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Las inmobiliarias celebran el rechazo de los decretos de vivienda y piden medidas para aumentar la oferta

El sector inmobiliario ha recibido con alivio la caída de los decretos de vivienda que, a su juicio, podían dificultar todavía más el acceso al alquiler. La Federación de Asociaciones de Empresas Inmobiliarias, Fadei, considera que las medidas rechazadas partían de un diagnóstico incompleto y podían generar más incertidumbre entre los propietarios.

La organización reclama ahora un cambio de enfoque: impulsar políticas capaces de incorporar más viviendas al mercado, facilitar el acceso de los inquilinos y ofrecer garantías suficientes a quienes ponen sus inmuebles en alquiler. Entre sus propuestas figuran los avales públicos y los incentivos fiscales para propietarios.

Más oferta frente a nuevas restricciones

Para Fadei, el problema de la vivienda no se resolverá mediante un mayor endurecimiento de las condiciones del alquiler. La entidad sostiene que algunas de las iniciativas rechazadas podían elevar el nivel de riesgo percibido por los arrendadores y provocar que parte de las viviendas permaneciera fuera del mercado.

El resultado, según el sector, habría sido contraproducente: menos inmuebles disponibles, más competencia entre los demandantes y mayores dificultades para encontrar una vivienda a un precio asumible. En un mercado con una oferta limitada, las inmobiliarias advierten de que cualquier medida que desincentive el alquiler puede terminar presionando al alza las rentas.

La federación interpreta el rechazo de los decretos como una oportunidad para revisar las políticas públicas y abandonar propuestas que, en su opinión, no atacaban la raíz del problema. El objetivo prioritario debería ser ampliar el parque de vivienda disponible, tanto en el mercado libre como en el alquiler asequible.

Avales públicos para reducir la incertidumbre

Una de las principales alternativas planteadas pasa por crear sistemas de aval público que cubran determinados impagos o daños derivados del arrendamiento. Estas garantías permitirían reducir la percepción de riesgo de los propietarios sin trasladar toda la carga económica al inquilino.

La medida podría beneficiar especialmente a los hogares con ingresos estables, pero que encuentran dificultades para cumplir con las exigencias habituales de acceso al alquiler. La solicitud de varios meses de fianza, garantías adicionales o seguros privados puede dejar fuera a jóvenes, familias monoparentales y trabajadores con contratos temporales.

Desde el sector inmobiliario defienden que un mecanismo público de respaldo debe estar bien definido, contar con procedimientos ágiles y evitar una burocracia que termine desincentivando su uso. También consideran necesario establecer criterios claros para determinar cuándo se activa la garantía y cómo se recuperan posteriormente las cantidades abonadas.

Incentivos fiscales para los arrendadores

Fadei propone complementar los avales con incentivos fiscales dirigidos a los propietarios que alquilen sus viviendas bajo condiciones estables y a precios razonables. La organización entiende que estas medidas pueden animar a sacar al mercado inmuebles vacíos y aumentar la oferta disponible.

Entre las opciones posibles se encuentran las reducciones fiscales vinculadas a contratos de larga duración, bonificaciones para quienes acepten rentas inferiores a determinados límites o deducciones destinadas a compensar los costes de rehabilitación y puesta a punto de las viviendas.

El sector considera que la fiscalidad debe premiar al propietario que mantiene el inmueble en alquiler y cumple sus obligaciones, en lugar de aplicar medidas generales que no distingan entre situaciones diferentes. La estabilidad regulatoria también aparece como una de sus principales reclamaciones.

Seguridad jurídica y colaboración institucional

Las empresas inmobiliarias sostienen que la incertidumbre normativa es uno de los factores que más pesa en las decisiones de los propietarios. Los cambios frecuentes en las reglas del alquiler, unidos a la complejidad de los procedimientos de desahucio por impago, pueden favorecer que algunos titulares opten por vender o mantener sus viviendas vacías.

Por ello, la organización reclama un marco estable, comprensible y coordinado entre el Gobierno, las comunidades autónomas y los ayuntamientos. También pide que cualquier nueva iniciativa sea evaluada antes de su aprobación y que se midan sus efectos sobre la oferta, los precios y el acceso de los hogares vulnerables.

La caída de los decretos abre así un periodo de negociación en el que el sector espera que se escuchen sus propuestas. La prioridad, según Fadei, debe ser combinar la protección de los inquilinos con garantías suficientes para los arrendadores.

Un problema que exige aumentar el parque disponible

La falta de vivienda en alquiler se concentra especialmente en las grandes ciudades y en las zonas con mayor actividad económica y turística. Allí, la demanda supera con claridad a la oferta, lo que dificulta el acceso incluso a hogares con empleo e ingresos regulares.

La solución, defiende el sector, pasa por movilizar viviendas vacías, acelerar la construcción de nuevos inmuebles y facilitar la rehabilitación de edificios. A estas medidas deberían sumarse ayudas directas para los inquilinos que realmente las necesiten, sin convertirlas en la única respuesta frente al encarecimiento del alquiler.

El mensaje de las inmobiliarias es claro: el rechazo de las medidas consideradas ineficaces no basta por sí solo. Ahora debe llegar un plan de vivienda centrado en crear más oferta, reducir riesgos y mejorar el acceso al alquiler con herramientas estables y verificables.

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