De la tecnología a los gofres: el proyecto empresarial de Jérémy Artan de Saint Martin en Macao
El empresario belga Jérémy Artan de Saint Martin ha encontrado en Macao el escenario para desarrollar dos iniciativas de perfiles muy distintos: una empresa tecnológica y una marca de gofres. Su trayectoria refleja cómo una ciudad conocida por su actividad turística y su posición estratégica en Asia puede convertirse también en un laboratorio para poner en marcha ideas empresariales.
La combinación resulta llamativa. Por un lado, el emprendedor trabaja en el ámbito de la tecnología, un sector asociado a la innovación y a la búsqueda de nuevos modelos de negocio. Por otro, impulsa una propuesta gastronómica vinculada a uno de los productos más reconocibles de Bélgica. Ambas actividades conviven bajo una misma visión empresarial y tienen como punto de partida Macao.
Una apuesta por Macao como base empresarial
Artan de Saint Martin define Macao como una tierra de posibilidades ilimitadas. La expresión resume su percepción de una ciudad en la que confluyen diferentes culturas, mercados y oportunidades. Esa diversidad le ha permitido plantear proyectos en áreas que, a primera vista, parecen alejadas entre sí.
La elección de Macao también pone de relieve el atractivo de la ciudad para emprendedores internacionales. Su identidad combina influencias chinas y portuguesas, mientras que su conexión con otros mercados asiáticos facilita el contacto con públicos y socios de procedencias muy distintas. En ese entorno, la capacidad de adaptarse puede ser tan importante como la idea inicial.
Para un empresario extranjero, establecerse en un mercado nuevo implica comprender los hábitos locales, identificar las necesidades de los consumidores y encontrar una manera de diferenciarse. El recorrido de Artan de Saint Martin muestra precisamente esa voluntad de integrarse en el entorno sin renunciar a sus raíces belgas.
Una empresa tecnológica con vocación internacional
La primera vertiente de su actividad se centra en la creación de una empresa tecnológica. Aunque no se han detallado públicamente todos los servicios o productos que ofrece, el proyecto representa la apuesta del empresario por un sector con capacidad para conectar mercados y generar nuevas oportunidades.
La tecnología permite trabajar más allá de las fronteras físicas y facilita que una compañía con sede en Macao pueda proyectarse hacia otros territorios. También ofrece herramientas para mejorar procesos, diseñar servicios digitales y responder a cambios rápidos en las demandas de los usuarios.
En este tipo de iniciativas, el reto no consiste únicamente en desarrollar una solución. También es necesario construir una propuesta comprensible, encontrar clientes y consolidar un equipo capaz de convertir una idea en un negocio sostenible. La experiencia internacional puede aportar una perspectiva adicional a la hora de detectar oportunidades en distintos mercados.
El sabor belga como segunda línea de negocio
En paralelo, el emprendedor ha creado una marca de gofres. El producto conecta directamente con su origen belga y traslada a Macao una parte de la cultura gastronómica de su país. Se trata de una propuesta que puede apoyarse tanto en la identidad del producto como en la curiosidad de consumidores interesados en experiencias internacionales.
La gastronomía funciona a menudo como un puente entre culturas. Un alimento asociado a un país puede adquirir nuevos significados cuando llega a otra ciudad y se adapta a sus gustos. En el caso de los gofres, la marca parte de una referencia reconocible, pero se presenta en un contexto distinto y ante un público potencialmente diverso.
Esta segunda iniciativa amplía el perfil del empresario. No se limita a la creación de soluciones digitales, sino que también explora un negocio basado en la experiencia, el consumo y la conexión emocional con el cliente. La combinación de ambos proyectos evidencia una estrategia marcada por la diversificación.
Dos negocios, una misma visión emprendedora
La tecnología y la alimentación requieren conocimientos diferentes, pero comparten algunos desafíos: construir una marca, entender al público y mantener la capacidad de innovar. En ambos casos, la confianza del cliente y la adaptación al mercado son elementos esenciales para crecer.
El caso de Jérémy Artan de Saint Martin también ilustra una tendencia cada vez más visible entre los emprendedores internacionales: desarrollar negocios lejos del país de origen y aprovechar las características específicas de cada territorio. La movilidad, el acceso a nuevas redes profesionales y la mezcla de culturas pueden convertirse en activos para crear propuestas diferenciadas.
Su actividad en Macao reúne así dos dimensiones. La empresa tecnológica representa la búsqueda de oportunidades en la economía digital, mientras que la marca de gofres aporta una conexión directa con sus raíces belgas. Juntas forman un proyecto empresarial singular, construido desde una ciudad que el propio fundador considera llena de posibilidades.
Más allá del sector concreto de cada iniciativa, su experiencia pone el foco en la importancia de observar el entorno y detectar espacios para emprender. Macao se convierte, en este caso, en el punto de encuentro entre la innovación tecnológica y la tradición gastronómica europea.



