The New York Times y otros tres diarios demandan a Brave por suministrar contenido periodístico a la inteligencia artificial
The New York Times, New York Daily News, Chicago Tribune y Orlando Sentinel han presentado dos demandas civiles contra Brave Software ante los tribunales federales de Manhattan. Los diarios acusan a la compañía de rastrear sus páginas, sortear sus muros de pago y comercializar el acceso a su índice de contenidos con empresas de inteligencia artificial.
Los procedimientos, presentados con pocas horas de diferencia, todavía no cuentan con una resolución judicial. El caso abre un nuevo frente en la batalla entre los medios de comunicación y la industria de la IA, esta vez contra un buscador que, según los demandantes, proporciona la materia prima utilizada después por distintos laboratorios tecnológicos.
Brave habría rastreado millones de páginas de medios
El núcleo de las acusaciones se centra en el índice de búsqueda de Brave y en los datos que la empresa ofrece a desarrolladores mediante su Search API. Un índice de búsqueda es una base de datos que almacena información sobre páginas web para poder localizarlas y mostrar resultados con rapidez. La API, por su parte, permite que otros programas accedan automáticamente a esos datos.
Según los escritos judiciales, el índice de Brave supera los 30.000 millones de páginas. Los periódicos sostienen que la compañía ha rastreado sus artículos sin autorización y que no ha identificado públicamente el nombre de su rastreador web, el programa automatizado que visita y recopila información de internet. Esta circunstancia, aseguran, les habría impedido bloquearlo de forma específica.
Las demandas señalan además que Brave vende acceso a ese índice a cinco compañías de inteligencia artificial: Anthropic, Perplexity, Mistral, xAI y Cohere. La acusación no implica por sí sola que todas ellas hayan participado en una conducta ilegal, sino que los editores consideran que Brave actúa como intermediario entre sus contenidos y los desarrolladores de modelos de IA.
Acusan a Brave de reproducir artículos y sortear muros de pago
Los medios también dirigen sus críticas contra Brave AI, la función del buscador capaz de generar respuestas a partir de información disponible en la web. La demanda afirma que esta herramienta reproduce fragmentos palabra por palabra y ofrece resúmenes detallados de artículos protegidos por derechos de autor.
En el ámbito de la inteligencia artificial, estas respuestas se generan mediante sistemas que analizan grandes volúmenes de texto y elaboran una contestación nueva a partir de los datos encontrados. El problema para los editores aparece cuando el usuario obtiene la información sin visitar el artículo original, especialmente si el contenido está reservado a suscriptores.
Los demandantes acusan igualmente a Brave de proporcionar un bloqueador de muros de pago que permitiría acceder a contenidos de suscripción sin disponer de una cuenta. El buscador no ha ofrecido, por el momento, declaraciones públicas sobre estas demandas.
Los periódicos reclaman daños y el fin de estas prácticas
Los cuatro diarios solicitan una indemnización, la devolución de los beneficios obtenidos y una orden judicial que impida a Brave continuar con las prácticas denunciadas. También reclaman que el caso sea examinado por un jurado.
La demanda presentada por New York Daily News, Chicago Tribune y Orlando Sentinel incluye cinco líneas de reclamación: infracción directa, contributoria y vicaria de derechos de autor; elusión de medidas tecnológicas protegidas por la legislación estadounidense conocida como DMCA; y enriquecimiento injusto conforme a la normativa del estado de Nueva York.
The New York Times plantea sus propias reclamaciones por derechos de autor y por la supuesta elusión de medidas de protección. El periódico asegura que el conflicto afecta a más de dos millones de artículos registrados.
El tráfico hacia las webs informativas, en el centro del conflicto
Los editores sostienen que Brave obtiene ingresos a partir de su periodismo sin compartirlos con quienes producen la información. También denuncian que el navegador bloquea por defecto la publicidad de las páginas y muestra sus propios anuncios, lo que agravaría el impacto económico sobre los medios.
Las demandas citan un estudio según el cual los rastreadores utilizados por sistemas de IA generan un 95,7 % menos de tráfico de referencia que la búsqueda tradicional de Google. El tráfico de referencia es el número de usuarios que llegan a una web desde otra plataforma, una métrica esencial para los medios porque determina parte de sus ingresos publicitarios y de suscripciones.
La preocupación ha aumentado con la expansión de los buscadores que responden directamente a las consultas mediante IA. Cuando la respuesta aparece en la página de resultados, el usuario puede dejar de visitar la web que ha producido la información. Para los periódicos, esa pérdida de visitas amenaza un modelo basado en publicidad, suscripciones y fidelización de lectores.
Un conflicto legal que ya enfrentaba a Brave y a la prensa
La disputa no comienza con estas demandas. En marzo de 2025, Brave pidió a un tribunal que declarase que su indexación de internet estaba protegida por el principio de uso legítimo, conocido en Estados Unidos como fair use. Esta doctrina permite utilizar determinados contenidos protegidos sin autorización en circunstancias concretas, aunque su aplicación depende del caso y de factores como la finalidad del uso, la transformación del material y el perjuicio económico causado al titular.
En julio de ese mismo año, News Corp presentó una contrademanda contra Brave por infracción de derechos de autor. Además, The New York Times y los diarios del grupo Alden mantienen procedimientos independientes contra OpenAI y Microsoft por el uso de sus artículos en sistemas de inteligencia artificial.
Según la documentación judicial, Brave superó los 100 millones de dólares, unos 89 millones de euros, de ingresos en 2025 y cuenta con aproximadamente 130 millones de usuarios mensuales. Estas cifras explican el interés de los editores por responsabilizar no solo a los laboratorios que desarrollan modelos de IA, sino también a las empresas que recopilan, organizan y distribuyen los datos utilizados por esos sistemas.
La industria busca nuevas reglas para licenciar contenidos
El litigio llega mientras el sector intenta crear mecanismos para poner precio al contenido periodístico empleado por la inteligencia artificial. Microsoft, por ejemplo, trabaja en un mercado de contenidos para editores destinado a establecer condiciones y tarifas de acceso.
El resultado de estas demandas podría influir en toda la cadena de valor de la IA: desde el rastreo inicial de una página hasta el entrenamiento de un modelo o la generación de una respuesta. La cuestión central será determinar si indexar información pública, reutilizarla y revender el acceso para alimentar herramientas de inteligencia artificial constituye un uso legítimo o una explotación no autorizada del trabajo periodístico.
Por ahora, se trata únicamente de acusaciones pendientes de examen judicial. Sin embargo, el caso refleja un cambio de estrategia de los medios: además de demandar a los desarrolladores de modelos, empiezan a dirigirse contra los buscadores y proveedores de datos que hacen posible el acceso automatizado a sus contenidos.



