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China alcanza 3,2 petabits por segundo con una fibra óptica de 24 núcleos

Una empresa china ha logrado transmitir datos a una velocidad de 3,2 petabits por segundo utilizando un cable de fibra óptica con 24 núcleos. La cifra marca un nuevo salto en las comunicaciones de alta capacidad y, al menos sobre el papel, permitiría mover en pocos minutos una cantidad de información comparable a todo el conocimiento digital acumulado durante años.

Para hacerse una idea de la magnitud, un petabit equivale a un millón de gigabits. Por tanto, 3,2 petabits por segundo representan una capacidad de transferencia muy alejada de las conexiones domésticas actuales. Con este rendimiento, el volumen de datos que se habría generado o almacenado en internet desde 2007 podría transmitirse en aproximadamente 12 minutos, según las estimaciones asociadas a esta tecnología.

Una fibra con 24 núcleos para multiplicar la capacidad

La clave del desarrollo no está únicamente en aumentar la velocidad de los equipos, sino en modificar la propia arquitectura de la fibra. Los cables convencionales suelen utilizar uno o varios canales de transmisión dentro de la misma fibra. En este caso, el cable incorpora 24 núcleos independientes, capaces de transportar señales de forma simultánea.

Esta técnica permite aprovechar mejor el espacio disponible y elevar la capacidad sin tener que multiplicar de forma proporcional el número de cables instalados. El resultado es una infraestructura más densa, pensada para centros de datos, redes troncales y grandes conexiones entre ciudades o regiones.

La transmisión también puede combinar distintas longitudes de onda para enviar varios flujos de información al mismo tiempo. Esta estrategia, conocida como multiplexación, es habitual en las redes ópticas modernas y permite que una sola fibra transporte enormes volúmenes de tráfico.

Qué significa alcanzar 3,2 petabits por segundo

Una velocidad de 3,2 petabits por segundo equivale a unos 400 terabytes por segundo, aproximadamente, si se realiza la conversión a bytes. En términos prácticos, permitiría transferir cientos de miles de películas en alta definición en apenas un segundo, aunque se trata de una comparación teórica y no de un escenario previsto para usuarios particulares.

Las conexiones de fibra óptica que llegan a los hogares se encuentran varios órdenes de magnitud por debajo de esta cifra. Incluso las redes utilizadas por grandes compañías tecnológicas y operadores internacionales trabajan normalmente con capacidades muy inferiores, ya que deben equilibrar velocidad, coste, consumo energético, compatibilidad y fiabilidad.

Por eso, el principal valor de este avance no es ofrecer una conexión ultrarrápida a los consumidores a corto plazo, sino demostrar que las redes troncales pueden seguir creciendo para responder al aumento constante del tráfico digital.

La inteligencia artificial impulsa la demanda de datos

El desarrollo llega en un momento en el que la inteligencia artificial está elevando de forma considerable la necesidad de capacidad de transmisión. El entrenamiento de modelos avanzados requiere mover grandes conjuntos de datos entre centros de procesamiento, sistemas de almacenamiento y plataformas en la nube.

También crece el tráfico asociado al vídeo en alta resolución, los servicios de computación en la nube, las aplicaciones industriales y las redes de telecomunicaciones de nueva generación. Todos estos usos ejercen presión sobre las infraestructuras existentes y obligan a buscar soluciones capaces de transportar más información sin aumentar indefinidamente el número de enlaces.

Una fibra con múltiples núcleos puede contribuir a resolver parte de este problema. Al concentrar más canales en un cable, los operadores podrían reducir el espacio necesario en determinados despliegues y mejorar la capacidad de las rutas que conectan los principales nodos de internet.

Un resultado experimental, no una conexión comercial inmediata

Aunque los 3,2 petabits por segundo impresionan, conviene interpretar la cifra con cautela. Este tipo de velocidades suele obtenerse en condiciones controladas, con equipos especializados y configuraciones diseñadas específicamente para las pruebas. No significa que una red comercial pueda ofrecer ese rendimiento de extremo a extremo.

Para trasladar la tecnología a una infraestructura real sería necesario resolver varios retos. Entre ellos se encuentran la fabricación a gran escala de fibras multinúcleo, la compatibilidad con los sistemas de transmisión actuales, la gestión de las señales y la reducción del consumo energético de los equipos ópticos.

También habría que garantizar que la información pueda ser procesada en los extremos de la red a una velocidad similar. De poco sirve contar con un enlace capaz de transportar petabits por segundo si los servidores, routers o sistemas de almacenamiento no pueden recibir y gestionar ese volumen de datos.

El futuro de las redes ópticas

La fibra óptica seguirá siendo una pieza fundamental para sostener la expansión de internet. Las tecnologías basadas en varios núcleos, más longitudes de onda y nuevos métodos de modulación apuntan a una evolución en la que la capacidad aumentará sin depender únicamente de instalar más cables.

El avance chino demuestra que todavía existe margen para mejorar las redes troncales y preparar la infraestructura para una economía cada vez más dependiente de los datos. La llegada a los hogares, sin embargo, será gradual: primero tendrá impacto en centros de datos y conexiones internacionales, y solo con el tiempo podría traducirse en servicios más rápidos y estables para empresas y usuarios.

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