Maledon y Luwawu-Cabarrot evitan otro disgusto al Real Madrid
El Real Madrid necesitó una prórroga para superar a un Monbus Obradoiro que llevó al conjunto blanco al límite y volvió a poner de manifiesto la dificultad de los partidos que se deciden en los últimos minutos. Theo Maledon y Timothé Luwawu-Cabarrot asumieron la responsabilidad ofensiva en el momento más delicado y lideraron un triunfo sufrido, trabajado y de enorme valor.
El base francés terminó con 25 puntos, tres rebotes y siete asistencias, mientras que el alero aportó también 25 puntos y cuatro rebotes. Entre ambos sostuvieron al equipo madrileño durante buena parte del encuentro y resultaron determinantes cuando el partido exigió precisión, personalidad y capacidad para jugar bajo presión.
Un Obradoiro sin complejos
Monbus Obradoiro planteó un encuentro incómodo para el Real Madrid desde el inicio. El equipo gallego compitió con intensidad, encontró argumentos para mantenerse cerca en el marcador y obligó a los visitantes a trabajar cada posesión. La igualdad se prolongó hasta el tramo decisivo, sin que el conjunto blanco pudiera abrir una brecha definitiva.
El cuadro madridista afrontó el duelo con la necesidad de controlar el ritmo y evitar que su rival convirtiera el partido en un intercambio de golpes. Sin embargo, Obradoiro respondió a cada intento de escapada y mantuvo intactas sus opciones hasta el final del tiempo reglamentario.
La resistencia local convirtió el encuentro en una prueba de carácter para el Real Madrid. Lejos de resolver con autoridad, el líder tuvo que sobrevivir a un escenario de máxima exigencia, con posesiones de mucho valor y una tensión creciente a medida que se acercaba la bocina.
Maledon toma el mando
En ese contexto, Maledon se convirtió en la principal referencia ofensiva del conjunto blanco. Sus 25 puntos reflejan su impacto anotador, pero su influencia fue más amplia: distribuyó el juego, generó ventajas y terminó con siete asistencias, una cifra que evidencia su papel como director del ataque.
El base francés asumió el balón en los momentos comprometidos y aportó la calma necesaria para que el Real Madrid no perdiera el control de un partido que se había vuelto imprevisible. Su capacidad para combinar anotación y lectura del juego permitió al equipo mantener opciones cuando Obradoiro apretó con más fuerza.
Luwawu-Cabarrot, decisivo desde el perímetro
Luwawu-Cabarrot compartió protagonismo con Maledon. El alero alcanzó los 25 puntos y sumó cuatro rebotes, ofreciendo una respuesta constante en ataque y ampliando los recursos del equipo madrileño. Su producción fue especialmente importante en un duelo en el que cada canasta podía cambiar la dinámica.
La aportación del francés permitió al Real Madrid no depender de una única vía para generar peligro. Cuando el encuentro exigió soluciones individuales, el alero apareció para sostener la anotación y acompañar el liderazgo de Maledon.
La prórroga decide el partido
El empate al término del tiempo reglamentario confirmó la igualdad que había dominado el choque. El Real Madrid se vio obligado a disputar cinco minutos adicionales ante un Monbus Obradoiro que había demostrado capacidad para competir de tú a tú y que no renunció a sus opciones hasta el último instante.
La prórroga premió la experiencia y la capacidad de respuesta del conjunto blanco. En un tramo en el que los errores pesan más y las posesiones adquieren un valor extraordinario, el equipo madrileño encontró en sus dos jugadores franceses la estabilidad necesaria para completar la remontada emocional del encuentro y cerrar la victoria.
El triunfo evita otro tropiezo para el Real Madrid, aunque también deja una lectura clara: cualquier relajación puede traducirse en un final comprometido. Monbus Obradoiro llevó al conjunto blanco a la prórroga y le obligó a mostrar su versión más competitiva, en un partido que se decidió por detalles y por la calidad individual de sus principales referentes.
Una victoria de carácter
Más allá del resultado, el Real Madrid sale reforzado por la manera en la que resolvió una situación límite. Maledon y Luwawu-Cabarrot concentraron buena parte de la responsabilidad ofensiva, pero el valor del triunfo reside también en la capacidad colectiva para resistir cuando el encuentro se complicó.
El conjunto blanco suma así una victoria especialmente exigente ante un Monbus Obradoiro que confirmó su capacidad para competir y mantener la incertidumbre hasta el último segundo. La prórroga dictó sentencia y dio al Real Madrid un triunfo que tuvo que ganarse con paciencia, acierto y mucho carácter.



