Samsung gana una fortuna con la memoria para IA, pero paga más por usarla en sus propios productos
Samsung ha cerrado el trimestre más rentable de su historia gracias al fuerte incremento de la demanda de memoria para inteligencia artificial. El fabricante surcoreano ha registrado 107,4 billones de wones de beneficio operativo, alrededor de 80.000 millones de dólares, impulsado principalmente por su negocio de chips.
La paradoja es que el encarecimiento de la memoria también está golpeando a la propia compañía. La división que vende móviles, televisores y electrodomésticos ha perdido unos 600 millones de dólares durante el trimestre, frente a los aproximadamente 2.600 millones que ganó en el mismo periodo del año anterior.
La inteligencia artificial dispara el precio de la memoria
El desarrollo de sistemas de inteligencia artificial requiere enormes centros de datos capaces de procesar grandes volúmenes de información. Esas instalaciones utilizan miles de aceleradores y servidores, que necesitan grandes cantidades de memoria rápida para mantener los datos disponibles durante los cálculos.
Una de las tecnologías más demandadas es la HBM, siglas en inglés de memoria de alto ancho de banda. Se trata de un tipo de memoria diseñada para mover datos a gran velocidad entre los procesadores especializados y el resto del sistema. Resulta esencial para entrenar y ejecutar modelos de IA, pero también es más compleja y costosa de fabricar que la memoria convencional.
La demanda de servidores ha absorbido buena parte de la capacidad de producción del sector. Como consecuencia, han subido los precios de distintos tipos de memoria, incluidos los componentes utilizados en teléfonos móviles, ordenadores y otros dispositivos electrónicos.
Samsung vende caro lo que necesita comprar
La situación coloca a Samsung en ambos lados del mercado. Por una parte, su división de semiconductores vende memoria a fabricantes de servidores y empresas tecnológicas con márgenes muy elevados. Por otra, la división Device eXperience, conocida como DX, debe adquirir esos mismos componentes para fabricar los productos de la marca.
El resultado es una transferencia interna de costes. El negocio de chips se beneficia de la escasez y de los precios altos, mientras que el de dispositivos ve cómo se encarece la fabricación. Samsung obtiene un beneficio extraordinario en el conjunto del grupo, pero sus móviles, televisores y electrodomésticos son menos rentables.
La división móvil ha conseguido aumentar sus ventas, apoyada entre otros factores por el lanzamiento de nuevos teléfonos plegables. Sin embargo, el incremento de los costes de memoria ha reducido sus beneficios respecto al año anterior. Vender más unidades no basta cuando cada dispositivo requiere componentes considerablemente más caros.
El objetivo para los Galaxy: contener la caída
Las previsiones de Samsung para su negocio de smartphones reflejan la presión que afronta el mercado. De cara a 2027, la compañía no plantea como prioridad aumentar los beneficios de los Galaxy, sino minimizar su descenso.
La estrategia pasa previsiblemente por ajustar la gama de productos, controlar los costes y proteger los márgenes en los modelos con mayor precio. También puede traducirse en subidas de precios, cambios en las configuraciones de memoria o una mayor diferenciación de los terminales premium, aunque la compañía tendrá que equilibrar esas decisiones con la competencia de Apple y de los fabricantes chinos.
El problema no afecta únicamente a Samsung. Si la memoria sigue encareciéndose, los fabricantes de móviles y ordenadores tendrán que elegir entre asumir el coste, trasladarlo al consumidor o reducir sus márgenes. En los productos más sensibles al precio, cualquiera de las tres opciones puede perjudicar las ventas.
La escasez continuará durante 2027
Samsung espera que el desequilibrio entre oferta y demanda de componentes para inteligencia artificial sea todavía mayor en 2027. La empresa ya ha indicado que buena parte de su producción de memoria HBM prevista para el próximo año está vendida.
Esta visibilidad de la demanda permite a la división de chips mantener precios altos y planificar nuevas inversiones. La memoria HBM exige procesos de fabricación avanzados y un empaquetado especializado, por lo que aumentar la producción no es tan sencillo como ampliar rápidamente una línea de memoria convencional.
El mercado está además concentrado en pocos proveedores capaces de fabricar estos componentes con los niveles de rendimiento y fiabilidad que necesitan los centros de datos. Esa concentración refuerza el poder de negociación de los fabricantes de memoria en un momento en el que las compañías de IA compiten por asegurar el suministro.
Una Samsung cada vez más dependiente de los chips
La evolución del trimestre confirma el peso creciente de los semiconductores dentro de Samsung. Aunque la marca sigue siendo uno de los mayores fabricantes de teléfonos del mundo, el negocio móvil tiene ahora una relevancia económica menor frente a la división de memoria.
La caída de la acción, cercana al 4,13% en la sesión analizada, no cambia esa realidad. Los inversores valoran especialmente la fortaleza del negocio de chips y las perspectivas de la memoria para IA, aunque también vigilan los riesgos: una posible corrección de la demanda, un aumento de la competencia o una normalización de los precios reducirían rápidamente los márgenes.
Por ahora, Samsung se beneficia de una circunstancia poco habitual: gana más cuanto más cara es la memoria que fabrica, pero pierde rentabilidad cuanto más cara es la memoria que necesita para sus propios productos. Mientras continúe la carrera por construir infraestructuras de inteligencia artificial, la división de chips seguirá cobrando caro y la de dispositivos seguirá pagando la factura.



