La avalancha de artículos generados con IA pone al límite a arXiv, el gran repositorio de la ciencia
arXiv recibió 40.363 nuevos preprints en septiembre de 2026, una cifra que equivale a unos 1.300 envíos diarios. La plataforma, uno de los principales puntos de entrada para la investigación en física, matemáticas e informática, ha tenido que imponer límites a los autores ante la incapacidad de su sistema de moderación para absorber el volumen creciente de trabajos.
El aumento se ha acelerado desde la popularización de las herramientas de inteligencia artificial generativa. Estas tecnologías permiten redactar, estructurar y presentar un artículo científico en mucho menos tiempo, aunque no garantizan que su contenido sea correcto, original o relevante.
Qué es arXiv y por qué resulta tan importante
Fundado en 1991, arXiv es el mayor repositorio de preprints científicos del mundo. Un preprint es un trabajo de investigación que se publica antes de pasar por la revisión por pares, el proceso mediante el cual otros especialistas evalúan su metodología, sus datos y sus conclusiones.
La plataforma no sustituye a una revista científica ni realiza una revisión exhaustiva de cada artículo. Su función principal es comprobar que los envíos pertenecen a un área académica válida y que no son ajenos a la investigación. Después, el texto queda disponible para que la comunidad lo consulte con rapidez.
Este modelo ha sido especialmente importante en disciplinas donde los resultados evolucionan con rapidez. Los investigadores pueden compartir un hallazgo, dejar constancia de una línea de trabajo y recibir comentarios antes de publicar una versión definitiva en una revista especializada.
Más artículos, menos capacidad para revisarlos
El problema actual no es solo que se publiquen más trabajos, sino que el sistema de control inicial depende de un número limitado de moderadores voluntarios. Entre 150 y 300 personas se encargan de revisar los envíos de las distintas áreas, una tarea que exige conocimientos técnicos y tiempo.
La magnitud del incremento resulta evidente al comparar los datos recientes. Entre enero y septiembre de 2026 se han enviado 270.685 artículos, un 30% más que durante el mismo periodo de 2025. Desde el lanzamiento de ChatGPT, en noviembre de 2022, han llegado más de un millón de trabajos, aproximadamente un tercio de todo el archivo histórico de la plataforma.
La inteligencia artificial no es la única causa. El número de investigadores y de artículos ya crecía, mientras que los revisores disponibles eran cada vez más escasos. Sin embargo, las herramientas generativas han reducido drásticamente el coste y el tiempo necesarios para producir un manuscrito con apariencia académica.
Cuando escribir un artículo deja de ser el principal filtro
Durante décadas, el propio esfuerzo de redactar un artículo funcionó como una barrera de entrada. Preparar la introducción, ordenar los resultados, explicar la metodología y adaptar el texto a los estándares de una disciplina requería semanas o meses de trabajo.
Los modelos de lenguaje pueden automatizar buena parte de esas tareas. Generan resúmenes, reformulan párrafos, crean esquemas y ayudan a convertir notas técnicas en un documento formal. También pueden producir textos plausibles que contienen errores, referencias inventadas o conclusiones que no se desprenden de los datos.
Ese es uno de los principales riesgos. Un texto creado o ampliado con IA puede superar una primera revisión superficial por estar bien escrito, aunque su aportación científica sea mínima. En otros casos, puede tratarse de un trabajo incompleto, repetitivo o directamente fraudulento.
Nuevos límites para los autores
Para aliviar la presión, arXiv ha establecido restricciones temporales sobre los envíos. Cada remitente puede presentar un máximo de dos artículos al mes y no puede acumular más de tres trabajos pendientes de revisión al mismo tiempo.
La medida pretende evitar que una sola persona o grupo bloquee la cola con decenas de manuscritos. También busca dar prioridad a los trabajos que ya han sido enviados y permitir que los moderadores recuperen el control del proceso.
El efecto, no obstante, puede ser contraproducente para algunos investigadores. Si un preprint tarda semanas o meses en aparecer, pierde parte de la ventaja que justificó acudir al repositorio: comunicar un resultado con rapidez y dejar constancia pública de su autoría.
El cuello de botella de la ciencia cambia de lugar
La situación de arXiv refleja una transformación más amplia en el sistema científico. La producción de textos académicos se ha abaratado, pero la capacidad para comprobarlos sigue siendo limitada. El cuello de botella ya no está necesariamente en escribir un artículo, sino en determinar cuáles merecen atención.
La revisión por pares tampoco queda al margen. Las revistas científicas reciben más manuscritos, los expertos disponen de menos tiempo y los investigadores deben mantenerse al día en campos cada vez más especializados. La inteligencia artificial puede ayudar a clasificar documentos o detectar similitudes, pero no reemplaza de forma sencilla el criterio de un especialista.
El reto consiste ahora en diseñar mecanismos capaces de distinguir entre una publicación útil y una pieza de texto producida en serie. Eso puede implicar mejores herramientas de detección, declaraciones obligatorias sobre el uso de IA, sistemas de reputación para autores y nuevas formas de priorizar los trabajos.
ArXiv nació para acelerar la comunicación científica y durante 35 años ha cumplido esa función con una estructura relativamente ligera. El crecimiento impulsado por la inteligencia artificial demuestra que ese modelo sigue siendo valioso, pero también que sus límites han quedado expuestos. La comunidad científica tendrá que decidir cómo ampliar la capacidad de evaluación sin convertir el acceso al conocimiento en un proceso más lento y burocrático.



