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La vuelta de Puigdemont para la campaña cierra el círculo de la legislatura marcada por la amnistía

La posible vuelta de Carles Puigdemont a España para participar en la campaña electoral situaría a Junts y al Gobierno ante el desenlace político de una legislatura condicionada, desde el primer día, por la ley de amnistía. El regreso del expresidente catalán convertiría la cita con las urnas en una nueva batalla sobre el conflicto territorial y pondría el foco en una norma cuya aplicación sigue pendiente en algunos de los casos más relevantes del procés.

El escenario electoral también explica parte de la cautela con la que Junts afronta sus negociaciones con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. La formación independentista ha demostrado que puede poner en riesgo la estabilidad parlamentaria cuando considera que el Gobierno no cumple sus compromisos, pero también teme que una ruptura precipitada desemboque en un adelanto electoral antes de que se despeje la situación judicial de Puigdemont.

La amnistía, en el centro de todas las decisiones

Uno de los episodios que mejor refleja esta tensión fue la votación de los decretos leyes sobre vivienda. Junts se planteó tumbar las medidas impulsadas por el Gobierno, una decisión que habría supuesto un golpe político de gran alcance para Sánchez. Sin embargo, entre las consecuencias valoradas por los independentistas estaba la posibilidad de que el presidente respondiera convocando elecciones.

El temor no se limitaba a perder influencia en Madrid. Un adelanto electoral podría haber alterado los plazos del Tribunal Constitucional respecto a los recursos de amparo presentados por los principales condenados del procés. Entre ellos se encuentra Puigdemont, que reclama que la ley de amnistía se aplique también al delito de malversación por el que fue procesado.

La decisión del Supremo de no aplicar la norma a esa conducta mantiene abierta una de las principales controversias jurídicas derivadas de la aprobación de la amnistía. Mientras el alto tribunal sostiene su interpretación de la ley, la defensa de Puigdemont confía en que el Constitucional revise el caso y determine si se vulneraron sus derechos fundamentales.

Un regreso con alto contenido político

La vuelta de Puigdemont, si se produce durante la campaña, no sería un simple desplazamiento personal. El dirigente de Junts regresaría convertido en el principal símbolo de la estrategia que permitió a Sánchez mantenerse en La Moncloa y sacar adelante la amnistía. Su presencia obligaría a todos los partidos a fijar posición sobre el pacto que hizo posible la investidura.

Para Junts, la campaña ofrecería una oportunidad para reivindicar el papel desempeñado por Puigdemont y presentar la amnistía como una conquista política del independentismo. El partido podría defender que sus votos fueron decisivos para modificar la respuesta del Estado al conflicto catalán, aunque al mismo tiempo tendría que explicar los resultados concretos obtenidos en materias como las infraestructuras, la financiación o la gestión de la vivienda.

Para el PSOE, el regreso plantearía un dilema. Sánchez podría reivindicar la desjudicialización del conflicto catalán como una decisión orientada a recuperar la convivencia, pero tendría que afrontar las críticas de la oposición y de una parte del electorado que considera la amnistía una concesión excesiva para conservar el poder.

Junts mantiene la presión sobre Sánchez

La relación entre el Gobierno y Junts ha estado marcada por la negociación permanente. Los siete diputados independentistas resultan determinantes en un Congreso fragmentado, y cada votación puede convertirse en una prueba de fuerza. La formación de Puigdemont utiliza esa posición para reclamar avances, mientras el Ejecutivo intenta evitar que sus socios catalanes hagan inviable la legislatura.

El episodio de los decretos de vivienda evidenció hasta qué punto las decisiones parlamentarias están conectadas con la situación judicial del expresidente catalán. Junts no solo sopesa el contenido de cada iniciativa, sino también sus efectos sobre la continuidad del Gobierno y sobre el calendario de los tribunales.

  • La amnistía: sigue siendo el principal vínculo entre la agenda parlamentaria y la situación judicial de Puigdemont.
  • El Tribunal Constitucional: deberá pronunciarse sobre los recursos relacionados con la negativa a aplicar la norma al delito de malversación.
  • La estabilidad del Gobierno: depende en buena medida de la capacidad del PSOE para conservar el respaldo de Junts.
  • La campaña electoral: puede convertir el regreso de Puigdemont en el eje del debate político nacional.

El cierre de una legislatura excepcional

La eventual presencia de Puigdemont en campaña cerraría, simbólicamente, el círculo abierto con los acuerdos de investidura. La legislatura comenzó con la amnistía como condición central para reunir una mayoría parlamentaria y podría terminar con su principal beneficiario ocupando el centro de la escena política.

El desenlace dependerá de dos calendarios que avanzan en paralelo: el electoral y el judicial. La decisión del Constitucional puede influir en la estrategia de Junts, pero también en el relato que cada partido plantee ante los votantes. Hasta entonces, Puigdemont continuará siendo una figura decisiva para la política española, tanto por su capacidad de movilización como por el impacto de sus decisiones sobre la mayoría parlamentaria.

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