El Niño activa la vigilancia sanitaria en Colombia por el calor, el humo y las enfermedades transmitidas por vectores
La confirmación del fenómeno de El Niño, con una intensidad de fuerte a muy fuerte, ha llevado a las autoridades sanitarias de Colombia a reforzar la vigilancia epidemiológica y las medidas de prevención. El aumento de las temperaturas, la disminución de las lluvias y el riesgo de incendios pueden favorecer problemas de salud que afectan especialmente a niños, personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas.
El Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud han pedido a los servicios sanitarios y a las administraciones territoriales que mantengan una supervisión estrecha de los eventos relacionados con el calor, la calidad del aire y la proliferación de mosquitos. El objetivo es detectar de forma temprana posibles brotes y reducir el impacto sobre la población.
Más riesgo de dengue y otras enfermedades transmitidas por mosquitos
Las condiciones climáticas asociadas a El Niño pueden modificar la distribución y el comportamiento de los mosquitos transmisores de enfermedades. Entre ellas se encuentran el dengue, el chikungunya y el zika, patologías que pueden aumentar en determinadas zonas cuando existen temperaturas elevadas y recipientes con agua acumulada.
La prevención comienza en los hogares. Es importante vaciar, limpiar o cubrir depósitos, cubos, neumáticos, macetas y cualquier objeto que pueda almacenar agua. También se recomienda utilizar repelentes autorizados, vestir prendas que cubran brazos y piernas y colocar mosquiteras en puertas, ventanas y camas.
La fiebre, el dolor intenso de cabeza, las molestias musculares o articulares, las erupciones cutáneas y el dolor detrás de los ojos pueden ser signos de dengue u otra infección. Ante estos síntomas, especialmente si aparecen sangrados, vómitos persistentes, dolor abdominal intenso o somnolencia, es necesario acudir cuanto antes a un centro sanitario.
Calor extremo: cómo evitar golpes de calor y deshidratación
Las altas temperaturas pueden provocar deshidratación, agotamiento por calor y golpes de calor. El riesgo es mayor en menores, mayores, embarazadas, trabajadores al aire libre y personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias o renales.
- Beber agua con frecuencia, aunque no se tenga sed.
- Evitar la exposición directa al sol durante las horas de mayor temperatura.
- Usar ropa ligera, holgada y de colores claros.
- Reducir el ejercicio intenso en las horas centrales del día.
- No dejar a niños, mayores ni animales dentro de vehículos estacionados.
- Prestar atención a las personas que viven solas o necesitan cuidados especiales.
La piel muy caliente, la confusión, la debilidad extrema, los mareos, la pérdida de conocimiento o una temperatura corporal elevada pueden indicar un golpe de calor. En ese caso, hay que trasladar a la persona a un lugar fresco, ofrecer ayuda mientras llega la asistencia y solicitar atención urgente.
Humo e incendios: impacto sobre la salud respiratoria
La sequedad y el calor también pueden aumentar el riesgo de incendios forestales. El humo contiene partículas y gases irritantes que pueden empeorar el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y otros problemas respiratorios. Incluso las personas sanas pueden notar tos, irritación de garganta, dificultad para respirar o escozor ocular.
Cuando la calidad del aire sea desfavorable, las autoridades recomiendan limitar las actividades físicas al aire libre, cerrar puertas y ventanas y seguir los avisos oficiales. Las personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares deben tener disponible la medicación prescrita y consultar si los síntomas empeoran.
Las mascarillas adecuadas pueden reducir la inhalación de partículas en determinados escenarios, aunque no sustituyen las medidas de protección ni la evacuación cuando así lo indiquen los servicios de emergencia. La población debe evitar acercarse a zonas afectadas por incendios y no exponerse al humo para realizar tareas de limpieza sin protección.
Vigilancia sanitaria y responsabilidad ciudadana
El refuerzo de la vigilancia permitirá identificar cambios en la aparición de enfermedades, orientar las intervenciones y coordinar la respuesta de hospitales, centros de salud y autoridades locales. La notificación temprana de síntomas y la consulta médica son esenciales para evitar complicaciones y cortar posibles cadenas de transmisión.
Las autoridades recuerdan que la prevención frente a El Niño requiere la colaboración de toda la comunidad. Eliminar criaderos de mosquitos, protegerse del calor, mantener una buena hidratación y respetar las recomendaciones sobre la calidad del aire son medidas sencillas que ayudan a reducir los riesgos durante este episodio climático.



