La alta tecnología en Cataluña paga un 52,1 % más que la media, pero mantiene una baja presencia femenina
Los sectores de alta y media-alta tecnología en Cataluña destacan por ofrecer salarios notablemente superiores a la media del mercado laboral, aunque todavía presentan una participación limitada de mujeres. El coste salarial mensual en estas actividades supera en un 52,1 % la media catalana, mientras que las trabajadoras representan únicamente el 34,6 % del empleo.
Los datos dibujan una doble realidad para el tejido tecnológico catalán: se trata de actividades con una mayor capacidad de remuneración, pero también de ámbitos profesionales donde persiste una brecha de género relevante. La combinación de ambos factores sitúa al sector ante el reto de crecer no solo en volumen y productividad, sino también en diversidad.
Un coste salarial muy por encima del promedio
El coste salarial mensual es uno de los principales indicadores para medir el nivel retributivo de una actividad. En el caso de las empresas de alta y media-alta tecnología, este coste se sitúa un 52,1 % por encima de la media del conjunto de la economía catalana.
En términos comparativos, si el coste salarial medio se toma como referencia de 100, las actividades tecnológicas alcanzarían un valor aproximado de 152,1. La diferencia refleja el peso de perfiles profesionales especializados y de tareas vinculadas a la innovación, el desarrollo de productos, la ingeniería o la investigación aplicada.
Esta ventaja salarial convierte a la tecnología en uno de los ámbitos con mayor atractivo para los profesionales cualificados. También refuerza su importancia dentro de la economía catalana, especialmente en un contexto en el que las empresas compiten por captar y retener talento con conocimientos técnicos avanzados.
Las mujeres representan el 34,6 % del empleo tecnológico
La representación femenina, sin embargo, sigue lejos de la paridad. Las mujeres suponen el 34,6 % de las personas ocupadas en los sectores de alta y media-alta tecnología, frente al 65,4 % correspondiente a los hombres.
La cifra muestra que el acceso de las mujeres a estas actividades continúa siendo inferior al de los hombres. La menor presencia femenina puede observarse tanto en los puestos técnicos como en otras funciones especializadas asociadas a la innovación y a la transformación digital.
El desequilibrio no solo afecta a la composición de las plantillas. También limita la variedad de perspectivas dentro de equipos que desarrollan productos, servicios y soluciones tecnológicas destinadas a una sociedad cada vez más diversa.
Un sector estratégico para la economía catalana
Las actividades de alta y media-alta tecnología tienen un papel central en la modernización del tejido productivo. Su evolución está relacionada con la capacidad de las empresas para incorporar innovación, mejorar procesos y competir en mercados cada vez más globalizados.
El nivel salarial registrado confirma el valor económico de estos perfiles y la demanda de competencias especializadas. Para las compañías, contar con profesionales formados en áreas tecnológicas puede marcar la diferencia a la hora de desarrollar nuevos productos, automatizar tareas o acelerar la digitalización.
La concentración de empleos mejor remunerados en este ámbito también puede contribuir a elevar la calidad del empleo y a impulsar actividades de mayor valor añadido. No obstante, ese potencial depende de que el crecimiento llegue a un número más amplio de trabajadores y no se limite a determinados perfiles o grupos sociales.
El reto de atraer más talento femenino
La presencia de mujeres, situada en el 34,6 %, evidencia que todavía existe margen para mejorar el acceso femenino a las profesiones tecnológicas. El desafío comienza en las etapas educativas, continúa durante la incorporación al mercado laboral y se extiende a la promoción hacia puestos de responsabilidad.
Para avanzar, las empresas y las administraciones pueden reforzar la orientación académica, visibilizar referentes femeninos y facilitar itinerarios de formación tecnológica. También resultan relevantes unas condiciones laborales que favorezcan la conciliación y unas políticas de selección y promoción basadas en criterios transparentes.
Ampliar la participación femenina permitiría aprovechar una bolsa de talento más extensa y contribuiría a reducir la segregación que aún caracteriza a buena parte del empleo tecnológico. La diversidad, además, puede mejorar la capacidad de los equipos para identificar necesidades y diseñar soluciones dirigidas a públicos distintos.
Salarios altos y desigualdad de acceso
El contraste entre la remuneración y la composición por género resume una de las principales paradojas del sector tecnológico en Cataluña. Por un lado, las actividades de alta y media-alta tecnología ofrecen un coste salarial mensual muy superior al promedio. Por otro, no distribuyen sus oportunidades de manera equilibrada entre hombres y mujeres.
Los indicadores apuntan así a una prioridad clara: consolidar el crecimiento de un sector estratégico y, al mismo tiempo, ampliar la llegada de mujeres a sus empleos. El futuro de la tecnología catalana dependerá tanto de su capacidad para generar puestos cualificados como de que esos puestos sean accesibles para el conjunto de la sociedad.



