Vivas cuestiona que la falta de normalidad en Ceuta se presente como una situación asumible
El presidente de Ceuta, Juan Vivas, ha respondido a las declaraciones realizadas por la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, sobre el futuro de los centros de acogida temporal de migrantes en la ciudad. Saiz aseguró ayer que estas instalaciones se irán desmantelando progresivamente con el objetivo de avanzar hacia una situación de normalidad.
Vivas ha mostrado sus reservas ante ese planteamiento y ha advertido de que Ceuta no puede aceptar como permanente una realidad marcada por la presión migratoria, la saturación de los recursos de acogida y la llegada continuada de menores extranjeros no acompañados. “Parece que quieran que asumamos que la falta de normalidad es la nueva normalidad”, ha señalado el presidente ceutí.
El Gobierno ceutí reclama una respuesta acorde con la situación de la ciudad
La principal discrepancia se centra en la interpretación de la situación actual. Mientras el Gobierno central plantea la reducción progresiva de los centros temporales como una señal de retorno a la normalidad, el Ejecutivo autonómico considera que todavía persisten unas circunstancias excepcionales que requieren medidas específicas y sostenidas en el tiempo.
Para Vivas, la presión que soporta Ceuta no puede analizarse como un fenómeno puntual. La condición fronteriza de la ciudad, su reducido tamaño y sus limitaciones territoriales hacen que cualquier incremento de llegadas tenga un impacto inmediato sobre los servicios públicos, especialmente en el sistema de protección de menores.
El presidente ha defendido que la respuesta institucional debe tener en cuenta esas particularidades y no limitarse a aplicar soluciones diseñadas para otros territorios. En su opinión, el progresivo cierre de los dispositivos de acogida solo debería plantearse cuando existan garantías de que la ciudad dispone de medios suficientes para atender la situación sin trasladar la carga a sus recursos ordinarios.
Los centros temporales, en el centro del debate migratorio
Los centros de acogida temporal se han convertido en una pieza relevante de la respuesta ante la llegada de personas migrantes a Ceuta. Estas instalaciones permiten ampliar de forma extraordinaria la capacidad de alojamiento cuando los recursos habituales resultan insuficientes, pero también evidencian la presión que soporta la ciudad.
El planteamiento del Ministerio pasa por reducir gradualmente su utilización a medida que disminuyan las necesidades de acogida. La ministra Saiz vinculó ese proceso a la recuperación de una situación de normalidad en Ceuta, una afirmación que no comparte el presidente de la Ciudad.
Vivas entiende que la normalidad no puede medirse únicamente por el número de centros abiertos o cerrados. A su juicio, también deben valorarse la ocupación de los recursos, el volumen de menores tutelados, la capacidad de los servicios sociales y la existencia de mecanismos eficaces de derivación hacia otros territorios.
La protección de menores, una de las principales preocupaciones
La gestión de los menores extranjeros no acompañados continúa siendo uno de los asuntos más delicados para Ceuta. La ciudad debe asumir su atención y protección mientras permanecen bajo tutela de la administración autonómica, una responsabilidad que puede tensionar rápidamente los recursos disponibles.
El Gobierno ceutí ha reclamado en distintas ocasiones una mayor implicación del Estado y una distribución más equilibrada de los menores entre las comunidades autónomas. La falta de plazas suficientes y la prolongación de las estancias complican la atención individualizada y dificultan el funcionamiento ordinario de los centros.
En este contexto, el Ejecutivo local considera que el debate no debe centrarse exclusivamente en el desmantelamiento de instalaciones temporales. La prioridad, sostiene, debe ser garantizar una red estable de protección, con financiación adecuada y capacidad para responder tanto a los picos de llegadas como a las necesidades de los menores que permanecen en la ciudad.
Reclamación de coordinación entre administraciones
Las palabras de Vivas vuelven a poner el foco en la coordinación entre el Gobierno central y la Ciudad Autónoma. El presidente reclama que las decisiones sobre migración y acogida se adopten contando con las administraciones que afrontan directamente las consecuencias de los movimientos migratorios.
La intención de avanzar hacia el cierre progresivo de los centros temporales podría aliviar la presencia de dispositivos extraordinarios en la ciudad, pero, según el Ejecutivo ceutí, debe ir acompañada de una planificación clara. Esa hoja de ruta debería incluir recursos permanentes, protocolos de emergencia y un sistema de derivación que evite la acumulación de personas en Ceuta.
El presidente considera que hablar de normalidad sin resolver esas cuestiones puede generar una imagen alejada de la realidad cotidiana de la ciudad. Por ello, reclama que cualquier calendario para reducir los centros de acogida se base en datos objetivos y en una evaluación conjunta de las necesidades de Ceuta.
El debate queda así abierto entre la previsión del Ministerio de recuperar progresivamente un escenario ordinario y la advertencia del Gobierno ceutí de que la presión migratoria sigue siendo una situación excepcional. Para Vivas, la solución no pasa por acostumbrarse a la falta de medios, sino por garantizar una respuesta estable, suficiente y adaptada a las características de la ciudad.



