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Sanidad alerta de un posible repunte de dengue, zika y enfermedades respiratorias por El Niño

El Ministerio de Salud ha emitido una alerta ante la posibilidad de que el fenómeno climático de El Niño favorezca un aumento de varias enfermedades transmisibles. El boletín epidemiológico correspondiente a la semana 37 sitúa el foco en las patologías transmitidas por vectores, como el dengue y el zika, y advierte también de un posible incremento de las afecciones respiratorias.

El aviso pretende reforzar la vigilancia epidemiológica y preparar la respuesta de los servicios sanitarios ante los cambios ambientales asociados a este fenómeno. Las variaciones de temperatura, las lluvias irregulares y la acumulación de agua pueden modificar la presencia y la distribución de los mosquitos que actúan como vectores de algunas infecciones.

El dengue y el zika, entre las principales preocupaciones

Las enfermedades transmitidas por vectores son aquellas que llegan a las personas a través de organismos vivos, principalmente mosquitos, garrapatas u otros artrópodos. En el caso del dengue y el zika, la transmisión está relacionada con la picadura de mosquitos infectados, cuya proliferación puede verse favorecida por determinadas condiciones climáticas.

El posible repunte no implica que todas las personas expuestas vayan a enfermar, pero sí que aumenta la necesidad de extremar las medidas de prevención. La eliminación de recipientes con agua estancada, el uso de repelentes y la instalación de mosquiteras son algunas de las recomendaciones habituales para reducir el riesgo de picaduras.

  • Vaciar con frecuencia cubos, platos de macetas, neumáticos y otros recipientes donde pueda acumularse agua.
  • Utilizar ropa que cubra brazos y piernas en las zonas con mayor presencia de mosquitos.
  • Aplicar repelentes siguiendo las indicaciones del fabricante.
  • Mantener protegidas puertas y ventanas mediante mosquiteras cuando sea posible.
  • Consultar con un profesional sanitario ante fiebre u otros síntomas compatibles con una infección.

Qué síntomas deben vigilarse

El dengue puede manifestarse con fiebre elevada, dolor de cabeza, molestias musculares y articulares, cansancio y, en algunos casos, erupciones cutáneas. El zika suele producir síntomas más leves, aunque puede asociarse a fiebre, sarpullido, conjuntivitis y dolor articular.

La intensidad de los síntomas puede variar y no siempre permite identificar la enfermedad por sí sola. Por este motivo, las autoridades sanitarias recomiendan evitar la automedicación y solicitar valoración médica si aparece fiebre persistente, empeoramiento del estado general o cualquier signo de alarma.

Las mujeres embarazadas deben prestar especial atención y consultar con su equipo sanitario si han estado expuestas a zonas con transmisión de zika o presentan síntomas compatibles. La infección durante el embarazo puede requerir un seguimiento específico.

También se espera una mayor presión sobre las enfermedades respiratorias

El boletín epidemiológico señala asimismo la posibilidad de un aumento de las afecciones respiratorias. Los cambios bruscos de temperatura, la humedad y las condiciones ambientales pueden influir en la circulación de virus respiratorios y agravar los síntomas en personas con enfermedades previas.

Los grupos más vulnerables suelen ser los menores, las personas mayores, las mujeres embarazadas y quienes padecen patologías crónicas, como asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o problemas cardiovasculares. En estos colectivos, una infección respiratoria puede evolucionar con mayor rapidez y requerir atención médica.

Para reducir la transmisión, se aconseja ventilar los espacios cerrados, lavarse las manos con frecuencia y cubrirse al toser o estornudar. También es recomendable quedarse en casa mientras persistan síntomas intensos y utilizar mascarilla en lugares concurridos si existe riesgo de contagiar a otras personas.

Vigilancia reforzada ante los efectos de El Niño

El Ministerio de Salud mantiene la vigilancia de la evolución epidemiológica para detectar cambios en la incidencia de estas enfermedades y adaptar las medidas de control. La alerta busca que tanto la población como los profesionales sanitarios identifiquen pronto los posibles casos y actúen de forma coordinada.

Ante fiebre, dificultad para respirar, dolor intenso, sangrados, somnolencia marcada o un empeoramiento repentino, se debe acudir a un centro sanitario. La prevención y la consulta precoz son especialmente importantes en un contexto de cambios climáticos que pueden alterar la circulación habitual de infecciones.

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