Publicidad

Bienestar Social prepara un nuevo modelo de contratación para reforzar la atención a la dependencia

La Dirección General de Dependencia trabaja en un nuevo sistema de contratación destinado a ampliar y mejorar la atención a las personas en situación de dependencia. El objetivo es que los servicios lleguen de forma más ágil al entorno habitual de cada usuario, con una oferta adaptada a sus necesidades y con mayores garantías de calidad.

La iniciativa se articula mediante un Sistema Dinámico de Adquisición, una fórmula que permitirá incorporar de manera progresiva a empresas, entidades del tercer sector y profesionales autónomos que cumplan los requisitos establecidos. El modelo pretende superar las limitaciones de los procedimientos tradicionales y facilitar una respuesta más flexible ante la evolución de la demanda.

Un sistema abierto para ampliar la oferta asistencial

La Dirección General de Dependencia mantiene reuniones con los distintos agentes del sector para conocer sus propuestas y preparar el despliegue del nuevo mecanismo. En estos encuentros participan empresas especializadas, organizaciones sociales y trabajadores por cuenta propia vinculados a la atención domiciliaria, la promoción de la autonomía y los servicios de día.

El diálogo con el sector busca identificar las dificultades de la contratación actual y definir unas condiciones que permitan una participación amplia, sin renunciar a los controles necesarios. La intención es que el sistema sea accesible para operadores de distintos tamaños, siempre que puedan acreditar la capacidad técnica, profesional y organizativa exigida.

La incorporación al sistema no implicará automáticamente la adjudicación de todos los servicios. Las entidades deberán cumplir los criterios fijados y podrán concurrir a los contratos que se convoquen dentro de las diferentes categorías de atención. De esta forma, la Administración podrá contar con una red más amplia y activar recursos según las necesidades concretas de cada zona.

Servicios de ayuda a domicilio y promoción de la autonomía

Uno de los pilares del nuevo modelo serán los Servicios de Ayuda a Domicilio (SAD). Estas prestaciones permiten que las personas con dependencia reciban apoyo en su propia vivienda para realizar actividades básicas de la vida diaria, mantener sus rutinas y permanecer en su entorno familiar durante el mayor tiempo posible.

La atención domiciliaria puede incluir apoyo en el aseo, la alimentación, la movilidad o las tareas esenciales del hogar, siempre en función del grado de dependencia y del programa individual de cada persona. La organización del servicio deberá garantizar continuidad, puntualidad y una adecuada coordinación entre los profesionales y los equipos responsables del seguimiento.

El sistema también contempla los servicios de Promoción de la Autonomía Personal (SPAP). Su finalidad es prevenir el deterioro de las capacidades, reforzar las habilidades personales y favorecer que los usuarios mantengan el máximo nivel de independencia posible.

Dentro de este ámbito pueden desarrollarse actuaciones de habilitación, estimulación, orientación y acompañamiento. La atención se plantea desde una perspectiva personalizada, teniendo en cuenta no solo las limitaciones de cada usuario, sino también sus capacidades, preferencias y objetivos vitales.

El papel de los centros de día

Los centros de día forman igualmente parte de la planificación. Estos recursos ofrecen atención durante parte de la jornada y combinan cuidados, actividades terapéuticas, apoyo social y seguimiento especializado. Al mismo tiempo, contribuyen a aliviar la carga de las familias cuidadoras y a prevenir situaciones de aislamiento.

La integración de los centros de día en el nuevo sistema permitirá complementar la atención en el domicilio con recursos presenciales. La Administración busca que las distintas prestaciones no funcionen como compartimentos estancos, sino como opciones coordinadas dentro de un itinerario de cuidados ajustado a cada caso.

La calidad como criterio central

Uno de los elementos destacados del modelo será la valoración de la calidad del servicio. La contratación no se limitará a la capacidad de prestar una determinada atención, sino que tendrá en cuenta aspectos relacionados con la experiencia profesional, la organización, la formación de los equipos y la continuidad asistencial.

También se prevé que los operadores deban cumplir obligaciones de seguimiento y aportar información sobre la prestación realizada. Estos mecanismos permitirán comprobar que los servicios se desarrollan conforme a lo previsto y detectar con mayor rapidez posibles deficiencias o necesidades de mejora.

La atención a la dependencia requiere una respuesta estable, especialmente en un contexto de aumento de la demanda y de mayor complejidad de los casos. Por este motivo, el nuevo modelo pretende combinar agilidad administrativa con controles suficientes para proteger los derechos de las personas usuarias.

Próximos pasos para la puesta en marcha

Los encuentros con empresas, entidades sociales y autónomos forman parte de la fase de preparación del Sistema Dinámico de Adquisición. Tras recoger las aportaciones del sector, la Dirección General de Dependencia deberá concretar las condiciones de participación, los requisitos técnicos y los procedimientos de contratación.

El despliegue será determinante para comprobar si la nueva fórmula consigue ampliar la cobertura, reducir los tiempos de respuesta y mejorar la continuidad de los cuidados. El reto será convertir una herramienta de contratación más flexible en una red asistencial eficaz, cercana y centrada en las personas.

Artículo anteriorParkour en la Alhambra el joven que rompió un pilar
Artículo siguienteMorán pide cooperación iberoamericana ante riesgos hidrometeorológicos