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Cómo se elige al MVP de la NBA y qué papel juega la regla de los 65 partidos

El premio al MVP de la NBA reconoce al jugador más valioso de la temporada regular. Aunque el debate entre aficionados suele centrarse en estadísticas, victorias y sensaciones, la decisión final depende de una votación formal en la que participan 100 periodistas especializados.

Desde la temporada 2023-2024, además, los candidatos deben cumplir un requisito de disponibilidad especialmente relevante: haber disputado al menos 65 partidos de temporada regular. Esta condición ha cambiado la forma de analizar la carrera por el galardón y obliga a valorar no solo el rendimiento, sino también la continuidad durante todo el curso.

Una votación con 100 periodistas

El ganador del MVP se decide mediante una votación realizada por un panel compuesto por 100 periodistas de medios especializados. Cada miembro de ese grupo recibe una papeleta en la que debe ordenar a sus cinco candidatos favoritos.

La clasificación de cada papeleta determina la cantidad de puntos que recibe cada jugador. El primer puesto suma 10 puntos; el segundo, 7; el tercero, 5; el cuarto, 3; y el quinto, 1. El jugador que acumula más puntos al terminar el recuento se lleva el premio.

  • Primer puesto: 10 puntos.
  • Segundo puesto: 7 puntos.
  • Tercer puesto: 5 puntos.
  • Cuarto puesto: 3 puntos.
  • Quinto puesto: 1 punto.

Este sistema evita que el resultado dependa únicamente del número de votos para ganar. Un jugador puede imponerse gracias a una presencia muy sólida entre los cinco primeros, mientras otro puede recibir más apoyos aislados, pero menos respaldo como candidato principal.

Qué significa ser el jugador más valioso

La NBA no establece una fórmula única que determine quién es el MVP. Los periodistas evalúan distintos factores y los ponderan según su criterio. Entre ellos aparecen la producción individual, el impacto en el juego, el balance de su equipo, la regularidad y la capacidad para liderar en los momentos decisivos.

Las estadísticas tradicionales, como los puntos, rebotes y asistencias, siguen teniendo peso, pero el análisis actual también incorpora métricas avanzadas. La eficiencia ofensiva, la defensa, el uso del balón, el impacto sobre el rendimiento colectivo y la influencia en ambos lados de la pista forman parte de la conversación.

El rendimiento del equipo también suele ser determinante. En muchas ediciones, los principales aspirantes juegan en franquicias situadas entre las mejores de su conferencia o de toda la competición. Sin embargo, no es una regla automática: un jugador puede entrar en la lucha si su impacto individual resulta extraordinario incluso sin terminar con el mejor balance de la liga.

La regla de los 65 partidos

Para poder optar al MVP, un jugador debe haber participado en al menos 65 partidos de temporada regular. La medida forma parte de la política de participación de la NBA y busca premiar a los jugadores que mantienen una presencia sostenida durante la competición.

La norma no se limita a aparecer en el acta. Para que un partido compute, el jugador debe disputar un mínimo de minutos, con excepciones muy concretas previstas por la reglamentación. El objetivo es evitar que una participación testimonial permita cumplir artificialmente el requisito.

La regla afecta exclusivamente a la temporada regular. Los encuentros de playoffs no cuentan para alcanzar el mínimo, aunque el rendimiento en las eliminatorias puede influir en la percepción general de un jugador y en su legado. El MVP, en cualquier caso, se decide antes de valorar el desenlace completo de las Finales.

¿Por qué se implantó este requisito?

La NBA introdujo el umbral de 65 partidos para reforzar el vínculo entre los grandes premios individuales y la disponibilidad de los jugadores. Las ausencias por descanso, lesiones o gestión de cargas habían aumentado el debate sobre si era justo premiar a una estrella que había ofrecido un nivel extraordinario, pero durante un número limitado de encuentros.

La norma no elimina todas las excepciones. Las lesiones graves y determinadas circunstancias pueden activar mecanismos de protección, siempre que se cumplan las condiciones fijadas por la liga. Aun así, la idea central permanece: para ser MVP hay que sostener el nivel durante una parte muy amplia del calendario.

Shai Gilgeous-Alexander, ganador en 2025 y 2026

Shai Gilgeous-Alexander ha ganado el MVP de la NBA en 2025 y 2026, una doble conquista que confirma su protagonismo en la liga. El base canadiense se ha consolidado como uno de los grandes referentes ofensivos de la competición gracias a su capacidad para crear tiros, atacar el aro y controlar el ritmo de los partidos.

Su caso también ilustra la importancia de combinar producción individual y regularidad. La candidatura al premio no depende únicamente de una racha brillante o de una estadística concreta, sino de mantener un impacto de primer nivel a lo largo de la temporada y cumplir los criterios de participación exigidos.

Un premio que combina números, contexto y continuidad

La elección del MVP es, por tanto, el resultado de varios elementos. Las cifras ayudan a construir el caso, pero los periodistas también valoran el contexto, la responsabilidad asumida, el rendimiento colectivo y la disponibilidad. La regla de los 65 partidos ha añadido una dimensión decisiva a ese análisis.

Por eso, la carrera por el premio no se resuelve solo con quién anota más o quién lidera una clasificación estadística. El MVP debe convencer a un panel de 100 votantes de que ha sido el jugador más determinante, completo y constante de toda la temporada regular.

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