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Tomar café por la mañana se asocia con un 31% menos de mortalidad cardiovascular

El momento del día en el que se consume café podría tener relación con la salud del corazón. Un estudio que analiza los hábitos de consumo de esta bebida ha observado una mortalidad por enfermedades cardiovasculares un 31% menor entre las personas que concentraban el café en las primeras horas de la jornada, en comparación con quienes lo tomaban en otros momentos del día.

Los resultados sitúan el horario de consumo como un posible factor relevante, más allá de la cantidad total de café ingerida. La investigación no demuestra que tomar café por la mañana evite por sí mismo los infartos o los accidentes cerebrovasculares, pero sí apunta a que el patrón diario de consumo podría influir en la relación entre esta bebida y la salud cardiovascular.

El horario podría ser tan importante como la cantidad

Durante años, los estudios sobre el café se han centrado principalmente en aspectos como el número de tazas, la presencia de cafeína o el tipo de preparación. Sin embargo, el nuevo análisis plantea una cuestión adicional: no solo importaría cuánto café se bebe, sino también cuándo se bebe.

De acuerdo con los datos disponibles, las personas que tomaban café principalmente durante la mañana presentaban una menor mortalidad relacionada con enfermedades cardiovasculares. Esta asociación se mantuvo frente a quienes distribuían el consumo a lo largo del día o lo prolongaban hasta la tarde y la noche.

El hallazgo resulta especialmente relevante porque el café es una de las bebidas más consumidas en España y en numerosos países europeos. Su ingesta forma parte de rutinas muy distintas: desde el desayuno hasta las pausas laborales o las sobremesas. El estudio invita a valorar si esos hábitos cotidianos pueden tener efectos diferentes según el momento en el que se producen.

Posibles explicaciones relacionadas con el reloj biológico

Los investigadores plantean que el horario de consumo podría estar relacionado con los ritmos circadianos, el sistema interno que regula funciones como el sueño, la presión arterial, la temperatura corporal y la liberación de determinadas hormonas.

Por la mañana, el organismo atraviesa cambios naturales en la actividad cardiovascular y hormonal. El consumo de café en esa franja podría encajar mejor con esos ritmos que la ingesta durante la tarde o la noche. En cambio, tomar cafeína a última hora puede alterar el descanso, incluso aunque la persona no perciba dificultades importantes para conciliar el sueño.

La falta de sueño y la alteración continuada de los ritmos biológicos se han relacionado con un mayor riesgo de hipertensión, obesidad, diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares. No obstante, estas posibles explicaciones todavía deben investigarse con más detalle y no permiten establecer una relación directa de causa y efecto.

Una asociación, no una recomendación médica universal

El dato de una mortalidad cardiovascular un 31% menor debe interpretarse con prudencia. Este tipo de resultados suele proceder de análisis observacionales, en los que se comparan los hábitos de distintos grupos de población. Estos estudios pueden detectar asociaciones, pero no confirmar que una conducta concreta sea la responsable directa de un resultado de salud.

Las personas que toman café solo por la mañana pueden presentar, además, otros hábitos beneficiosos: dormir mejor, mantener horarios más regulares, hacer más ejercicio, seguir una alimentación equilibrada o fumar menos. Aunque los análisis estadísticos intenten tener en cuenta algunos de estos factores, siempre pueden existir variables que influyan en los resultados.

Por ese motivo, el hallazgo no significa que todas las personas deban empezar a tomar café ni que quienes lo consumen por la tarde estén poniendo necesariamente en riesgo su corazón. La respuesta puede variar según la edad, la sensibilidad a la cafeína, la presencia de hipertensión, los medicamentos y la calidad del descanso.

Qué conviene tener en cuenta al tomar café

  • Priorizar la mañana puede ser una opción razonable si el café de la tarde afecta al sueño.
  • Evitar un consumo excesivo, especialmente en personas con palpitaciones, ansiedad o hipertensión no controlada.
  • Vigilar los añadidos, como azúcar, siropes, nata o preparados muy calóricos.
  • No utilizar el café para compensar la falta de descanso, ya que puede crear un círculo de cansancio y consumo creciente de cafeína.
  • Consultar con un profesional sanitario ante síntomas como dolor en el pecho, palpitaciones persistentes o elevaciones frecuentes de la tensión arterial.

El café no sustituye una vida saludable

El posible beneficio observado debe entenderse dentro de un conjunto de medidas de prevención cardiovascular. Mantener una alimentación basada en alimentos frescos, realizar actividad física con regularidad, controlar la presión arterial y el colesterol, no fumar y dormir adecuadamente siguen siendo pilares fundamentales para proteger el corazón.

En definitiva, el estudio abre una nueva línea de investigación sobre el vínculo entre café y salud cardiovascular. Sus resultados sugieren que concentrar el consumo en las primeras horas del día podría asociarse a un menor riesgo de mortalidad cardiovascular, pero serán necesarios nuevos trabajos para confirmar el mecanismo y determinar hasta qué punto el horario, y no otros hábitos asociados, explica esta diferencia.

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