Ricardo Crespo sustituirá a César Lencina al frente de Ciencia y Tecnología
El economista e investigador del CONICET Ricardo Crespo será el nuevo responsable del área de Ciencia y Tecnología, en sustitución de César Lencina. El nombramiento fue anunciado este sábado, después de que Lencina presentara su renuncia tras cuestionar públicamente el trato recibido y la falta de respaldo por parte del Gobierno.
El relevo abre una nueva etapa para la gestión de las políticas científicas y tecnológicas. Crespo asumirá el cargo en un contexto marcado por las tensiones entre el Ejecutivo y distintos sectores de la comunidad investigadora, que han reclamado mayor previsibilidad, apoyo institucional y recursos para sostener la actividad científica.
Un relevo tras la salida de César Lencina
La salida de Lencina se produjo después de que el hasta ahora responsable del área denunciara destrato y falta de respaldo político. Sus críticas pusieron de manifiesto las dificultades internas que acompañaban a la gestión y terminaron acelerando el cambio en la dirección de Ciencia y Tecnología.
La renuncia no fue presentada como un simple relevo administrativo. Las declaraciones de Lencina reflejaron su malestar por la relación con el Gobierno y por la ausencia de apoyo suficiente para desarrollar sus funciones. El Ejecutivo, por su parte, ha optado por designar a Crespo para dar continuidad al área.
El nuevo responsable tendrá que afrontar ahora la reorganización del equipo y definir las prioridades de una cartera estratégica para el desarrollo económico, la innovación y la transferencia de conocimiento. Entre sus principales retos estará recuperar la confianza de investigadores y centros científicos.
El perfil de Ricardo Crespo
Ricardo Crespo es economista e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, conocido por sus siglas CONICET. Su perfil combina la formación en economía con la experiencia en el ámbito de la investigación, una trayectoria que el Gobierno ha considerado adecuada para ponerse al frente del área.
Su llegada puede favorecer una aproximación centrada en la planificación, la evaluación de programas y el vínculo entre la investigación y las necesidades productivas. No obstante, el alcance de su gestión dependerá de los recursos disponibles y del margen de decisión que tenga dentro de la estructura gubernamental.
Por el momento, el anuncio no incluye detalles sobre un nuevo plan de trabajo ni sobre los cambios que podrían producirse en los organismos dependientes del área. Tampoco se han precisado las primeras medidas que impulsará Crespo tras asumir sus responsabilidades.
La ciencia, ante un escenario de incertidumbre
El cambio de dirección llega en un momento delicado para el sistema científico. La continuidad de los proyectos de investigación, la financiación de los equipos y las condiciones laborales del personal especializado son algunos de los asuntos que concentran la atención del sector.
Para la comunidad investigadora, la estabilidad institucional resulta especialmente relevante. Muchos proyectos requieren varios años de trabajo y dependen de convocatorias periódicas, equipamiento, becas y contratos que permitan mantener a los profesionales dentro del sistema.
En este contexto, el nombramiento de Crespo será observado tanto por los organismos científicos como por universidades, empresas tecnológicas y grupos de investigación. Su capacidad para establecer canales de diálogo puede convertirse en uno de los factores determinantes de su etapa al frente de Ciencia y Tecnología.
Las prioridades del nuevo responsable
- Reforzar la coordinación entre el Gobierno, el CONICET, las universidades y los centros de investigación.
- Ofrecer mayor previsibilidad para los programas científicos y tecnológicos.
- Mejorar el respaldo institucional a los investigadores y equipos de trabajo.
- Impulsar la conexión entre conocimiento, innovación y actividad económica.
- Restablecer la confianza tras las críticas formuladas por el anterior responsable.
El relevo de Lencina y la designación de Crespo no solo suponen un cambio de nombres. También representan una oportunidad para revisar el funcionamiento del área y aclarar cuáles serán las prioridades del Ejecutivo en materia de ciencia y tecnología.
La nueva etapa comenzará con la necesidad de responder a las dudas generadas por la renuncia anterior. El desafío para Crespo será convertir su perfil investigador y económico en una gestión capaz de ofrecer estabilidad, respaldo y una hoja de ruta clara para el sistema científico.



