Publicidad

El alimento que un cardiólogo considera clave para cuidar el corazón y el cerebro

Una alimentación saludable no depende de un único producto, pero hay alimentos que concentran una combinación especialmente interesante de nutrientes. Entre ellos destacan las nueces y otros frutos secos, asociados a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y a una mejor salud cerebral cuando se consumen dentro de una dieta equilibrada.

El cardiólogo Joel Kahn ha puesto el foco en este grupo de alimentos por su contenido en grasas saludables, fibra, proteínas vegetales, minerales y compuestos antioxidantes. Su consumo habitual puede contribuir a mejorar el perfil lipídico, proteger los vasos sanguíneos y ofrecer nutrientes importantes para el funcionamiento del sistema nervioso.

Por qué los frutos secos benefician al corazón

Las nueces, almendras, avellanas, pistachos y otros frutos secos contienen principalmente grasas insaturadas. Estas grasas pueden ayudar a mantener o reducir los niveles de colesterol LDL, conocido popularmente como colesterol malo, sin perjudicar el colesterol HDL, relacionado con la protección cardiovascular.

Además, aportan fibra, un nutriente que favorece el control del colesterol y de la glucosa en sangre. También pueden aumentar la sensación de saciedad, algo útil para evitar el picoteo frecuente y mantener un peso saludable, dos factores estrechamente relacionados con la salud del corazón.

Su contenido en magnesio, potasio y antioxidantes también resulta relevante. Estos nutrientes participan en la función muscular, ayudan a regular la presión arterial y contribuyen a combatir el estrés oxidativo que puede dañar las células y las paredes de las arterias.

Las nueces, una opción especialmente interesante

Aunque todos los frutos secos pueden formar parte de una dieta cardiosaludable, las nueces destacan por su aporte de ácido alfa-linolénico, un tipo de omega 3 de origen vegetal. Este compuesto participa en el mantenimiento de la función cardiovascular y se ha relacionado con una menor inflamación.

Las nueces también contienen polifenoles y otros compuestos antioxidantes que pueden proteger las células frente al daño. Por este motivo, su consumo se ha estudiado no solo en relación con las enfermedades cardíacas, sino también con el envejecimiento cerebral y el mantenimiento de las capacidades cognitivas.

Un posible apoyo para la función cerebral

El cerebro necesita grasas de calidad para mantener sus estructuras y comunicarse correctamente. Los frutos secos proporcionan ácidos grasos insaturados, vitamina E, magnesio y sustancias antioxidantes que pueden contribuir a preservar la salud neuronal.

Las investigaciones disponibles apuntan a que los patrones dietéticos que incluyen frutos secos se asocian con una mejor salud cognitiva. Sin embargo, esto no significa que comer nueces por sí solo prevenga el deterioro cerebral. La actividad física, el descanso, el control de la tensión arterial y una alimentación variada también desempeñan un papel decisivo.

Cuánta cantidad conviene tomar

Para la mayoría de los adultos, una ración de unos 25 o 30 gramos al día puede ser una referencia razonable. Equivale aproximadamente a un puñado pequeño. Se pueden incorporar al desayuno, añadir a ensaladas, utilizar como acompañamiento de verduras o tomar como tentempié.

La opción más recomendable es elegir frutos secos naturales o tostados, sin sal ni azúcar añadidos. Las versiones fritas, caramelizadas o cubiertas de chocolate pueden aportar más calorías, sal y azúcares, y no ofrecen los mismos beneficios dentro de una dieta habitual.

Un alimento saludable, pero también calórico

Los frutos secos son nutritivos, pero concentran energía. Por eso, aumentar mucho la cantidad no mejora necesariamente sus efectos y puede dificultar el control del peso. Lo importante es incorporarlos en sustitución de otros productos menos saludables, como aperitivos ultraprocesados, galletas o dulces.

Las personas con alergia a los frutos secos deben evitarlos por completo y consultar las alternativas adecuadas. Quienes tienen enfermedades renales u otras patologías que requieren controlar el potasio, el fósforo o las grasas también deben individualizar su consumo con ayuda de un profesional sanitario.

La clave está en el conjunto de la dieta

Ningún alimento funciona como una solución milagrosa. El beneficio cardiovascular aparece cuando los frutos secos forman parte de un patrón basado en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescado, aceite de oliva y alimentos poco procesados.

Reducir el consumo de tabaco, realizar ejercicio con regularidad, dormir bien y vigilar la presión arterial y el colesterol son medidas igualmente importantes. En este contexto, un puñado de nueces puede convertirse en una herramienta sencilla y eficaz para reforzar la salud del corazón y apoyar el bienestar cerebral.

Artículo anteriorLa red de apps de mascotas que escondía deepfakes sexuales
Artículo siguienteDesalojan la acampada de Sol de madrugada y hay dos detenidos