Canarias, entre las comunidades con menos titulados en ciencia y tecnología
Canarias se sitúa a la cola de España en el peso de los titulados universitarios vinculados a la ciencia y la tecnología. Solo el 12,5% de los graduados de las universidades presenciales de las Islas procede de estas áreas, una proporción que queda 9,3 puntos por debajo de la media nacional.
La distancia coloca al Archipiélago ante uno de sus principales retos para los próximos años: reforzar la formación en disciplinas STEM, un ámbito que engloba la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Estas especialidades son cada vez más relevantes para la transformación digital, la innovación empresarial y la creación de empleo cualificado.
Una brecha relevante frente al conjunto de España
El dato corresponde al peso que tienen los estudios científicos y tecnológicos sobre el conjunto de titulaciones de las universidades presenciales. Por tanto, no mide únicamente cuántos estudiantes terminan una carrera de estas ramas, sino la proporción que representan dentro del total de graduados.
Con un 12,5%, Canarias se encuentra claramente por debajo del promedio de las universidades presenciales españolas. La diferencia de 9,3 puntos porcentuales equivale a una brecha significativa en la composición de los nuevos titulados que llegan cada año al mercado laboral.
El resultado también refleja que la oferta y la demanda de estudios universitarios en las Islas mantienen un perfil menos orientado hacia las áreas científico-tecnológicas que el observado en otras comunidades. Esa situación puede condicionar la disponibilidad de profesionales especializados para sectores que necesitan perfiles técnicos.
El impacto en la economía digital
La escasez de titulados en ciencia y tecnología puede tener consecuencias en ámbitos como la programación, la ciberseguridad, la ingeniería, el análisis de datos, la inteligencia artificial o las telecomunicaciones. Son actividades que requieren conocimientos avanzados y que están ganando peso tanto en las empresas privadas como en las administraciones públicas.
Para Canarias, el desafío adquiere una dimensión especial. La economía del Archipiélago necesita diversificar su estructura productiva y avanzar hacia modelos con mayor capacidad de innovación. Disponer de profesionales formados en estas disciplinas puede facilitar la creación de empresas tecnológicas, atraer inversiones y mejorar la competitividad de sectores tradicionales.
También puede contribuir a reducir la dependencia de talento procedente de otras comunidades. Cuando una región no genera suficientes perfiles especializados, las compañías tienen más dificultades para cubrir vacantes o deben recurrir a trabajadores que se trasladan desde otros territorios.
Más orientación hacia las vocaciones STEM
El aumento de los titulados tecnológicos no depende únicamente de la universidad. El interés por estas carreras comienza a construirse durante las etapas educativas anteriores, por lo que la divulgación científica y la orientación académica desempeñan un papel decisivo.
Acercar la ciencia y la tecnología al alumnado de Primaria y Secundaria puede ayudar a combatir la percepción de que se trata de materias excesivamente complejas o alejadas de la vida cotidiana. Los talleres prácticos, los proyectos de robótica, la programación y el contacto con profesionales pueden servir para mostrar las salidas laborales que ofrecen.
La participación de las empresas y de los centros de investigación también resulta relevante. Conocer de primera mano cómo se trabaja en un laboratorio, una compañía tecnológica o un departamento de ingeniería puede favorecer una elección de estudios más informada.
El reto de conectar universidad y empleo
Incrementar el número de graduados STEM debe ir acompañado de una mejor conexión entre la universidad y el tejido productivo. No basta con ampliar las plazas o impulsar nuevas titulaciones si después no existen prácticas, proyectos y oportunidades laborales que permitan retener ese conocimiento en las Islas.
La colaboración entre universidades, empresas y administraciones puede traducirse en programas de formación especializada, becas, prácticas remuneradas y proyectos aplicados. Estas iniciativas ayudarían a adaptar las competencias de los estudiantes a las necesidades reales de sectores como la energía, el turismo inteligente, la gestión del territorio, la economía azul o los servicios digitales.
Una oportunidad para diversificar Canarias
El 12,5% no es solo un indicador educativo. También funciona como una señal sobre la capacidad de Canarias para afrontar la transición digital y tecnológica. La diferencia con la media nacional muestra que todavía existe margen para reforzar las carreras científicas y técnicas y ampliar su presencia en el sistema universitario.
El objetivo no pasa únicamente por elevar una cifra, sino por construir un ecosistema capaz de formar, atraer y retener talento. Si las Islas logran avanzar en esa dirección, podrán aprovechar mejor la innovación, generar empleo cualificado y reducir la brecha tecnológica frente a otros territorios.



