aspectos prácticos como la instalación de los equipos, su mantenimiento, el consumo energético y la facilidad de uso para los agricultores. La viabilidad de cualquier innovación agrícola depende tanto de su eficacia como de su integración en el trabajo diario de las explotaciones.
Con estas pruebas, Cádiz explora una vía tecnológica para responder a uno de los retos habituales de la horticultura protegida. Si los resultados se consolidan, la iluminación LED podría convertirse en una herramienta adicional para proteger el tomate y avanzar hacia un control de plagas más preciso y sostenible.



