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La legislatura entra en erupción tras el rechazo de Junts a los dos decretos de vivienda

Junts votará en contra de los dos reales decretos leyes sobre vivienda aprobados por el Consejo de Ministros, una decisión que aboca ambas normas a su derogación inmediata en el Pleno extraordinario convocado para este viernes. La formación de Carles Puigdemont adoptó su posición tras celebrar una Ejecutiva telemática de urgencia.

El rechazo supone un duro golpe para el Gobierno, que había situado estas medidas entre sus principales prioridades políticas. El PSOE, Sumar y el conjunto de la izquierda habían presionado para garantizar, al menos, la convalidación de uno de los decretos, especialmente el destinado a reforzar la protección de los colectivos vulnerables frente a los desahucios.

La decisión de Junts deja la legislatura en un escenario de máxima incertidumbre. La aritmética parlamentaria vuelve a evidenciar la fragilidad de la mayoría que sostiene al Ejecutivo y complica la aprobación de iniciativas consideradas esenciales por sus socios de Gobierno.

Dos decretos vinculados a la vivienda

Los textos que serán rechazados este viernes incluían medidas con impacto directo sobre miles de hogares. Uno de los reales decretos planteaba prohibir los desahucios de personas y familias pertenecientes a colectivos vulnerables hasta el 31 de diciembre de 2030.

La segunda norma contemplaba la prórroga de los contratos de alquiler en vigor hasta el 31 de diciembre de 2028. El objetivo era ofrecer continuidad a los arrendatarios y evitar que determinados contratos quedaran sujetos a una finalización inmediata en un mercado marcado por la presión sobre los precios.

Ambas medidas habían sido aprobadas por el Consejo de Ministros el martes. Sin embargo, al tratarse de reales decretos leyes, necesitaban el respaldo del Congreso para mantener su vigencia. El voto negativo de Junts impedirá su convalidación y provocará que decaigan de forma inmediata.

Una decisión tomada en una reunión de urgencia

La posición de Junts se conoció después de una reunión telemática de su Ejecutiva convocada con carácter extraordinario ante la celebración del Pleno. La formación independentista decidió cerrar filas contra los dos decretos y trasladar su rechazo a la Cámara Baja.

El movimiento introduce un nuevo elemento de tensión en la relación entre Junts y el Gobierno. La formación de Puigdemont se ha convertido en un actor determinante para la estabilidad parlamentaria, y su voto resulta decisivo en una Cámara en la que el Ejecutivo necesita negociar cada iniciativa.

La vivienda se convierte así en el último foco de una legislatura sometida a una negociación permanente. Las medidas sociales impulsadas por el Gobierno requieren apoyos que no están garantizados, mientras que los partidos que respaldan al Ejecutivo mantienen posiciones diferentes sobre el alcance y la aplicación de las políticas públicas.

El Gobierno afronta un revés parlamentario

Para el PSOE y Sumar, la caída de los decretos representa un revés político y social. La protección ante los desahucios y la extensión de los alquileres formaban parte de una respuesta destinada a contener la inseguridad residencial de los hogares más vulnerables.

La izquierda había reclamado que al menos uno de los textos saliera adelante, precisamente por su impacto en la vida cotidiana de las familias afectadas. El rechazo conjunto, sin embargo, impedirá mantener las dos medidas aprobadas por el Ejecutivo.

El resultado también puede abrir un debate sobre la capacidad del Gobierno para impulsar nuevas iniciativas legislativas. Cada decreto deberá superar ahora un proceso de negociación más exigente, con Junts dispuesto a utilizar su posición parlamentaria para marcar distancias y condicionar la agenda política.

La vivienda vuelve al centro de la agenda

La derogación de los decretos sitúa de nuevo la vivienda en el centro del debate nacional. El acceso al alquiler, la protección de los hogares vulnerables y la duración de los contratos son algunos de los asuntos que más presión generan sobre las administraciones y los partidos.

La caída de estas normas no resuelve las dificultades del mercado, pero sí deja sin continuidad inmediata las medidas previstas hasta 2028 y 2030. Los hogares afectados afrontan ahora un escenario de mayor incertidumbre, a la espera de que el Gobierno determine si intentará recuperar parte de estas iniciativas por otra vía.

El Pleno extraordinario de este viernes será, por tanto, mucho más que una votación sobre dos decretos de vivienda. Su desenlace medirá la capacidad del Ejecutivo para mantener alianzas, anticipará el tono de las próximas negociaciones y confirmará hasta qué punto Junts está dispuesto a endurecer su posición.

Con los dos reales decretos abocados a la derogación, la legislatura entra en una fase especialmente delicada. La estabilidad parlamentaria queda nuevamente en entredicho y el Gobierno deberá afrontar, a partir de ahora, una negociación política todavía más compleja para sacar adelante sus principales compromisos.

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