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Preguntar a la IA por síntomas o análisis médicos: qué permiten ChatGPT, Gemini y Claude y qué ocurre con tus datos

Los chatbots de inteligencia artificial ya se utilizan para interpretar resultados de analíticas, entender síntomas o preparar preguntas para una consulta médica. Sin embargo, ChatGPT, Gemini y Claude no están diseñados para diagnosticar ni tratar enfermedades, y sus funciones más avanzadas de salud todavía no están disponibles en España.

El uso crece con rapidez. OpenAI asegura que más de 300 millones de personas formulan cada semana preguntas relacionadas con la salud en ChatGPT, frente a los 230 millones registrados en enero de 2026. Ante esta expansión, conviene distinguir entre una herramienta para organizar información y un sistema capaz de ofrecer atención médica.

Las funciones de salud más avanzadas no llegan a España

OpenAI presentó ChatGPT Health en enero de 2026 como un espacio separado dentro de su asistente. La compañía excluyó inicialmente al Espacio Económico Europeo, Suiza y Reino Unido. Desde el 23 de julio, la función está disponible en Estados Unidos para mayores de 18 años a través de la web y de iOS, incluidos los planes Free, Go, Plus y Pro.

ChatGPT Health permite conectar determinados historiales médicos y datos de Apple Health. Fuera de Estados Unidos, los usuarios pueden continuar realizando consultas generales sobre salud, pero no cuentan con esa integración específica.

Anthropic siguió un camino parecido con Claude. Desde enero de 2026, los suscriptores Pro y Max estadounidenses pueden conectar resultados de laboratorio e historiales mediante servicios como HealthEx y Function, además de Apple Health y Android Health Connect. La documentación disponible no indica que estas funciones se hayan extendido a España.

Google, por su parte, ha desarrollado Google Health Coach sobre Gemini. El servicio salió de la fase de prueba el 19 de mayo de 2026 dentro de la suscripción Google Health Premium y tiene disponibilidad global. No obstante, la conexión con historiales médicos continúa limitada a Estados Unidos.

Los tres asistentes advierten de que no sustituyen a un médico

Las condiciones de uso de las tres compañías incluyen límites claros. OpenAI explica que su espacio de salud está pensado para apoyar la atención médica, no para sustituirla, y que no debe utilizarse para diagnosticar o tratar.

Google es más explícita en su aviso de privacidad: desaconseja emplear Gemini para obtener diagnósticos, tratamientos o asesoramiento médico profesional. Sus condiciones también recuerdan que las respuestas generadas no sustituyen la valoración de un profesional cualificado.

Anthropic clasifica la salud como un ámbito de alto riesgo. En los servicios destinados a terceros, exige que una persona cualificada revise las recomendaciones antes de entregarlas y que se informe al usuario de la intervención de la inteligencia artificial.

Estas advertencias tienen una razón técnica. Los modelos de lenguaje generan respuestas calculando qué palabras son más probables a partir de enormes cantidades de texto. No razonan como un médico ni verifican automáticamente que cada afirmación sea cierta. Por eso pueden producir una respuesta convincente pero incorrecta, un fenómeno conocido como alucinación.

Un estudio pone en duda que la IA mejore las decisiones del paciente

La evidencia disponible tampoco respalda la idea de que consultar un chatbot mejore por sí solo la capacidad de decidir qué hacer ante un problema de salud.

Un ensayo aleatorizado publicado el 9 de febrero de 2026 en Nature Medicine reunió a 1.298 personas del Reino Unido. Los participantes recibieron diez escenarios médicos y se dividieron entre quienes podían utilizar un modelo de lenguaje y quienes recurrieron a sus recursos habituales, como un buscador de internet.

En las pruebas realizadas directamente sobre los modelos, GPT-4o, Llama 3 y Command R+ identificaron la afección correcta en el 94,9 % de los casos. Sin embargo, cuando los utilizaban los participantes, las afecciones relevantes aparecían en menos del 34,5 % de las respuestas y la decisión correcta sobre la actuación que debía seguirse quedaba por debajo del 44,2 %.

Ninguna de esas cifras superó al grupo de control. Los investigadores detectaron dos problemas principales: los usuarios aportaban información incompleta o equivocada y los sistemas generaban, en ocasiones, datos engañosos.

Aunque los modelos estudiados ya no son los más recientes, el resultado señala una dificultad que no depende únicamente de aumentar su tamaño. Una persona preocupada puede describir mal sus síntomas, omitir datos relevantes o formular una pregunta que induzca al sistema a confirmar sus temores. El chatbot, además, puede mostrar una tendencia a dar la razón al usuario en lugar de cuestionar sus suposiciones.

Qué protección tienen los datos de salud en Europa

El Reglamento General de Protección de Datos considera datos relativos a la salud aquellos que revelan información sobre el estado físico o mental de una persona. También los incluye entre las categorías especialmente protegidas del artículo 9, cuyo tratamiento está prohibido salvo determinadas excepciones, como el consentimiento explícito.

Esta protección ayuda a explicar por qué las integraciones con historiales médicos no se han desplegado de la misma forma en Europa. Sin embargo, el RGPD no impide que un usuario copie una analítica o describa síntomas en un chat general. En ese caso, resultan decisivas las condiciones y los ajustes de privacidad del servicio concreto.

Google advierte de que algunos chats de Gemini pueden ser revisados por personas. Las conversaciones seleccionadas pueden conservarse hasta tres años, por lo que la compañía recomienda no introducir información confidencial que el usuario no quiera que vea un revisor. Si se desactiva la actividad o se utilizan conversaciones temporales, esos contenidos no se emplean para entrenar los modelos, aunque pueden almacenarse durante 72 horas.

OpenAI afirma que las conversaciones de ChatGPT Health no se utilizan para entrenar sus modelos base. Anthropic mantiene una promesa similar para los datos de salud conectados. No obstante, esas garantías se refieren a funciones específicas que no están disponibles en España; un chat convencional depende de la configuración general de cada cuenta.

Para qué puede servir un chatbot sanitario

El uso más prudente consiste en entender términos médicos, ordenar información y preparar una consulta. Puede ayudar a traducir el lenguaje técnico de un informe a palabras sencillas o a elaborar una lista de preguntas para el médico.

No debería utilizarse para confirmar una enfermedad, decidir si se abandona un tratamiento, ajustar una medicación o retrasar la atención urgente. Antes de introducir cualquier informe conviene eliminar nombres, números de historia, direcciones y otros identificadores. La IA puede ser una herramienta de apoyo, pero la decisión clínica corresponde a un profesional sanitario.

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