PEGI endurece sus criterios: por qué algunos videojuegos populares ya son para mayores de 16 años
El videojuego favorito de muchos niños y adolescentes puede no ser adecuado para su edad. El sistema europeo de clasificación PEGI ha reforzado sus criterios para identificar experiencias que incorporan cajas de recompensas, compras aleatorias y mecanismos capaces de fomentar un uso compulsivo. La medida pone el foco en los llamados patrones oscuros, estrategias de diseño pensadas para prolongar la partida o impulsar el gasto del jugador.
Uno de los casos más llamativos afecta a las sagas de fútbol más populares. Títulos que durante años estuvieron asociados a un público infantil y familiar, como FIFA, han pasado a mostrar una recomendación de edad de PEGI 16 en determinadas ediciones y mercados. La decisión no significa necesariamente que el juego incluya violencia explícita o contenidos sexuales, sino que sus sistemas de progresión y monetización requieren una supervisión mayor.
Qué son los patrones oscuros en los videojuegos
Los patrones oscuros son mecanismos de diseño que influyen en las decisiones del usuario de forma poco transparente. En un videojuego pueden aparecer como recompensas diarias, ofertas limitadas, avisos constantes, monedas virtuales o menús que dificultan comprender cuánto dinero se está gastando realmente.
Estas técnicas no siempre son ilegales, pero pueden afectar especialmente a los menores, que todavía están desarrollando su capacidad para valorar las consecuencias de una compra o controlar el tiempo de juego. El problema aumenta cuando el título combina recompensas variables, presión social y objetivos que exigen conectarse a diario.
- Cajas de recompensas: artículos virtuales cuyo contenido se desconoce hasta después de pagar o utilizar recursos del juego.
- Compras aleatorias: sistemas que ofrecen resultados diferentes en cada intento, con una lógica similar a la de una apuesta.
- Recompensas por conexión: premios que animan a entrar todos los días para no perder una bonificación.
- Ofertas temporales: promociones que crean sensación de urgencia y dificultan tomar una decisión meditada.
- Monedas virtuales: divisas que separan el precio real del objeto y hacen menos evidente el gasto.
El caso de los juegos de fútbol
Los modos basados en cartas y plantillas han popularizado una forma de progresión en la que el usuario obtiene futbolistas, objetos o mejoras mediante sobres. Algunos se consiguen jugando, mientras que otros pueden adquirirse con dinero real o con monedas compradas previamente.
La incertidumbre sobre el contenido de cada sobre es uno de los elementos que más preocupa a las familias y a las organizaciones de protección al consumidor. El jugador puede repetir la apertura una y otra vez con la expectativa de obtener un personaje o una carta especialmente valiosa. Esa dinámica explica que determinados juegos de fútbol reciban una calificación de edad más elevada, aunque su contenido deportivo sea apto para todos los públicos.
La clasificación PEGI funciona como una recomendación orientativa y no sustituye a la responsabilidad de las familias. Sin embargo, ofrece una señal útil: un juego marcado como PEGI 16 por sus sistemas de monetización no debería tratarse igual que otro recomendado para mayores de 3 o 7 años.
Qué cambia para padres y tutores
Antes de comprar o descargar un videojuego, conviene revisar tanto la edad recomendada como los descriptores de contenido. Estos iconos pueden advertir de compras dentro del juego, interacción en línea, lenguaje inapropiado o violencia. También es recomendable consultar si el título incluye elementos aleatorios de pago y qué tipo de controles ofrece.
Las plataformas actuales permiten establecer límites de gasto, solicitar autorización para cada compra y restringir el acceso a determinados contenidos. Activar estas opciones es especialmente importante cuando el dispositivo se comparte entre varios miembros de la familia o cuando el menor juega desde una cuenta vinculada a una tarjeta bancaria.
Recomendaciones para un uso más seguro
- Comprobar la clasificación PEGI antes de instalar el juego.
- Revisar la descripción de compras y recompensas aleatorias.
- Desactivar las compras automáticas y exigir autorización previa.
- Utilizar límites de tiempo y evitar que el juego interfiera con el descanso.
- Hablar con el menor sobre el valor real de las monedas virtuales.
- Observar si existen cambios de humor, aislamiento o dificultades para dejar de jugar.
Una advertencia sobre el modelo de negocio
El endurecimiento de los criterios de PEGI refleja una transformación profunda de la industria. Muchos videojuegos ya no terminan cuando se completa la historia, sino que funcionan como servicios con temporadas, eventos, pases y actualizaciones constantes. Este modelo puede mantener activa a la comunidad, pero también convertir la atención del jugador en una fuente de ingresos permanente.
Para las familias, la clave no está únicamente en conocer el género o la popularidad de un título. También hay que entender cómo se juega, qué se puede comprar y qué incentivos utiliza para mantener la participación. Un videojuego de fútbol puede parecer una opción inocua, pero sus sistemas internos pueden justificar una recomendación de edad muy superior a la que sugieren sus imágenes.
La etiqueta PEGI no debe verse como una prohibición automática, sino como una herramienta para decidir con más información. En un entorno donde los patrones oscuros son cada vez más habituales, revisar la clasificación y configurar los controles parentales resulta tan importante como elegir el videojuego adecuado.



