Noah Pharrel reivindica la narrativa de Elden Ring: su historia funciona precisamente porque no está bien contada
La directora creativa Noah Pharrel, conocida por su trabajo en proyectos vinculados a artistas como Rosalía, ha puesto el foco en uno de los debates más recurrentes de los videojuegos actuales: la forma en la que Elden Ring cuenta su historia.
Su lectura es tan directa como provocadora. Para Pharrel, el juego de FromSoftware no destaca por presentar una narración clara, ordenada y fácil de seguir, sino por todo lo contrario. Su historia está fragmentada, llena de silencios y apenas explica de forma explícita los acontecimientos que rodean a las Tierras Intermedias.
Lejos de considerar esta decisión un defecto, la directora creativa entiende que ahí reside buena parte de la grandeza de la aventura. En su opinión, Elden Ring no tiene una historia bien contada y precisamente por eso es uno de los mejores juegos.
Una narrativa que exige participación al jugador
La propuesta narrativa de Elden Ring se aleja de los modelos más tradicionales del medio. No hay una sucesión constante de escenas explicativas ni personajes que detengan la acción para resumir cada acontecimiento. El jugador recibe piezas sueltas y debe unirlas poco a poco durante su viaje.
La información aparece en conversaciones breves, descripciones de objetos, escenarios, ruinas y combates contra enemigos que forman parte de un mundo mucho más amplio de lo que se muestra a simple vista. Cada hallazgo puede aportar una pista sobre la guerra, los semidioses, el Círculo de Elden o la fractura que ha dejado el mundo al borde del colapso.
Este planteamiento convierte la historia en una investigación. El jugador no se limita a recibir respuestas, sino que formula hipótesis, interpreta símbolos y decide qué versión de los hechos considera más plausible. La experiencia narrativa depende, por tanto, de la curiosidad y de la atención de cada persona.
El valor de contar sin explicarlo todo
La opinión de Pharrel conecta con una de las claves del diseño de FromSoftware: la confianza en que el público puede comprender una historia sin que esta tenga que explicarse constantemente. La compañía japonesa lleva años utilizando esta fórmula en títulos como Dark Souls, Bloodborne y Sekiro: Shadows Die Twice.
En Elden Ring, esa estrategia alcanza una escala especialmente ambiciosa. El juego presenta una mitología extensa, numerosos personajes y conflictos que se remontan a generaciones anteriores. Sin embargo, buena parte de ese contexto permanece oculto o solo se sugiere mediante pequeños detalles.
La consecuencia es una narrativa menos accesible en una primera partida, pero también más duradera. Muchos jugadores terminan la aventura con preguntas abiertas y recurren después a nuevas partidas, análisis y conversaciones para comprender mejor lo ocurrido.
Una historia incompleta que genera comunidad
La ausencia de explicaciones cerradas ha convertido la historia de Elden Ring en un fenómeno colectivo. La comunidad debate constantemente el significado de determinados personajes, las motivaciones de las facciones y la relación entre acontecimientos que el juego nunca conecta de forma directa.
En lugar de ofrecer una única interpretación, FromSoftware deja espacios para que el público complete el relato. Esa ambigüedad puede resultar frustrante para quienes buscan una narración lineal, pero también fomenta una implicación poco habitual en otros grandes lanzamientos.
El jugador no solo recuerda los enfrentamientos o los descubrimientos del mapa. También conserva sus propias conclusiones sobre lo que sucedió. La historia se convierte así en una experiencia personal, moldeada por las decisiones, los recorridos y las pistas a las que cada persona presta atención.
El debate sobre la accesibilidad narrativa
La valoración de Pharrel no elimina las críticas que suele recibir el juego. Para una parte del público, la narración de Elden Ring es demasiado críptica y obliga a consultar información externa para entender cuestiones esenciales de su universo.
Ese debate enfrenta dos formas de entender el relato interactivo. Una apuesta por la claridad, el ritmo controlado y una historia que acompaña al jugador en todo momento. La otra defiende la exploración, la interpretación y el derecho a no resolver todos los misterios.
Elden Ring se sitúa claramente en el segundo grupo. Su historia no busca guiar al jugador de la mano, sino ofrecerle un mundo que parezca existir antes de su llegada y que continúe siendo parcialmente desconocido cuando termina la aventura.
Una elección narrativa que define al juego
La reflexión de Noah Pharrel resume una paradoja fundamental del título: sus carencias narrativas, entendidas desde una perspectiva tradicional, son también una de sus mayores virtudes. La falta de explicaciones directas puede dificultar la comprensión, pero refuerza la sensación de misterio y descubrimiento.
Por eso, el éxito de Elden Ring no depende únicamente de su combate, su mundo abierto o la variedad de sus jefes. También se apoya en una narrativa que obliga a mirar más allá de la superficie y que convierte cada detalle en una posible pieza del rompecabezas.
La historia quizá no está bien contada en el sentido clásico. Pero, para muchos jugadores, está diseñada de una manera que encaja perfectamente con el tipo de aventura que propone: exigente, enigmática y abierta a múltiples interpretaciones.



