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Pensilvania exigirá etiquetar los anuncios engañosos creados con IA, pero dejará fuera los textos

Pensilvania obligará a advertir sobre el uso de inteligencia artificial en determinados anuncios publicitarios a partir del 21 de diciembre de 2026. La medida, aprobada mediante la Artificial Intelligence Deceptive Advertising Act, solo se aplicará cuando el contenido generado o modificado con IA pueda crear una percepción falsa sobre la naturaleza, el origen o la autenticidad de un producto o servicio.

La ley fue firmada el 22 de octubre por el gobernador Josh Shapiro y se ha presentado como una protección frente a los engaños publicitarios generados con IA. Sin embargo, su alcance es más limitado: no establece un etiquetado general para cualquier anuncio que utilice esta tecnología, excluye expresamente la publicidad basada únicamente en texto y fija una multa máxima de 3.000 dólares.

La obligación solo se activa cuando existe engaño

La norma no obliga a informar de cualquier uso de inteligencia artificial. El anunciante debe haber empleado contenido sintético de una forma capaz de inducir a error al consumidor sobre el producto o servicio promocionado.

Además, la conducta debe producirse con conocimiento, temeridad o intención. En la práctica, esto significa que la ley no regula el uso de IA como tal, sino el uso de IA engañosa en la publicidad comercial.

El texto legal tampoco define con precisión quién es el anunciante responsable. No incluye referencias específicas a redes sociales, plataformas de alojamiento o agencias publicitarias, por lo que la responsabilidad se concentra en la figura del anunciante, aunque su alcance concreto podría generar futuras disputas.

Qué debe incluir la advertencia

Cuando el anuncio entre dentro del ámbito de la ley, la advertencia tendrá que indicar que contiene material modificado o generado mediante inteligencia artificial. El aviso deberá mostrarse la primera vez que el consumidor vea, escuche o reciba el contenido afectado.

La etiqueta tendrá que aparecer en el mismo medio que el anuncio y, siempre que sea técnicamente posible, mantenerse de forma permanente o ser muy difícil de eliminar. La norma establece varios criterios para valorar si resulta suficientemente visible:

  • Tamaño del aviso.
  • Color y contraste con el resto del contenido.
  • Ubicación dentro del anuncio.
  • Tiempo durante el que permanece visible o audible.
  • Claridad de la presentación.
  • Idioma utilizado por el consumidor.

La advertencia tampoco podrá quedar contradicha por otros elementos de la campaña. El objetivo es evitar avisos prácticamente invisibles, ocultos en una esquina o presentados durante un periodo tan breve que el usuario no pueda interpretarlos.

Los anuncios solo de texto quedan excluidos

Una de las claves de la ley aparece en sus excepciones. La obligación no se aplicará cuando el contenido sea evidentemente ficticio por su contexto, cuando forme parte de una parodia, sátira, crítica o comentario, ni cuando esté limitado exclusivamente a texto.

Esta última exclusión deja fuera los anuncios compuestos solo por palabras, aunque hayan sido redactados o modificados con herramientas de inteligencia artificial. La regulación sí puede afectar a campañas que incorporen imágenes, vídeos o audio sintético, siempre que cumplan el requisito de inducir a una percepción falsa sobre el producto o servicio.

Por tanto, la norma no cubre cualquier formato publicitario ni crea una obligación universal de transparencia sobre la IA. Su aplicación dependerá de una combinación de factores: el formato utilizado, el posible engaño y la conducta intencionada o temeraria del anunciante.

No regula la publicidad electoral

La ley tampoco menciona la publicidad política, los candidatos o las elecciones. Su ámbito se limita a los anuncios de bienes y servicios, por lo que no establece reglas específicas para los contenidos sintéticos utilizados en campañas electorales.

Pensilvania tramita por separado otra propuesta legislativa que prohibiría determinados usos fraudulentos de IA contra candidatos y permitiría reclamar daños por tergiversar su imagen. Esa iniciativa fue aprobada por la Cámara estatal, pero permanece pendiente en una comisión del Senado desde junio de 2025.

La diferencia es relevante: la norma que entrará en vigor en diciembre regula la promoción de productos y servicios, no los anuncios de candidatos ni la manipulación política mediante vídeos, audios o imágenes generados artificialmente.

Multas de hasta 3.000 dólares y sin demandas privadas

La sanción civil máxima será de 3.000 dólares por infracción, además de los honorarios de abogados y las costas judiciales. La aplicación corresponderá al fiscal general de Pensilvania o al fiscal de distrito competente.

Los consumidores no podrán iniciar directamente una acción privada basándose en esta ley. Este límite ha provocado críticas entre quienes consideran que la cantidad máxima puede convertirse en un coste asumible para una campaña publicitaria, en lugar de funcionar como un elemento disuasorio.

Durante la tramitación parlamentaria, una enmienda respaldada por la patronal empresarial redujo el alcance inicial de la propuesta. La ley quedó fuera del marco general de protección al consumidor del estado, que contempla responsabilidades más amplias, y pasó a funcionar como una norma independiente con un sistema de ejecución más restringido.

Una de las primeras leyes estatales sobre anuncios con IA

La iniciativa se aprobó con amplias mayorías: 48 votos a 2 en el Senado y 163 a 40 en la Cámara. Sus defensores sostienen que los consumidores tienen derecho a saber cuándo una herramienta de IA crea una impresión falsa sobre un producto, sin impedir que las empresas utilicen la tecnología en sus campañas.

Las asociaciones de plataformas digitales han advertido, en cambio, de que un régimen específico y muy prescriptivo podría complicar la publicación de vídeos cortos, pequeños anuncios gráficos y cuñas de audio. También cuestionan que se cree una regulación paralela cuando ya existen leyes generales contra la publicidad engañosa.

Pensilvania se suma así a la primera oleada de normas estatales sobre contenido sintético en publicidad. Nueva York aprobó en 2025 una regulación más limitada sobre intérpretes humanos generados artificialmente, mientras California ha establecido obligaciones para determinados intérpretes sintéticos prominentes, aunque su aplicación comenzará en enero de 2027. Hawái ha optado por prohibir ciertas imitaciones digitales realistas de personas identificables cuando se utilizan sin consentimiento y causan perjuicio o facilitan un fraude.

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