Margarita del Val analizará el riesgo creciente de las enfermedades infecciosas
La viróloga e inmunóloga Margarita del Val abordará el riesgo que representan las enfermedades infecciosas en un contexto marcado por los cambios ambientales, la movilidad internacional y la aparición de nuevos patógenos. Su intervención se enmarca en un panel de expertos dedicado a estudiar la relación entre la salud del planeta y la evolución de las amenazas para la salud pública.
El encuentro pondrá el foco en una idea cada vez más presente en la investigación médica: la salud humana no puede analizarse de forma aislada de la salud de los ecosistemas. La transformación del medio ambiente, la pérdida de biodiversidad y la alteración de los hábitats pueden modificar el contacto entre personas, animales y microorganismos.
La conexión entre el deterioro ambiental y las infecciones
Los expertos examinarán cómo los cambios en el entorno pueden favorecer la aparición o propagación de enfermedades infecciosas. Cuando los ecosistemas se degradan, algunas especies se desplazan, aumentan los contactos entre animales y seres humanos y se crean nuevas oportunidades para que determinados microorganismos salten de una especie a otra.
Este fenómeno, conocido como zoonosis, está detrás de una parte importante de las infecciones emergentes. No todos los patógenos que circulan entre animales llegan a afectar a la población, pero la vigilancia de estas dinámicas resulta esencial para detectar riesgos antes de que se conviertan en crisis sanitarias.
El cambio climático también puede alterar la distribución geográfica de vectores como los mosquitos y las garrapatas. El aumento de las temperaturas y las modificaciones en los patrones de lluvia pueden ampliar las zonas donde sobreviven o se reproducen, con posibles consecuencias sobre enfermedades transmitidas por estos organismos.
Más prevención para anticiparse a los nuevos patógenos
La prevención ocupará previsiblemente un lugar central en el análisis. La experiencia acumulada durante las últimas emergencias sanitarias ha demostrado que la identificación temprana de señales de alerta es determinante para limitar la transmisión y proteger a los grupos más vulnerables.
Para ello se necesita reforzar la vigilancia epidemiológica, mejorar el intercambio de información y coordinar la respuesta de los sistemas sanitarios, los servicios veterinarios y las instituciones relacionadas con el medio ambiente. Esta visión conjunta se conoce como enfoque One Health o de Una sola salud.
El modelo parte de una premisa sencilla: la salud de las personas, la de los animales y la del entorno están estrechamente relacionadas. Por eso, la prevención de futuras epidemias no depende únicamente de los hospitales o los laboratorios. También exige observar los cambios en los ecosistemas, controlar los riesgos en la cadena alimentaria y reducir las condiciones que facilitan la expansión de los agentes infecciosos.
El papel de la ciencia ante las amenazas sanitarias
La participación de Margarita del Val contribuirá a trasladar al debate público el conocimiento científico sobre la evolución de las enfermedades infecciosas y la capacidad de respuesta frente a ellas. La investigadora ha defendido en numerosas ocasiones la importancia de la preparación, la comunicación rigurosa y la toma de decisiones basada en evidencias.
El análisis de los nuevos patógenos no se limita a identificar virus, bacterias u otros microorganismos. También implica estudiar las condiciones que favorecen su circulación, la vulnerabilidad de la población y la capacidad de los servicios de salud para diagnosticar, tratar y contener los casos.
En este sentido, la investigación y la innovación resultan herramientas esenciales. El desarrollo de métodos diagnósticos más rápidos, vacunas, tratamientos y sistemas de alerta permite reducir el impacto de las infecciones. Sin embargo, los especialistas subrayan que estas soluciones deben integrarse en estrategias permanentes de prevención, y no activarse únicamente cuando surge una emergencia.
Un reto que requiere colaboración internacional
Las enfermedades infecciosas no respetan fronteras. La rapidez de los desplazamientos y la interconexión económica hacen posible que un brote localizado tenga consecuencias en otros países en poco tiempo. Por este motivo, la cooperación internacional y el intercambio transparente de datos son elementos decisivos.
- Reforzar la vigilancia de enfermedades en personas y animales.
- Mejorar la detección de nuevos agentes infecciosos.
- Proteger los ecosistemas y reducir la pérdida de biodiversidad.
- Coordinar a las autoridades sanitarias, científicas y medioambientales.
- Informar a la ciudadanía con mensajes claros y basados en evidencias.
El panel en el que participará Margarita del Val servirá para profundizar en estos desafíos y en la necesidad de adoptar una mirada global. La prevención de futuras epidemias dependerá tanto de los avances científicos como de la capacidad de las instituciones y de la sociedad para actuar antes de que aparezca una nueva amenaza.
La salud del planeta se consolida así como un factor inseparable de la salud pública. Comprender esa relación será clave para anticipar los riesgos infecciosos y construir sistemas más preparados, coordinados y resistentes.



