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Joe Tsai sitúa la IA de código abierto como la vía de Europa hacia la soberanía tecnológica

Europa se enfrenta a una carrera contrarreloj para reducir su dependencia tecnológica de Estados Unidos y China. En un futuro en el que la inteligencia artificial estará integrada en buena parte de los procesos productivos, controlar los modelos, los datos y la infraestructura será tan importante como disponer de energía o materias primas.

Joe Tsai, presidente y cofundador de Alibaba, considera que la única vía realista para que Europa alcance esa soberanía es apostar por la IA de código abierto. Durante el evento Wave, celebrado en Italia, defendió que las empresas europeas deberían poder descargar un modelo, ejecutarlo en sus propios sistemas y adaptarlo a sus necesidades sin depender de una API cerrada de un proveedor externo.

El control de los datos, en el centro del debate

Una API es una interfaz que permite utilizar un modelo de inteligencia artificial a través de internet. En ese escenario, la empresa envía sus datos a los servidores del proveedor, que procesa las peticiones y devuelve una respuesta. Aunque existen mecanismos de seguridad, el cliente no controla por completo el modelo ni la infraestructura que lo ejecuta.

La alternativa que plantea Tsai consiste en utilizar modelos abiertos cuyos parámetros, conocidos como pesos, puedan descargarse e instalarse en servidores propios. Después, la organización puede entrenarlos con información interna mediante técnicas como el fine-tuning, un ajuste especializado que adapta un modelo general a una tarea o sector concreto.

Este enfoque permitiría mantener dentro de la empresa datos sensibles, como historiales médicos, diseños industriales, contratos, código fuente o información financiera. También ofrecería más capacidad para auditar el funcionamiento del sistema, modificarlo y decidir cómo se integra en los procesos internos.

Europa sigue dependiendo de tecnología extranjera

La advertencia llega en un momento especialmente delicado para la industria europea. Aunque Bruselas ha anunciado medidas para impulsar los centros de datos, los semiconductores y el desarrollo de inteligencia artificial, el continente todavía depende en gran medida de tecnologías diseñadas fuera de sus fronteras.

La dependencia no se limita a los modelos. Estados Unidos y China controlan aproximadamente el 90 % de la capacidad mundial de computación destinada a la IA, según las estimaciones citadas en el debate. Sin procesadores avanzados, centros de datos suficientes y energía para alimentarlos, incluso los mejores modelos europeos tendrían dificultades para competir.

Además, las decisiones políticas pueden alterar el acceso a una tecnología de un día para otro. Las restricciones estadounidenses a determinados modelos y servicios de IA han demostrado que un Gobierno puede limitar su distribución internacional, incluso cuando empresas de otros países los utilizan para actividades críticas.

Ante esa incertidumbre, compañías como Siemens o Renault han optado por combinar modelos de distintos proveedores y procedencias. La estrategia busca evitar que una única decisión empresarial o regulatoria deje bloqueadas sus operaciones, aunque también revela la falta de alternativas europeas plenamente consolidadas.

Alibaba impulsa Qwen, pero también es parte interesada

La defensa del código abierto por parte de Tsai está estrechamente relacionada con la estrategia de Alibaba. La compañía desarrolla la familia de modelos Qwen y publicó los pesos de Qwen3.8, cuya versión más avanzada alcanza los 2,4 billones de parámetros, con alrededor de 95.000 millones activos por token.

Los parámetros son los valores internos que el modelo aprende durante su entrenamiento y que determinan cómo procesa la información. Cuantos más parámetros tiene un sistema, mayor suele ser su capacidad, pero también aumentan las necesidades de memoria, procesamiento y energía.

Por ese motivo, la versión más grande de Qwen3.8 queda fuera del alcance de muchas empresas. Una opción más accesible sería Qwen3.8-27B, que permite su uso comercial, modificación y redistribución bajo la licencia Apache 2.0, una de las licencias de software abierto más permisivas.

Alibaba también ha anunciado el chip Zhenwu V900, cuya producción está prevista para 2027, además de nuevos modelos de inteligencia artificial. La compañía, por tanto, no es un observador neutral: tiene un interés directo en que gobiernos y empresas adopten modelos abiertos desarrollados en China.

El código abierto no resuelve por sí solo el problema europeo

La apertura de un modelo aporta control y flexibilidad, pero no elimina todos los riesgos. Si una empresa europea utiliza un sistema chino, puede reducir su dependencia de proveedores estadounidenses y, al mismo tiempo, crear una nueva dependencia de otro país.

El desarrollador puede cambiar las condiciones de la licencia, limitar el acceso a futuras versiones o reservarse los modelos más avanzados. Además, disponer de los pesos no equivale necesariamente a tener capacidad para entrenar o ejecutar el sistema a gran escala.

La apuesta por la IA abierta puede ser, por tanto, un paso importante para proteger los datos y adaptar la tecnología a las necesidades locales, pero no sustituye la creación de modelos europeos competitivos ni la construcción de una infraestructura propia.

El mensaje de Tsai resume uno de los principales dilemas de la Unión Europea: abrir la puerta a modelos desarrollados en terceros países puede ofrecer una solución rápida, pero la soberanía tecnológica exige controlar toda la cadena, desde los chips y los centros de datos hasta el software y los modelos de inteligencia artificial.

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