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Tres detenidas en Lisboa con 11 kilos de cocaína ocultos en leche en polvo

La Policía Judiciária portuguesa ha detenido en Lisboa a tres mujeres de entre 24 y 35 años que presuntamente transportaban 11 kilos de cocaína ocultos en envases de leche en polvo. Las sospechosas fueron interceptadas después de aterrizar en un vuelo procedente de Sudamérica.

La operación permitió localizar la droga tras la llegada de las pasajeras a la capital portuguesa. El método utilizado buscaba camuflar la sustancia entre un producto de apariencia cotidiana, una práctica que dificulta la detección durante los controles aeroportuarios y trata de aprovechar el aspecto legal de determinados alimentos.

La droga estaba escondida en leche en polvo

Los agentes descubrieron que varios envases de leche en polvo ocultaban cocaína. En total, la cantidad intervenida asciende a 11 kilogramos, un volumen relevante dentro de una operación de transporte internacional de estupefacientes.

La incautación se produjo en el marco de los controles realizados tras la llegada del vuelo a Lisboa. Las tres mujeres quedaron bajo custodia policial a la espera de que la investigación determine el papel concreto que desempeñaba cada una y las circunstancias del traslado.

Por el momento, la información disponible sitúa el origen del vuelo en Sudamérica, una ruta que las redes de narcotráfico utilizan con frecuencia para introducir cocaína en Europa. La elección de Portugal como punto de entrada puede responder tanto a conexiones aéreas disponibles como a la intención de distribuir posteriormente la droga en otros mercados europeos.

Una investigación centrada en la ruta y los posibles destinatarios

La intervención de la Policía Judiciária no concluye con las detenciones. Los investigadores deberán reconstruir el itinerario de las sospechosas, identificar quién organizó el transporte y establecer si las mujeres actuaban de forma coordinada con una estructura criminal más amplia.

También se analizarán los teléfonos móviles, la documentación de viaje y cualquier otro elemento localizado durante la actuación policial. Este tipo de comprobaciones puede aportar información sobre los contactos mantenidos antes y después del vuelo, así como sobre los posibles destinatarios de la cocaína.

La investigación deberá aclarar igualmente si las detenidas conocían el contenido de los envases y qué grado de participación tenía cada una. La responsabilidad penal dependerá de las pruebas reunidas y de las decisiones que adopten las autoridades judiciales portuguesas.

El aeropuerto, un punto clave para frenar el tráfico de cocaína

Los aeropuertos internacionales representan uno de los principales escenarios de actuación contra el tráfico de drogas. Las organizaciones criminales recurren a pasajeros que transportan pequeñas o medianas cantidades, a equipajes modificados y a productos de uso habitual para tratar de superar los controles.

La ocultación en alimentos añade una dificultad a la inspección, ya que los paquetes pueden confundirse inicialmente con mercancía legal. Sin embargo, los controles documentales, los análisis de riesgo y las inspecciones específicas permiten detectar cambios de peso, embalajes irregulares o indicios que no encajan con un viaje convencional.

En este caso, la cantidad intervenida convierte la operación en una de las actuaciones relevantes contra la entrada de cocaína por vía aérea en Lisboa. La droga queda ahora a disposición de la investigación para su análisis y pesaje oficial, mientras se completan las diligencias policiales.

Las detenidas se enfrentan a un proceso judicial

Las tres mujeres, de entre 24 y 35 años, deberán comparecer ante las autoridades competentes en Portugal. Será el sistema judicial el encargado de determinar las medidas cautelares y de valorar los indicios existentes contra ellas.

La detención no equivale a una condena. La responsabilidad de las sospechosas tendrá que establecerse durante el procedimiento, con todas las garantías previstas por la legislación portuguesa. La acusación deberá acreditar su conocimiento de la operación y su participación en el transporte o custodia de la sustancia.

Mientras tanto, la Policía Judiciária mantiene abiertas las pesquisas para conocer el origen exacto de la cocaína, el destino previsto de la mercancía y la posible existencia de más implicados. La investigación podría ampliarse si el análisis de las comunicaciones y de la documentación de viaje revela nuevos vínculos.

La operación pone de relieve la presión que soportan los controles de entrada en Portugal y la capacidad de las redes de narcotráfico para adaptar sus métodos. El uso de productos alimentarios como cobertura demuestra la variedad de técnicas empleadas para intentar introducir cocaína en Europa sin levantar sospechas.

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