El colesterol alto ya supera a la hipertensión entre las enfermedades crónicas más frecuentes en España
Más de seis de cada diez personas en España conviven con alguna enfermedad crónica. La cifra alcanza el 66,2% de la población, según los datos de la Encuesta de Salud de España 2025, que reflejan un aumento de 8,5 puntos porcentuales respecto a 2023.
El avance sitúa al colesterol elevado como uno de los principales problemas de salud de la población y, por primera vez, por delante de la hipertensión en frecuencia. La alergia es, además, la patología que más ha crecido en los últimos años, en un contexto marcado por el envejecimiento, la mayor detección de enfermedades y la convivencia con varios trastornos a la vez.
El colesterol, un problema frecuente y a menudo silencioso
El colesterol alto no siempre provoca síntomas, pero puede favorecer la acumulación de grasa en las arterias y aumentar el riesgo de infarto, ictus y otras enfermedades cardiovasculares. Su detección depende en buena medida de los análisis de sangre y de las revisiones médicas periódicas.
El aumento de los diagnósticos también puede relacionarse con una mayor vigilancia de los factores de riesgo. La alimentación, el sedentarismo, el exceso de peso, la edad y los antecedentes familiares influyen en los niveles de colesterol, aunque no todos los casos responden a los mismos motivos.
La hipertensión mantiene igualmente un peso muy relevante en la salud de los españoles. Como ocurre con el colesterol, puede evolucionar durante años sin síntomas claros. Por eso, medirse la presión arterial y realizar controles periódicos son medidas esenciales, especialmente a partir de la edad adulta o cuando existen otros factores de riesgo cardiovascular.
La alergia es la enfermedad que más crece
Entre las conclusiones más destacadas figura el aumento de las alergias, que se consolidan como la patología con una evolución más rápida. El término engloba problemas muy distintos, desde la rinitis alérgica hasta determinadas reacciones cutáneas o respiratorias.
La exposición a pólenes, ácaros, mohos y otros agentes ambientales puede intensificar los síntomas. También influyen los cambios en los hábitos de vida y en el entorno, así como una mayor capacidad del sistema sanitario para identificar y diagnosticar estos trastornos.
Los síntomas más habituales son la congestión nasal, los estornudos, el picor ocular, la tos o las dificultades respiratorias. Cuando aparecen de forma persistente o interfieren en el descanso y la actividad diaria, conviene consultar con un profesional sanitario para confirmar el diagnóstico y establecer el tratamiento adecuado.
Más enfermedades crónicas, pero también más detección
El incremento hasta el 66,2% no debe interpretarse únicamente como un empeoramiento repentino de la salud de la población. El dato reúne enfermedades de larga duración y puede estar condicionado por varios elementos: el envejecimiento demográfico, la supervivencia durante más años con patologías crónicas y la mejora de la detección.
Además, muchas personas presentan más de una enfermedad al mismo tiempo. Esta situación, conocida como pluripatología, es especialmente frecuente en edades avanzadas y exige una atención coordinada para evitar tratamientos duplicados, interacciones entre medicamentos y desplazamientos innecesarios.
La prevención sigue siendo una de las herramientas más eficaces. Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física con regularidad, no fumar, limitar el alcohol y acudir a los controles recomendados puede ayudar a reducir el riesgo o a mantener bajo control enfermedades como la hipercolesterolemia y la hipertensión.
La percepción de salud cambia según la comunidad autónoma
La encuesta también analiza cómo valora la población su propio estado de salud. La Comunidad Valenciana y Extremadura aparecen como los territorios con una percepción más favorable: alrededor del 70% de sus habitantes afirma sentirse bien o muy bien.
La percepción subjetiva no equivale exactamente a la ausencia de enfermedades. Una persona puede convivir con una patología crónica controlada y considerar que disfruta de una buena calidad de vida. Del mismo modo, alguien sin un diagnóstico concreto puede sentirse peor por dolor, cansancio, problemas emocionales o limitaciones funcionales.
Por este motivo, los indicadores de salud percibida complementan los datos clínicos y ayudan a conocer aspectos que no siempre aparecen en una consulta médica. El bienestar, la autonomía, el acceso a la atención sanitaria y las condiciones sociales también influyen en cómo cada persona evalúa su estado.
El reto: prevenir antes de que aparezcan complicaciones
El crecimiento de las enfermedades crónicas plantea un desafío para el sistema sanitario y para la sociedad. No se trata solo de tratar los diagnósticos, sino de reforzar la prevención, facilitar el seguimiento y promover hábitos saludables desde edades tempranas.
En el caso del colesterol y la hipertensión, conocer las cifras permite actuar antes de que aparezcan complicaciones cardiovasculares. La recomendación general es no modificar ni suspender tratamientos por cuenta propia y consultar con el centro de salud ante cualquier duda sobre los controles o la medicación.



