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La inteligencia artificial pone en riesgo los cartuchos de Nintendo

La expansión de la inteligencia artificial está empezando a tener efectos inesperados en la industria del videojuego. La creciente demanda de memoria por parte de los centros de datos está llevando a algunos fabricantes de semiconductores a reorganizar sus líneas de producción, una decisión que podría complicar y encarecer la fabricación de los cartuchos de Nintendo para Switch y Switch 2.

El caso más relevante es el de Macronix, uno de los principales fabricantes mundiales de memorias no volátiles. Estos chips conservan la información incluso cuando el dispositivo se apaga y se utilizan en productos tan diversos como coches, equipos industriales, dispositivos electrónicos, sistemas de telecomunicaciones y cartuchos de videojuegos.

Macronix prioriza las memorias más rentables

Durante el tercer trimestre de 2026, los ingresos de Macronix procedentes de sus chips ROM cayeron un 39 % interanual. En cambio, la facturación asociada a las memorias NOR Flash aumentó un 158 %, mientras que la correspondiente a NAND Flash se disparó un 768 %.

Ante esta diferencia de demanda y rentabilidad, la compañía taiwanesa ha decidido reducir progresivamente la producción de memorias ROM. No se trata de que estos componentes hayan dejado de ser útiles, sino de que las fábricas tienen una capacidad limitada y pueden generar más ingresos dedicándose a otros tipos de memoria.

Macronix cuenta con plantas capaces de procesar obleas de silicio de ocho y doce pulgadas. En ellas se fabrican los circuitos integrados que posteriormente se incorporan a productos tecnológicos. El fabricante pretende orientar una mayor parte de esos recursos hacia las memorias que están reclamando los centros de datos especializados en inteligencia artificial.

Por qué la IA necesita tanta memoria

Los sistemas de inteligencia artificial generativa, como los que producen texto, imágenes o vídeo, funcionan mediante modelos formados por miles de millones de parámetros. Estos parámetros son valores matemáticos que el sistema utiliza para interpretar instrucciones y generar respuestas.

Para entrenar y ejecutar esos modelos hacen falta grandes grupos de servidores equipados con procesadores especializados y enormes cantidades de almacenamiento. Los centros de datos necesitan guardar los modelos, los conjuntos de datos y los resultados generados, además de mover esa información a gran velocidad.

La memoria NAND Flash se emplea habitualmente en unidades SSD, sistemas embebidos y soluciones de almacenamiento industrial. Los centros de datos la utilizan para almacenar grandes volúmenes de información con un acceso más rápido que el de los discos mecánicos.

La memoria NOR Flash, por su parte, ofrece un acceso rápido y fiable a pequeñas cantidades de datos. Es habitual en equipos de comunicaciones, automóviles, sistemas industriales y dispositivos electrónicos. También puede desempeñar funciones relevantes en determinados componentes de servidores y equipos de infraestructura.

La memoria ROM sigue siendo esencial para los cartuchos

Las memorias ROM se destinan a guardar datos permanentes o que no necesitan modificarse con frecuencia. En un cartucho de videojuegos contienen el software del título y otros elementos necesarios para que la consola pueda leerlo y ejecutarlo.

Aunque el nombre ROM procede de una tecnología concebida originalmente como memoria de solo lectura, el término se utiliza hoy para describir distintas familias de chips destinados a conservar información de forma estable. Su principal ventaja es que no necesitan alimentación eléctrica constante para mantener los datos.

Nintendo utiliza este tipo de componentes en los cartuchos de Switch y Switch 2. Macronix es uno de sus proveedores, pero no el único. La compañía japonesa también trabaja con ROHM y con su filial Lapis Semiconductor, por lo que la decisión de Macronix no debería provocar una interrupción inmediata del suministro.

Más dependencia y posible aumento de costes

El problema puede aparecer a medio plazo. Si Macronix abandona progresivamente el mercado de las memorias ROM, Nintendo dependerá de un grupo más reducido de fabricantes. Una cadena de suministro con menos proveedores suele ser más vulnerable a retrasos, problemas de producción y variaciones de precios.

La reducción de la oferta podría incrementar el coste de los chips utilizados en los cartuchos. Ese encarecimiento no tendría por qué trasladarse automáticamente al consumidor, ya que Nintendo podría asumir parte del incremento o renegociar sus contratos, pero abre la puerta a que los juegos físicos sean más caros en el futuro.

  • El suministro actual de memorias ROM para Nintendo no parece estar en riesgo inmediato.
  • La salida progresiva de Macronix reduciría el número de proveedores disponibles.
  • Los cartuchos podrían encarecerse si aumentan los costes de fabricación.
  • El formato físico no está condenado por esta decisión, aunque afronta una presión adicional.

El escenario que Nintendo quiere evitar

La situación sería más delicada si otros fabricantes siguieran el mismo camino que Macronix. En especial, una retirada futura de Lapis Semiconductor reduciría aún más las alternativas para fabricar cartuchos, aunque resulta poco probable que todos los productores abandonen por completo las memorias ROM.

Estos chips continúan siendo necesarios para numerosos sectores, desde la automoción hasta las telecomunicaciones. La cuestión no es, por tanto, su desaparición, sino la cantidad de capacidad industrial que los fabricantes están dispuestos a reservar para ellos frente al negocio de las memorias destinadas a la inteligencia artificial.

Por ahora, los jugadores de Switch y Switch 2 no tienen motivos para esperar problemas de disponibilidad. Sin embargo, la decisión de Macronix demuestra que la expansión de la IA ya está modificando prioridades en la industria de los semiconductores. Y, aunque todavía no amenaza directamente al formato físico, sí añade presión a una cadena de suministro de la que dependen los cartuchos de Nintendo.

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