La industria británica del videojuego reclama actualizar los incentivos fiscales antes del presupuesto
El sector británico del videojuego pide al Gobierno que revise el sistema de apoyo fiscal a los desarrolladores antes de la presentación del próximo presupuesto de otoño. UKIE, TIGA y UK Video Games Council consideran necesario modernizar el Video Games Expenditure Credit, conocido como VGEC, para adaptarlo a la estructura real de los proyectos actuales.
La propuesta plantea sustituir el esquema vigente por un modelo escalonado que ofrezca un respaldo más intenso a las producciones pequeñas y medianas. En concreto, las organizaciones reclaman una cobertura del 53% para los primeros 15 millones de libras de gasto elegible y del 39% para el tramo comprendido entre 15 y 23,5 millones de libras.
Un modelo pensado para proyectos de distinto tamaño
La principal petición del sector es que la ayuda no aplique el mismo tratamiento a todos los proyectos. El desarrollo de un videojuego puede prolongarse durante años y exige inversiones elevadas en personal, tecnología, licencias, localización y control de calidad. Para muchos estudios, especialmente los independientes, el acceso a financiación estable resulta determinante para completar una producción.
El sistema escalonado permitiría concentrar el mayor nivel de apoyo en la primera parte del gasto. Según la propuesta, los primeros 15 millones de libras contarían con un porcentaje del 53%, mientras que el tramo adicional, hasta alcanzar los 23,5 millones, se beneficiaría de un 39%.
La diferencia entre ambos niveles pretende reflejar las necesidades de los equipos que todavía no cuentan con la capacidad financiera de las grandes editoras. Al mismo tiempo, mantendría un incentivo relevante para producciones de mayor presupuesto que generen empleo y actividad económica en el Reino Unido.
La reforma del límite del 80%, otro punto clave
Además de modificar los porcentajes, las entidades reclaman revisar el llamado límite del 80%. Esta restricción condiciona la cantidad de gasto que puede computar a efectos del crédito fiscal y, según la industria, puede reducir la eficacia del mecanismo en proyectos con una dimensión internacional.
La producción de videojuegos suele repartirse entre varios países. Un estudio británico puede coordinar el desarrollo desde el Reino Unido y recurrir a equipos externos para tareas concretas como animación, sonido, traducción, captura de movimiento o pruebas técnicas. Por ello, el sector considera que el límite actual no siempre representa la estructura económica de una producción moderna.
La petición no pasa necesariamente por eliminar cualquier control, sino por ajustar el alcance de la medida para que el incentivo siga siendo útil cuando parte del trabajo se encarga fuera del país. La revisión permitiría, de acuerdo con las organizaciones, evitar que los estudios británicos pierdan competitividad frente a otros territorios con programas de apoyo más flexibles.
El crédito fiscal como herramienta de competitividad
El VGEC forma parte de las herramientas con las que el Reino Unido busca mantener una posición destacada dentro de la industria global del videojuego. El país cuenta con una larga tradición de desarrollo, pero compite con mercados que ofrecen ayudas públicas, ventajas fiscales y financiación específica para atraer talento y proyectos.
Para los promotores de la reforma, actualizar el sistema antes del presupuesto de otoño enviaría una señal clara a las empresas que estudian dónde ubicar sus equipos y sus nuevas producciones. También facilitaría la planificación financiera de los estudios que necesitan comprometer recursos durante varios ejercicios.
La estabilidad es especialmente importante en una industria marcada por ciclos de desarrollo largos. Un cambio en los costes de producción, la dificultad para captar inversión o la reducción de plantillas puede afectar a un proyecto mucho antes de su lanzamiento. Un marco fiscal previsible ayudaría a reducir parte de esa incertidumbre.
Impacto potencial en estudios y empleo
Las organizaciones sostienen que una revisión del crédito fiscal podría beneficiar tanto a los estudios consolidados como a las empresas emergentes. Los equipos pequeños tendrían más margen para contratar personal especializado, mientras que las compañías de mayor tamaño podrían mantener proyectos ambiciosos dentro del ecosistema británico.
El efecto también alcanzaría a proveedores y profesionales que trabajan alrededor del desarrollo. Arte, música, doblaje, tecnología, marketing, distribución y servicios de control de calidad forman parte de una cadena que depende del volumen de producción. Un incentivo mejor adaptado podría contribuir a conservar esa actividad en el país.
Una decisión pendiente para el presupuesto de otoño
La reclamación llega antes de que el Gobierno británico concrete sus prioridades presupuestarias para otoño. La industria pide que la actualización del VGEC se incorpore a ese debate y que el nuevo diseño tenga en cuenta las particularidades económicas de los videojuegos.
La propuesta combina dos objetivos: reforzar el apoyo a los primeros 15 millones de libras de gasto y mantener un incentivo para los proyectos que superen ese umbral, hasta los 23,5 millones. La revisión del límite del 80% completaría un paquete orientado a mejorar la competitividad del Reino Unido sin desvincular la ayuda de la actividad desarrollada por sus estudios.
Ahora la decisión corresponde al Gobierno. El presupuesto de otoño determinará si las peticiones de UKIE, TIGA y UK Video Games Council se traducen en cambios concretos para uno de los sectores creativos más relevantes del país.



