Microsoft y NVIDIA preparan una nueva generación de Windows con agentes de IA
Microsoft y NVIDIA han unido fuerzas para convertir Windows en una plataforma capaz de ejecutar agentes de inteligencia artificial de forma continua y controlada. El objetivo es que estos asistentes no se limiten a responder preguntas, sino que puedan interactuar con aplicaciones, servicios y archivos para completar tareas en nombre del usuario.
El anuncio se produjo durante un evento celebrado en San Francisco, donde los máximos responsables de ambas compañías presentaron una estrategia conjunta de hardware y software. Jensen Huang, consejero delegado de NVIDIA, definió los futuros agentes como asistentes personales capaces de trabajar en segundo plano.
Microsoft, por su parte, considera que el sistema operativo debe proporcionar el entorno de seguridad necesario para que estos agentes puedan actuar sin poner en riesgo los datos ni el control del usuario.
Microsoft Execution Containers: una capa de seguridad para los agentes
La principal novedad es Microsoft Execution Containers, una infraestructura diseñada para ejecutar agentes de IA de manera persistente y bajo la supervisión de Windows. El sistema permitirá que estos programas trabajen en segundo plano, manteniendo separados sus procesos y limitando el acceso a los recursos del ordenador.
En informática, un contenedor es un entorno aislado en el que se ejecuta una aplicación con sus propias reglas y permisos. Esta separación ayuda a evitar que un fallo o una acción no deseada afecte al resto del sistema. En el caso de MXC, Microsoft pretende aplicar este principio a los agentes de inteligencia artificial.
Huang comparó el papel de esta tecnología con el que tuvo DirectX en el desarrollo de videojuegos. Esta plataforma de Microsoft permitió a los desarrolladores aprovechar gráficos, sonido y otros componentes del hardware sin tener que diseñar cada juego desde cero para cada ordenador. La compañía espera que MXC cumpla una función similar para los agentes.
Una segunda oportunidad tras los problemas de Copilot+ PC
La apuesta supone un nuevo intento de Microsoft para impulsar los ordenadores centrados en IA. La compañía presentó anteriormente los Copilot+ PC, una categoría de portátiles equipada con unidades de procesamiento neuronal, conocidas como NPU, capaces de ejecutar determinadas funciones de IA directamente en el dispositivo.
Las NPU son chips especializados en realizar cálculos de inteligencia artificial con un consumo energético inferior al de una CPU o una GPU convencional. Sin embargo, la adopción de estas funciones no alcanzó las expectativas iniciales y algunas características generaron dudas relacionadas con la privacidad y la seguridad.
Windows 11 ya permitía conectar agentes con aplicaciones y servicios mediante el Model Context Protocol o MCP. Este estándar abierto actúa como un lenguaje común entre los modelos de IA y las herramientas externas, de modo que un agente puede consultar información o ejecutar acciones en diferentes programas.
El problema es que los primeros agentes podían interpretar mal una orden, producir resultados inesperados o inventar información. Este último fenómeno, conocido como alucinación de la IA, ocurre cuando un modelo genera una respuesta aparentemente convincente, pero incorrecta o no basada en datos fiables.
La nueva arquitectura busca reducir esos riesgos mediante controles integrados en el propio sistema operativo. Aun así, el aislamiento técnico no elimina por completo la posibilidad de errores, por lo que seguirán siendo necesarias confirmaciones, permisos y mecanismos para revisar las acciones realizadas por la IA.
Surface Laptop Ultra con RTX Spark
El primer equipo asociado a esta visión es el Surface Laptop Ultra con RTX Spark, un portátil de 15 pulgadas que combina el diseño de Microsoft con una plataforma de NVIDIA orientada a cargas de trabajo de inteligencia artificial.
El ordenador cuenta con un chasis de aluminio de 18 milímetros de grosor y una pantalla PixelSense Ultra con un brillo máximo de 2.000 nits. También ofrece compatibilidad con Dolby Vision IQ, una tecnología que ajusta la imagen en función del contenido y de las condiciones de iluminación.
En el interior se encuentra el chip NVIDIA RTX Spark N1X, con una CPU de hasta 20 núcleos y una GPU basada en la arquitectura Blackwell RTX. El equipo podrá configurarse con hasta 128 GB de memoria unificada y una unidad SSD de hasta 2 TB.
La memoria unificada permite que el procesador y la tarjeta gráfica compartan directamente el mismo espacio de memoria. Esta configuración puede resultar especialmente útil para ejecutar modelos de IA de gran tamaño, que necesitan almacenar numerosos parámetros durante su funcionamiento.
Precios elevados y más fabricantes en camino
El precio refleja el posicionamiento profesional del nuevo portátil. La versión de entrada, con 24 GB de memoria y una configuración reducida de CPU y GPU, costará 2.599,99 dólares. El modelo más potente alcanzará los 5.899,99 dólares, con 128 GB de memoria, todos los núcleos disponibles y un SSD de 1 TB.
Microsoft no estará sola en esta categoría. Acer, ASUS, Dell, HP, Lenovo, MSI y Gigabyte también preparan ordenadores equipados con chips de NVIDIA para esta nueva generación de aplicaciones de IA en Windows.
DGX Station para Windows: IA empresarial de gran escala
La compañía también ha presentado DGX Station para Windows, una estación de trabajo destinada exclusivamente a clientes empresariales. Este ordenador integra el superchip GB300 Grace Blackwell Ultra, acompañado de 748 GB de memoria.
Su capacidad de cálculo alcanza los 20 petaFLOPS en FP4. Un petaFLOP representa un cuatrillón de operaciones por segundo, mientras que FP4 hace referencia a un formato numérico de cuatro bits utilizado para acelerar determinados cálculos de IA. Según NVIDIA, el sistema puede ejecutar modelos de hasta un billón de parámetros.
Con esta alianza, Microsoft y NVIDIA pretenden sentar las bases de un Windows en el que los agentes de IA pasen de ser funciones aisladas a convertirse en componentes permanentes del sistema. El reto será demostrar que pueden ofrecer productividad real sin sacrificar la seguridad, la privacidad ni la capacidad de decisión del usuario.



