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Salud Pública pide extremar la prevención ante las enfermedades asociadas a las lluvias

El ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, ha llamado a la población a reforzar las medidas de prevención ante el aumento del riesgo de enfermedades relacionadas con las lluvias. Entre las principales amenazas se encuentran las enfermedades diarreicas, la leptospirosis y las infecciones respiratorias.

El responsable sanitario también ha recomendado a la ciudadanía vacunarse contra la influenza, especialmente a las personas con mayor probabilidad de desarrollar complicaciones. La prevención, ha señalado, resulta esencial durante los periodos de lluvias y en los días posteriores, cuando pueden contaminarse el agua y los alimentos y proliferar distintos agentes infecciosos.

Evitar el contacto con agua potencialmente contaminada

Las lluvias intensas pueden provocar inundaciones, desbordamientos y acumulación de agua en calles, viviendas y espacios comunitarios. Estas situaciones favorecen la mezcla de aguas residuales con fuentes destinadas al consumo o con superficies de uso cotidiano.

Por este motivo, las autoridades sanitarias recomiendan evitar el contacto directo con aguas estancadas o procedentes de inundaciones. Si resulta imprescindible atravesar una zona anegada, conviene utilizar calzado cerrado y protección adecuada para la piel, además de lavar y desinfectar posteriormente cualquier parte del cuerpo expuesta.

También es importante no permitir que los niños jueguen en charcos o zonas inundadas. Las heridas, aunque sean pequeñas, pueden facilitar la entrada de microorganismos, por lo que deben limpiarse con agua y jabón y mantenerse cubiertas.

La leptospirosis, un riesgo tras las inundaciones

La leptospirosis es una infección bacteriana que puede transmitirse a través del contacto con agua o suelo contaminado por la orina de animales infectados, especialmente roedores. El riesgo aumenta cuando las lluvias favorecen la presencia de aguas contaminadas en el entorno.

Los síntomas pueden incluir fiebre, dolor de cabeza, malestar general, dolores musculares, escalofríos, náuseas y vómitos. En algunos casos también pueden aparecer ojos enrojecidos o coloración amarillenta de la piel y los ojos.

Ante la aparición de estos signos después de haber estado en contacto con agua de inundación, es necesario solicitar atención médica. El diagnóstico y el tratamiento temprano ayudan a reducir el riesgo de complicaciones. No se recomienda tomar antibióticos por cuenta propia ni esperar a que los síntomas desaparezcan sin valoración profesional.

Higiene para prevenir diarreas e intoxicaciones

Las enfermedades diarreicas pueden propagarse con facilidad cuando falla la seguridad del agua o de los alimentos. Para reducir el riesgo, conviene lavarse las manos con agua y jabón antes de preparar o consumir comida, después de utilizar el baño y tras atender a niños pequeños o limpiar superficies contaminadas.

  • Consumir únicamente agua segura, embotellada o previamente hervida cuando existan dudas sobre su calidad.
  • Lavar frutas y verduras con agua potable antes de comerlas.
  • Conservar los alimentos refrigerados y desechar los que hayan estado en contacto con aguas de inundación.
  • Mantener separados los alimentos crudos de los ya cocinados.
  • Limpiar y desinfectar las superficies que hayan estado expuestas a barro o agua contaminada.

La diarrea puede causar deshidratación, sobre todo en bebés, niños, personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas. Si aparece sangre en las deposiciones, fiebre elevada, vómitos persistentes, somnolencia o dificultad para beber líquidos, se debe acudir a un centro sanitario.

Vacunación frente a la influenza

El ministro Víctor Atallah ha insistido asimismo en la importancia de vacunarse contra la influenza. Esta infección respiratoria puede provocar fiebre, tos, dolor de garganta, dolores musculares y cansancio intenso. Aunque muchas personas se recuperan sin complicaciones, el virus puede resultar especialmente peligroso para determinados grupos.

La vacunación es particularmente relevante para las personas mayores, los menores de edad, las embarazadas y quienes padecen enfermedades respiratorias, cardiovasculares, metabólicas o tienen debilitado el sistema inmunitario. Los profesionales sanitarios pueden orientar sobre la vacuna más adecuada y el momento recomendado para recibirla.

Además de la inmunización, se aconseja ventilar los espacios cerrados, evitar el contacto estrecho con personas enfermas, cubrirse al toser o estornudar y lavarse las manos con frecuencia. Quienes presenten síntomas respiratorios deberían limitar sus actividades mientras se encuentren mal y consultar si la fiebre persiste o aparece dificultad para respirar.

Consultar ante síntomas de alarma

La recomendación de Salud Pública llega en un contexto en el que las lluvias pueden favorecer la transmisión de varias infecciones al mismo tiempo. La población debe mantenerse atenta a los síntomas y buscar asistencia médica ante fiebre persistente, signos de deshidratación, dificultad respiratoria, confusión, dolor intenso o empeoramiento repentino.

Reforzar la higiene, protegerse frente al agua contaminada y mantener al día la vacunación contra la influenza son medidas sencillas que pueden contribuir a reducir el impacto de las enfermedades asociadas a las lluvias.

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