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Torres asegura que el informe del 24 de julio no llegó a él, sino a otro cargo con el mismo apellido

El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha defendido que no recibió personalmente el informe remitido el 24 de julio por la Delegación del Gobierno en Ceuta, en el que se alertaba de posibles entradas masivas de menores desde Marruecos. Según su explicación, el correo fue recibido por el secretario de Estado de Coordinación Territorial, un responsable cuyo apellido también es Torres.

La aclaración se produce en plena revisión de la gestión realizada ante el incremento de la presión migratoria sobre la ciudad autónoma. El documento de la Delegación advertía de un escenario de llegadas numerosas y reclamaba atención ante la posibilidad de que la situación desbordase los recursos disponibles en Ceuta.

El ministro desvincula su correo personal de la recepción del informe

Ángel Víctor Torres ha insistido en que la existencia del informe no implica que el mensaje llegara directamente a su bandeja de entrada ni que él fuese su destinatario. La comunicación, según ha precisado, se dirigió a otro miembro del Ministerio de Política Territorial con responsabilidades en la coordinación entre la Administración General del Estado y las comunidades autónomas.

El hecho de que ambos cargos compartan apellido habría provocado, a juicio del ministro, una confusión sobre quién recibió el aviso y qué recorrido tuvo dentro de la estructura administrativa. Torres ha querido separar así la recepción formal del documento de las decisiones que posteriormente pudieron adoptarse ante la evolución de los acontecimientos en Ceuta.

La explicación sitúa el foco en los canales internos de comunicación y en la distribución de responsabilidades dentro del ministerio. También plantea la necesidad de determinar con precisión quién tuvo conocimiento de las advertencias, en qué momento se trasladaron y qué medidas se activaron a partir de esa información.

Advertencias previas ante el riesgo de entradas masivas

El informe de la Delegación del Gobierno alertaba de la posibilidad de que se produjeran entradas masivas en la frontera de Ceuta. Este tipo de escenarios exige coordinar con antelación a las fuerzas de seguridad, los servicios de emergencia, los recursos de atención a menores y las administraciones responsables de la protección de la infancia.

El ministro sostiene que las advertencias fueron tenidas en cuenta y que permitieron activar medidas antes de que la situación alcanzara su punto más crítico. En su versión, la información trasladada desde Ceuta sirvió para poner en marcha mecanismos de respuesta y preparar a los distintos organismos implicados.

La cuestión central pasa ahora por comprobar si esas actuaciones se produjeron con la suficiente rapidez y alcance. La capacidad de acogida de la ciudad autónoma es limitada, especialmente cuando se registra un aumento repentino de menores no acompañados, y cualquier episodio de entradas numerosas puede tensionar los recursos disponibles.

La coordinación, en el centro del debate

La gestión de los movimientos migratorios hacia Ceuta requiere la intervención de varias administraciones. La Delegación del Gobierno, la Ciudad Autónoma, las fuerzas y cuerpos de seguridad y los departamentos estatales con competencias en infancia y migración deben trabajar con información compartida y protocolos claros.

Por este motivo, la trazabilidad del informe del 24 de julio se ha convertido en un elemento relevante. No solo importa quién recibió el correo, sino también si el contenido fue comunicado a los responsables operativos y si las medidas previstas se pusieron en marcha con suficiente antelación.

Torres ha defendido que el Gobierno no permaneció inactivo ante las señales procedentes de Ceuta. Su argumento es que las alertas activaron una respuesta institucional antes de la llegada de nuevos grupos y que el Ejecutivo adoptó decisiones en función de la información disponible en cada momento.

Una polémica pendiente de aclaraciones

La explicación del ministro no cierra el debate político sobre la gestión de aquellas advertencias. La oposición reclama conocer el contenido completo del informe, los destinatarios concretos y la cadena de decisiones posterior. También pide precisar qué recursos se movilizaron y cuándo comenzaron a aplicarse.

En Ceuta, la atención se centra especialmente en la presión que soportan los servicios de protección de menores. La llegada de nuevos adolescentes sin acompañamiento familiar obliga a ampliar plazas, reforzar equipos profesionales y garantizar una atención adecuada mientras se activan los mecanismos de derivación a otras autonomías.

El Gobierno deberá aclarar ahora el recorrido administrativo del documento y explicar con detalle cómo se articuló la respuesta. La identificación del destinatario real, después de la confusión por el apellido, será una de las claves para determinar si la información llegó a tiempo a quienes debían tomar decisiones.

Mientras tanto, el ministro mantiene que las advertencias de la Delegación fueron atendidas y que se actuó antes de que el escenario previsto se materializara. La controversia queda pendiente de las explicaciones que puedan ofrecer los responsables que recibieron el informe y de la documentación sobre las medidas adoptadas.

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