Google recupera su pulsera de actividad más sencilla con pantalla y un precio de 179,99 euros
Google ya tiene sucesora para la Fitbit Charge 6. La compañía ha presentado la Fitbit Edge, una nueva pulsera de actividad que llega con una diferencia clave frente a los modelos más básicos de la marca: incorpora una pantalla para consultar información directamente desde la muñeca.
El dispositivo se puede reservar por 179,99 euros en la tienda de Google. El precio supone un incremento aproximado de 20 euros respecto a la generación anterior, aunque mantiene su enfoque como alternativa más sencilla y asequible frente a los relojes inteligentes completos.
Una renovación que llega tres años después
La Fitbit Charge 6 se presentó como una pulsera centrada en el seguimiento de la actividad física y la salud, con un formato más compacto que el de un smartwatch. Desde entonces, Google no había actualizado esta línea con un modelo equivalente. La llegada de la Fitbit Edge pone fin a una espera de tres años.
El nuevo dispositivo mantiene esa filosofía: ofrecer las funciones esenciales de una pulsera de actividad sin asumir el tamaño, el precio ni la complejidad de un reloj inteligente. Su principal novedad visible es la pantalla, un elemento que permite consultar los datos registrados sin depender continuamente del teléfono móvil.
La presencia de un panel transforma la experiencia de uso frente a las pulseras más sencillas. Información como la actividad diaria o el progreso de los objetivos puede mostrarse directamente en la muñeca, con una interacción más inmediata y cómoda durante el ejercicio o en el día a día.
Una opción intermedia dentro del catálogo de Google
Con un precio de 179,99 euros, la Fitbit Edge queda situada en una zona intermedia del mercado. Es más económica que muchos relojes inteligentes, pero también más cara que las pulseras de actividad de entrada que apuestan por reducir al máximo sus prestaciones y prescindir de una pantalla completa.
Ese posicionamiento puede resultar especialmente interesante para quienes buscan controlar su actividad física sin llevar un dispositivo voluminoso. También para usuarios que quieren consultar información básica rápidamente, pero no necesitan responder mensajes, instalar aplicaciones o utilizar un reloj con funciones avanzadas.
La nueva pulsera se presenta, por tanto, como una evolución de la propuesta más accesible de Fitbit. Google apuesta por añadir un componente visual sin convertirla en un smartwatch convencional, manteniendo una experiencia centrada en el seguimiento personal y en la sencillez.
La pantalla, el cambio más relevante
Hasta ahora, uno de los principales inconvenientes de las pulseras de actividad más simples era la necesidad de abrir la aplicación móvil para revisar los registros. La pantalla de la Fitbit Edge elimina parte de esa dependencia y facilita una consulta rápida mientras se camina, se entrena o se revisan los objetivos diarios.
Este cambio también acerca el producto a las necesidades actuales de los usuarios. Una pulsera puede ser ligera y discreta, pero contar con una pantalla permite que deje de ser un accesorio que trabaja en segundo plano y se convierta en una herramienta más útil durante la jornada.
Google no ha situado la Fitbit Edge como sustituta de los relojes Pixel Watch. Ambos productos responden a necesidades diferentes: la pulsera prioriza el formato compacto y el seguimiento de la actividad, mientras que el reloj ofrece una experiencia más amplia y conectada. La Edge busca ocupar el espacio que queda entre ambos extremos.
Reservas abiertas por 179,99 euros
La Fitbit Edge ya se puede reservar a través de la tienda oficial de Google por 179,99 euros. El importe representa una subida moderada frente a la Fitbit Charge 6, pero coloca al nuevo modelo en un segmento en el que existe una fuerte competencia de fabricantes especializados en pulseras y relojes deportivos.
La decisión de Google llega en un momento en el que muchos compradores valoran dispositivos fáciles de utilizar, con suficiente autonomía y capaces de mostrar los datos principales sin añadir funciones que no van a emplear. La Fitbit Edge responde a ese perfil con una propuesta más directa y visual.
Queda por comprobar cómo encajará el dispositivo frente a las alternativas de marcas como Xiaomi, Huawei o Samsung, especialmente en aspectos como la autonomía, la precisión del seguimiento y la integración con el teléfono. También será importante conocer el alcance de sus funciones de salud y deporte cuando se publiquen todos los detalles técnicos.
Una apuesta por simplificar sin renunciar a la pantalla
La Fitbit Edge no pretende competir con los relojes inteligentes más completos. Su objetivo es ofrecer una experiencia más sencilla, pero con una mejora que muchos usuarios consideran fundamental: poder ver la información directamente en la muñeca.
Después de tres años sin una renovación equivalente, Google actualiza su pulsera de actividad más sencilla con un cambio que puede marcar la diferencia en el uso cotidiano. Por 179,99 euros, la nueva Fitbit Edge aspira a convertirse en una opción equilibrada para quienes buscan controlar su actividad sin dar el salto a un smartwatch.



