India quiere desarrollar una GPU nacional en 24 meses y busca salida comercial para sus chips RISC-V
India ha fijado un plazo aproximado de 24 meses para desarrollar una GPU propia, en un nuevo intento de reducir su dependencia de proveedores extranjeros en la infraestructura necesaria para entrenar y ejecutar sistemas de inteligencia artificial.
El proyecto se enmarca en la segunda fase de India Semiconductor Mission y llega acompañado de otra prioridad: convertir los procesadores nacionales basados en la arquitectura abierta RISC-V en productos con aplicaciones comerciales concretas.
Una GPU propia para ganar autonomía en inteligencia artificial
Las GPU son procesadores diseñados para realizar muchas operaciones matemáticas al mismo tiempo. Esta capacidad las hace especialmente útiles para entrenar modelos de inteligencia artificial, procesar grandes volúmenes de datos y ejecutar aplicaciones que requieren cálculos intensivos.
India dispone ya de una infraestructura relevante para ofrecer potencia de cálculo a empresas e investigadores. El programa IndiaAI superaba las 45.000 GPU compartidas en junio de 2026, según los datos oficiales disponibles. Sin embargo, estos equipos proceden principalmente de fabricantes internacionales.
La diferencia entre utilizar una GPU y diseñarla es considerable. El Gobierno indio pretende avanzar ahora hacia el control de una parte esencial de esa cadena tecnológica, aunque todavía no ha detallado las características del futuro chip, la empresa o institución responsable de su desarrollo ni la planta en la que se fabricaría.
El calendario también debe interpretarse como un objetivo político e industrial, no como una fecha confirmada de lanzamiento. Diseñar el procesador, validarlo, crear las herramientas de software compatibles y producirlo a gran escala son etapas distintas que pueden prolongar el proyecto.
El reto no termina con el diseño del chip
Una GPU no se convierte en un producto comercial únicamente por completar su arquitectura. Para fabricar un semiconductor se necesitan instalaciones especializadas, maquinaria de precisión, materiales avanzados y procesos de producción capaces de mantener unos niveles muy bajos de defectos.
India Semiconductor Mission 2.0, aprobada en julio de 2026, cuenta con un presupuesto aproximado de 11.600 millones de euros, equivalentes entonces a 127.500 millones de rupias. El programa busca reforzar distintas fases de la industria, desde la fabricación hasta el ensamblaje, las pruebas y el empaquetado.
El país ya ha comenzado a materializar algunos proyectos. En octubre de 2026, cinco de las doce iniciativas aprobadas durante la primera fase habían iniciado la producción comercial. No obstante, buena parte de esos avances se concentra en el ensamblaje y el empaquetado, actividades importantes, pero diferentes de la fabricación de GPU avanzadas.
Por ello, aún no está garantizado que el futuro procesador gráfico pueda producirse íntegramente en territorio indio. El país podría depender durante años de fábricas extranjeras, conocidas como foundries, incluso aunque el diseño y la propiedad intelectual sean nacionales.
SHAKTI y VEGA buscan pasar del laboratorio al mercado
La estrategia india incluye también dos familias de procesadores basadas en RISC-V: SHAKTI, desarrollada por el Instituto Indio de Tecnología de Madrás, y VEGA, creada por el Centro para el Desarrollo de Computación Avanzada.
RISC-V es una arquitectura de conjunto de instrucciones abierta. En términos sencillos, define las órdenes básicas que un procesador puede entender sin exigir el pago de licencias por utilizar ese diseño de instrucciones. Esto permite a universidades, empresas y organismos públicos crear chips adaptados a sus necesidades.
SHAKTI cuenta con chips fabricados desde 2018. Por su parte, C-DAC presentó en enero de 2025 THEJAS64, un sistema en chip de 64 bits basado en VEGA. Un sistema en chip integra en un único componente elementos que normalmente se distribuirían entre varios circuitos, como núcleos de procesamiento, memoria y controladores.
El siguiente paso consiste en conseguir que estos desarrollos se incorporen a productos vendidos de forma habitual. El Gobierno identifica oportunidades en contadores inteligentes, cámaras de vigilancia, sensores industriales y controladores para drones, sectores en los que la seguridad y la trazabilidad de los componentes pueden ser factores relevantes.
Proyectos piloto, pero sin una producción masiva confirmada
Los procesadores indios ya aparecen en algunas demostraciones. En septiembre de 2026, las autoridades destacaron un robot de limpieza de superficies acuáticas equipado con SHAKTI y un estetoscopio digital basado en VEGA.
Estos casos muestran que los diseños pueden integrarse en dispositivos funcionales, pero no prueban todavía que exista una producción comercial a gran escala. Tampoco se ha comunicado un calendario definitivo para que las familias SHAKTI y VEGA lleguen a un mercado amplio.
La adopción de chips nacionales dependerá de factores como el precio, el consumo energético, el soporte técnico y la compatibilidad con el software existente. En el caso de las GPU, además, será fundamental disponer de controladores y bibliotecas de programación capaces de competir con las plataformas más extendidas del sector.
Una política de impulso selectivo
El Gobierno indio no plantea necesariamente cerrar el mercado a los semiconductores extranjeros. La propuesta pasa por promover los componentes nacionales en ámbitos concretos, especialmente aquellos relacionados con infraestructuras críticas, defensa, vigilancia o dispositivos donde la seguridad de la cadena de suministro sea prioritaria.
La iniciativa tendrá que equilibrar esa preferencia con las necesidades de empresas e investigadores, que actualmente dependen de soluciones internacionales maduras y ampliamente compatibles. El éxito de la estrategia no se medirá solo por la presentación de una GPU o un procesador funcional, sino por la capacidad de India para fabricar sus diseños, atraer clientes y mantener una industria sostenible.
Con el plazo de 24 meses sobre la mesa, el país asiático afronta una carrera tecnológica e industrial de gran complejidad. La GPU nacional sería el proyecto más ambicioso, mientras que SHAKTI y VEGA representan una vía más inmediata para demostrar que el diseño local puede transformarse en productos útiles y competitivos.



